El árbol sembrado en 1.657 por el Hermano Pedro ‘resucita’ dos meses después de desplomarse

El entobotánico Miguel Torres, que ha logrado reproducir esta especie en peligro de extinción y plantar ejemplares en Canarias, anuncia que ha retoñado el tronco del famoso esquisúchil que sembró en La Antigua el santo tinerfeño hace 363 años. Es el revivir de un árbol declarado Patrimonio Cultural de la Nación guatemalteca

PLANETA CANARIO

El árbol esquisúchil que sembró en Guatemala el santo tinerfeño Pedro de San José de Betancur (el Hermano Pedro) se desplomó de raíz en la localidad de La Antigua Guatemala, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Fue una triste noticia, porque el ejemplar,  sembrado en 1.657 en el Calvario de esa histórica localidad y del que solo se ha podido obtener un hijo, está declarado Patrimonio Cultural de la Nación desde 2004 y Patrimonio Etnobotánico de La Antigua desde 2002.

Se tenía alguna esperanza de que pudiera retoñar, pero en un árbol tan longevo era una total incertidumbre. Sin embargo, dos meses después, la vida ha vuelto al vetusto tronco, con unos brotes que son una gran noticia en Guatemala.

No cabe en su gozo el etnobotánico guatemalteco Miguel Torres, a quien se debe el logro de la reproducción, muy compleja, de esta especie en peligro de extinción, y quien ha informado a PLANETA CANARIO  de tan extraordinaria buena nueva.

En sus manos está ahora cuidar este tierno renacer de un ser vivo que lleva hundiendo sus raíces en aquel lugar desde hace 363 años, y cuya vida ahora puede prolongarse». Con esta renovación podría llegar a vivir 700 años», augura este experto, que ha consagrado décadas de su vida a estudiar y reproducir esta especie.

El tronco del histórico árbol, con los retoños.

 

Los vínculos entre Guatemala y Canarias por el santo, que nació en Vilaflor, han hecho que algunos esquisúchiles hayan cruzado el Atlántico, como si fuera un viaje de regreso de Hermano Pedro, para intentar su aclimatación en el Archipiélago.

En 2011 se realizó en Tenerife y La Gomera una primera siembra y el pasado año, en el marco de un seminario interacional sobre Patrimonio Cultural en la Universidad de La Laguna, se sembraron otros tres esquisúchiles, uno en el caserío tradicional de El Hoyo, Ifonche (municipio de Vilaflor) y otro en Granadilla de Abona, localidades una natal del santo y otra en cuya costa llevaba el ganado en la época de la trashumancia, y un tercero en el patio del antiguo convento de Santo Domingo, en La Laguna.

El árbol del Hermano Pedro, el día en que se cayó, en mayo pasado.

El árbol plantado por Pedro de Betancur se desplomó el 9 de mayo enfermo de un hongo xilófago o destructor de la madera. Las raíces estaban podridas por la infección que le causó este microorganismo. El Hermano Pedro  ese lugar fue proveer a su surtida botica de una escasa planta medicinal, ya conocida por los indígenas.

El esquisúchil (de nombre científico Bourreria huanita) está ligado a los ritos de los mayas de Copán, que usaban su flor en templos y entierros reales. En México, los cronistas del siglo XVI dejaron constancia del aprecio de los monarcas aztecas por este árbol pues lo cultivaban en sus jardines botánicos.

El espacio que ocupaba el histórico árbol, del que solo queda un tronco.

En Guatemala hay unos 130  ejemplares de esta especie, principalmente sembrados en la Antigua Guatemala en lugares relacionados con el Hermano Pedro, tras haber logrado su reproducción Miguel Torres.

La labor humanitaria del Hermano Pedro en Guatemala fue enorme y su legado dura hasta hoy. Abrió centros de acogida para pobres, indígenas y vagabundos, alfabetizó a la población y fundó la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem en 1656. Falleció en 1.667 a los 41 años.

El etnobotánico guatemalteco Miguel Torres, con raíces de esquisúchil.
El esquisúchil del Hermano Pedro tenía este magnífico porte.
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