VICENTE PÉREZ
Un árbol en Canarias es un tesoro. Lo son los bosques canarios, que impiden la erosión, ayudan a captar el agua de los acuíferos, dan sombra, proporcionan oxígeno y embellecen el paisaje de unas islas situadas junto al mayor desierto del mundo y seriamente amenazadas por la desertificación.
Pero en entornos urbanos, al carecer de protección legal, no son pocas las ocasiones en que esos tesoros acaban siendo talados según convenga a proyectos públicos y privados, salvo que tengan alguna catalogación como monumentales o singulares o se hallen en peligro de extinción, y a veces, tampoco basta para conservarlos.
Por ello un grupo de ciudadanos, surgido de la asociación Parents for future, del que es portavoz el ingeniero agrónomo y activista gracananario de Los Verdes Domingo Afonso, ha recogido más de 18.000 firmas de todas las islas y de todos los municipios canarios para avalar la iniciativa legislativa popular de una Ley Canaria de Protección del Arbolado Urbano.
Las rúbricas, que no son más porque el estado de alarma les impidió continuar la recogida pero que aún así superan en 3.000 las necesarias para defender una iniciativa legislativa popular, las han presentado este jueves 17 de julio ante el Parlamento de Canarias.
Esta proposición de ley persigue proteger a los grandes árboles urbanos de Canarias dotando a los ayuntamientos de una herramienta legal para poner freno a las continuas talas . Para ello obligará al inventariado y cuidado de todos los árboles situados en suelo urbano impidiendo el corte indiscriminado de los ejemplares de árboles y palmeras.
Según el portavoz de la comisión promotora de esta iniciativa legislativa, en la actualidad puede haber más de 10.000 árboles en el punto de mira de los ayuntamientos; en cuatro años, solo para ejecutar el proyecto de la Metroguagua, en Las Palmas de Gran Canaria se han cortado mil y en el municipio de Santa Lucía se han talado 70″.
En La Orotava recientemente ha sido eliminada una palmera histórica, situada junto a la iglesia de Santo Domingo, catalogada como monumental por el Cabildo de Tenerife, pero cuyo corte fue autorizado por esta institución y el Gobierno canario, con informe favorable del Ayuntamiento orotavense, por lo que se dio licencia para la tala solicitada por una empresa promotora, con el argumento de que tenía estrangulamientos en el tronco que podían acarrear el desplome del ejemplar.
En años anteriores también fue polémica la desaparición de arbolado en la chicharrera calle de Méndez Nuñez, aunque hay ejemplos de este tipo por toda Canarias.
Domingo Afonso cree por ello que se trata de una ley fundamental para proteger la biodiversidad urbana y mantener el papel que tienen los árboles urbanos en la lucha contra el cambio climático.
La propuesta de ley cuenta con el visto bueno unánime del Consejo Consultivo de Canarias, los rectorados de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Universidad de La Laguna y de ayuntamientos como el de Telde o EL Paso, por acuerdos plenarios.
La pretendida ley cuenta con el apoyo de Ben Magec-Ecologistas en Acción, Los Verdes, numerosas asociaciones de vecinos e instituciones como la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria o la Mesa del Árbol de la Orotava.
«En las islas más occidentales el asunto es muy grave, con cualquier excusa se talan árboles, pero con la nueva ley, que esperemos salga adelante, se considerarán un bien público, y no un mero mueble», concluye el portavoz de la comisión promotora de esta propuesta legislativa.
