VICENTE PÉREZ
La Asociación Luis Celso, que lleva el nombre del histórico dirigente vecinal de Añaza fallecido en 2014, sigue adelante con su proyecto de crear un parque arqueológico junto a este barrio en el suroeste de la capital tinerfeña. Una iniciativa, a la que le falta aún apoyo de las instituciones públicas y le sobran amenazas urbanísticas, con la que pretenden preservar y divulgar los grabados guanches del barranco del barranco de El Muerto, así como todo el entorno natural que hay a su alrededor (donde existen planes de urbanización), y además que sean los propios vecinos los que ejecuten los trabajos, sirvan de guías y conserven y vigilen el futuro parque.
Para conocer mejor esta propuesta, el club Montañeros de Nivaria, con su presidente Sebastián Gil a la cabeza, organizó el pasado domingo una ruta por este paraje, con la asistencia de varias decenas de senderistas, acompañados por el presidente de la asociación Luis Celso, José Samuel García Herrero, y el graduado en Historia del Arte Ezequiel Herrera, perteneciente también al mismo colectivo ciudadano. El paisaje está seco, pero aún así está lleno de vida. Las lluvias de otoño e invierno lo suelen convertir en un efímero vergel para la vista.
Preservar más allá del BIC y del dominio público
Como resultado de esta ruta, los miembros ambas asociaciones coincidieron en la necesidad de conservar y recuperar un espacio que no se limite al yacimiento arqueológico del barranco de El Muerto, que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC), así como su entorno de protección, sino al menos dos cauces principales de la zona, con sus laderas anexas, de modo que se preserve un unidad paisajística y ecológica, desde la autopista del Sur hasta el mar, con límite en la actual urbanización de Añaza.
En esta caminata, los participantes pudieron disfrutar no solo de los grabados guanches, cuya protección legal es en la realidad inexistente sobre el terreno, sino también de otros valores de la zona.
Así, cabe destacar, entre los elementos naturales, un interesante tabaibal con algunos cardones y otras especies autóctonas; el acantilado y las playas recónditas de Añaza; un arco y varias cuevas naturales (como una en la que apareció una momia guanche) y cauces de barrancos con formaciones geológicas llamadas diyecciones columnares (basalto con formas geométricas sobre las que ha hecho mella la erosión pluvial) y una enorme concavidad donde queda retenida el agua de lluvia (especie de estanque natural donde, según se comentó en la caminata, en invierno se bañan algunos jóvenes del barrio).
Una propuesta arqueológica que choca con intereses urbanísticos
En cuanto al patrimonio etnográfico cabe mencionar un antiguo horno de teja, parcialmente conservado; un estanque construido con materiales de la zona, cal y teja, así como paredes de bancales, restos de antiguas explotaciones agrarias; y alguna construcción de piedra seca semiderruida.
La propuesta de un parque que vaya más allá del ámbito estricto del BIC y el domino público de barrancos y costa puede chocar con las previsiones urbanizadoras que desde hace años existen para la zona en la planificación territorial, pero al respecto cabe recordar que está en revisión el Plan General de Ordenación de Santa Cruz de Tenerife, donde debería quedar plasmada su iniciativa, si finalmente logra el apoyo de las instituciones públicas.
José Samuel García: «No podemos permitir que este patrimonio desaparezca»
Entre los impactos negativos existentes cabe destacar las grandes escombreras junto a la autopista y otra en medio de este paraje, la ocupación del dominio público costero por construcciones ilegales, las inscripciones hechas por gamberros en las rocas, y las propias expectativas de que las urbanizaciones avancen por toda esta costa, que es prácticamente la única en el litoral de Santa Cruz fuera de Anaga que está sin urbanizar desde la TF-1 al mar.
El presidente de la Asociacion Luis Celso manifestó a PLANETA CANARIO que no se puede permitir la desaparición de este patrimonio arqueológico, etnográfico y cultural de Añaza, y que por ello va a exponer este proyecto a los nuevos cargos públicos del Gobierno canario, el Ayuntamiento chicharrero y el Cabildo de Tenerife, como ya hiciera en el mandato pasado, sin que los responsables públicos de entonces en estas instituciones dieran pasos para su consecución.
Crear empleo para los parados de Añaza
A su juicio, esta iniciativa, que ya su padre, Luis Celso, llegó a plantearse antes de morir, contribuiría además a crear empleo para los vecinos de Añaza y atraería clientes para bares y restaurantes de la zona, y daría a Añaza un parque natural y cultural de primer orden, en un paraje que es un auténtico desconocido para muchos tinerfeños.
La idea es que exista un centro de visitantes y otros servicios, con la intención de que todo lo que se localice dentro del futuro parque arqueológico implique la menor intervención posible en el paisaje natural, salvo para restaurarlo, y que si fuera precisa alguna edificación reprodujera la arquitectura tradicional campesina canaria.
Montañeros de Nivaria avala la iniciativa tras visitar el lugar
Desde el club de Montañeros de Nivaria, Sebastián Gil expresó su apoyo a este proyecto, por lo que animó a la asociación que lo promueve a seguir dando pasos para su consecución. Este importante colectivo de senderistas encuentra suficientes elementos de patrimonio natural y cultural en la zona como para seguir adelante con esta iniciativa, ahora que los yacimientos arqueológicos Canarias ha obtenido el reconocimiento mundial con Risco Caído y las Montañas Sagradas, en Gran Canaria.
Para Montañeros de Nivaraia, se trata de «un lugar de gran singularidad que necesita ser recuperado y puesto a disposición de la ciudadanía para que pueda visitarle, precisando del acondicionamiento de los senderos, la protección de los grabados rupestres y otros valores etnográficos asociados al pasado agrícola de la zona, así como la construcción de un mirador sobre la costa y un centro de visitantes».
Grabados guanches descubiertos… y por descubrir
Por su parte, el graduado en Historia del Arte Ezequiel Herrera destaca que en el paraje propuesto como parque arqueológico, existen grabados en forma de cruz, figuras geométricas y barcos, lo cual no le resulta extraño porque desde allí, como atalaya sobre el mar, los indígenas que la transitaban podían divisar las embarcaciones de los conquistadores.
En todo caso, consideró necesario que expertos en la materia diluciden la datación exacta de estas inscripciones en forma de barcos, ya que algunas teorías las sitúan en el siglo XIX. Herrera llama la atención sobre el hecho de que aún pueden descubrirse más grabados guanches, pues ya se han detectado algunos que no estaban inventariados.