PLANETA CANARIO
Animalistas han llevado a cabo este domingo 3 de abril concentraciones en treinta ciudades de España, entre ellas Las Palmas de Gran Canaria, y otros países en contra de la apertura, en el puerto de la capital grancanaria, de la primera granja de pulpos del mundo, prevista para la primavera de este año, una vez que obtenga los permisos administrativos requeridos.
Estos actos de protesta los ha convocado el Partido Animalista (PACMA), quien ha mostrado su satisfacción por los resultados de estas movilizaciones, ya que, en palabras de su portavoz, Yolanda Morales, «no es sencillo unir tantas voces contra la explotación y el sufrimiento de los pulpos; animales sumamente desconocidos para la mayor parte de la población».
La empresa Pescanova prevé contar en la capital grancanaria con unas instalaciones de 52.000 metros cuadrados y generar 300 puestos de trabajo para la producción de unas 3.000 toneladas de pulpos al año a partir de 2023, según las cifras publicadas por El País.
En 2019 se pescaron en todo el mundo 3,74 millones de toneladas calamares, jibias y pulpos, según el informe anual de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas inglesas)— y el valor de sus exportaciones se triplicó entre 1999 y 2019 hasta 17.109 millones de dólares.
¿Por qué se han concentrado personas en 17 ciudades españolas y 15 extranjeras? María Suñol, investigadora y doctora en Neurociencia de la Universidad de Barcelona, en declaraciones al diario Público, señaló que los avances académicos arrojan evidencias sobre las cualidades de los cefalópodos: «Llevamos décadas encaminándonos científicamente a determinar que los pulpos son seres sintientes. Esto quiere decir que son animales con una gran capacidad de sentir y experimentar dolor, felicidad, tristeza… Todo ello hace que una decisión como la de las granjas tenga unas grandes implicaciones éticas, pero también políticas, porque los pulpos podrían beneficiarse de las normativas de bienestar que les protejan», explica la experta.
«Son animales muy inteligentes y esas condiciones son clave para entender el problema, porque para poder vivir necesitan tener unas condiciones donde desarrollar sus capacidades cognitivas, sin eso, se aburren y eso lleva a problemas de estrés que a su vez termina debilitando su sistema inmune y predisponiéndolos a enfermedades. Además, son individuos sin esqueleto interno ni externo, con una piel muy sensible. Es decir, necesitan refugios para esconderse y, en condiciones de cautividad, lo normal es que estén en acuarios donde no puedan tener refugio y dañarse entre sí con facilidad. Al final son un montón factores que interactúan entre sí y que hacen complicada la cría en cautividad», argumenta Suñol.
En 2021, el London School of Economics cuestionó la posibilidad de criar cefalópodos de manera masiva aludiendo a las características biológicas de la especie: animales sensibles, solitarios y agresivos entre sí. «Estamos convencidos de que el bienestar en las granjas de pulpos es imposible», decía el artículo publicado.
Stacey Tonkin, una de las encargadas del Acuario de Bristol de Inglaterra, defiende un reciente informe elaborado por un equipo de expertos que recientemente han examinado más de 300 estudios científicos, que «los pulpos son seres sensibles y hay pruebas científicas sólidas de que pueden experimentar placer, emoción y alegría, pero también dolor, angustia y daño», según informa La Vanguardia.
PACMA ha logrado conglomerar a decenas de grupos de personas en diferentes ciudades del mundo. Los activistas han mantenido una hora de silencio sosteniendo carteles con mensajes de concienciación y respeto hacia esta especie, procediendo finalmente a dar lectura a un manifiesto en el que se habla de las graves consecuencias de la cría de pulpos.
La formación política animalista ha confirmado convocatorias en 17 ciudades españolas (A Coruña, Alcalá de Henares, Barcelona, Bilbao, Córdoba, Donostia, Extremadura, Girona, Granada, Guadalajara, Las Palmas, Madrid, Murcia, Oviedo, San Lorenzo de El Escorial, Sevilla y Tarragona) y 15 ciudades extranjeras (Nueva York, Atenas, Bélgica, Cali, Catania, Ciudad de México, Edimburgo, Guayaquil, Londres, Nápoles, Portugal, Quito, Sydney, Terni y Zagreb) en un acto de repulsa contra lo que califican como un «absoluto despropósito científico, ético y medioambiental».
La coordinadora del PACMA en la provincia de Las Palmas, Iris Sánchez, afirma que la comunidad científica ha mostrado un «contundente apoyo» al movimiento de protesta contra la primera granja de pulpos de mundo, tanto por motivos de bienestar animal como por razones medioambientales.
«Actualmente no existe legislación que proteja, en modo alguno, a estos animales. Las condiciones a las que pretenden someterles metiendo a cientos o miles de ellos en tanques no son compatibles con la naturaleza de estos animales y, además, el mantenimiento de la producción conllevaría un incremento de la presión sobre los animales marinos porque los pulpos son carnívoros», explica Sánchez en un comunicado.
En 2018, el Instituto Español de Oceanografía (IEO), adscrito al Ministerio de Ciencia, lograba por primera vez criar un pulpo en cautividad, l que abría la puerta a un nuevo negocio: la explotación comercial de la especie en granjas acuáticas, según refiere el diario Público. Al poco de alcanzarse este hito, el organismo alcanzaba un acuerdo con la compañía gallega Nueva Pescanova que otorgaba a la pesquera una opción preferente de licencia sobre la patente obtenida por el IEO para poder aplicar en el futuro las investigaciones a sus negocios.
