Tenerife carece de un plan de actuación ante una emergencia volcánica; está en elaboración

El Cabildo reúne a la comisión técnica encargada de elaborar este documento, de la que forma parte un equipo de la ULL, al frente del cual se halla la geóloga Carmen Romero, para quien “una posible evacuación de la población y su reubicación en albergues debe estar protocolizada"

El Teide, desde la TF-5, entrando en el valle de La Orotava.

VICENTE PÉREZ

Tenerife es una de las islas volcánicas más famosas del mundo, producto de erupciones durante decenas de millones de años desde el fondo marino y habitada hoy en día  por un millón de personas más los turistas que la visitan (se superaron los 6 millones el pasado año). El estratovolcán del Teide es el tercer mayor del mundo si se tiene en cuenta su altura desde el fondo marino (7,5 kilómetros). Erupciones hay pocas en la isla, a escala del tiempo humano, la última en 1909 (El Chinyero), y de vez en cuando se registran aumentos de señales en el subsuelo (sismos, gases…) que nos recuerdan que se trata de un territorio volcánicamente activo.

Pues bien, lo cierto es que Tenerife, en el año 2020, carece todavía de un  plan de actuación frente a este riesgo, desde la perspectiva de la protección civil. Aunque está en elaboración por encargo del Cabildo a un equipo multidisciplinar.

Fue el grupo de Podemos en el Cabildo el que en 2016, con CC y PSOE en el gobierno insular, denunció que la isla carecía de este plan, e instó a confeccionarlo y aprobarlo, ya que es una obligación legal desde 1996, y carecer de este documento para este tipo de emergencias era «una grave irresponsabilidad política».

La carencia de un plan fue polémica en 2016 tras denunciarla Podemos

Imagen del complejo volcánico Teide-Pico Viejo./ WEBTENERIFE.ES

El por entonces consejero de Medio Ambiente y Seguridad, el socialista José Antonio Valbuena (hoy consejero de Lucha Contra el Cambio Climático y Planificación Territorio en el Gobierno canario ) respondió que Tenerife tenía mecanismos suficientes de control y planes de emergencia para atender a la población y se remitió al monitoreo que hace Involcán (Instituto Volcanológico de Canarias) apoyado por el Cabildo, de la actividad sísmica de la Isla, así como al Plan Territorial Especial de Ordenación para la Prevención de Riesgos de Tenerife”. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) es el que, legalmente, se encarga de la vigilancia volcánica en España, y ha aumentado en los últimos años el estudio de las entrañas de la isla.

Pero este último plan citado, según replicó en esa época el entonces portavoz de Podemos en el Cabildo, básicamente plantea ubicar las instalaciones y los equipamientos del Cabildo fuera de zonas de riesgo, “pero no establece medidas de autoprotección, ni de prevención, ni organización de la población en caso de emergencia volcánica”.

Tercera reunión de la comisión técnica Cabildo-ULL que elabora el plan

Reunión de la comisión mixta para la elaboración del plan, con Cayetano Silva y Carmen Romero, entre otros.

Lo cierto es que posteriormente el Cabildo encargó la elaboración de ese documento y tal es así que el  área de Seguridad de la corporación insular, que dirige Cayetano Silva y que depende de la consejería de Medio Natural y Seguridad, ha mantenido esta semana la tercera de las reuniones de trabajo de la Comisión Técnica Multidisciplinar del Cabildo para los trabajos del exactamente denominado Plan de Actuación Frente al Riesgo Volcánico de Tenerife (PAIV), un documento que  indispensable en la gestión de las emergencias relacionadas con posibles erupciones en la isla y que en la actualidad se encuentra en proceso de proyección.

“Vivimos sobre un territorio volcánico, en los últimos seiscientos años se han producido 16 erupciones en Canarias, por lo que no podemos dejar al azar ninguna circunstancia de actuación de cara a una nueva posible actividad volcánica”, indicó Silva en un comunicado.  Y añadió que “por ello debemos tener estudiadas y planificadas todas las acciones que se deben poner en marcha, atendiendo siempre a los procedimientos que desde el Gobierno de Canarias se establecen en el Plan Especial Frente al Riesgo Volcánico de Canarias PEVOLCA, que podríamos decir, es el padre de nuestro plan”.

Estas reuniones de puesta en común se realizan de manera periódica con los agentes implicados en emergencias de protección civil, desde las representaciones municipales, patronales y de trabajadores, bomberos, diferentes áreas y servicios del propio Cabildo. La cita de esta semana se produjo para la puesta en común del capítulo dedicado a los procesos de evacuación, albergue y abastecimiento de la población.

El Cabildo reconoce que en una erupción el número evacuados «puede ser muy alto»

Reunión de la comisión mixta para la elaboración del plan, esta semana.

“En caso de producirse una emergencia volcánica, el número de personas que pueden llegar a ser evacuadas puede ser muy alto”, indicó Silva, “y aunque ni siquiera se haya producido erupción alguna -es decir, solo haya avisos- los procesos de transporte, alojamiento y abastecimiento deben estar muy bien parametrizados y protocolizados, y estamos en este trabajo”.

A los geólogos les preocupa el aumento de la peligrosidad volcánica por la intensa urbanización y el gran poblamiento que ha tenido la isla, lo que multiplicaría el daño posible con respecto a erupciones del pasado. Las necesidades de evacuación de población dependería de dónde se produjera el episodio volcánico y también de factores meteorológicos como la dirección del viento. Pero mejor prevenir que curar, cuando de las fuerzas de la naturaleza se trata.

La redacción de este plan está siendo llevada a cabo entre el Cabildo de Tenerife y la cátedra Reducción del Riesgo de Desastres. Ciudades Resilientes de la Universidad de La Laguna, al frente de la cual se encuentra la geógrafa Carmen Romero. “Hay que tener en cuenta que en todas las erupciones que se han producido en Canarias ha habido evacuación de la población, de manera espontánea o controlada”, explica Romero en la nota de prensa del Cabildo, por lo que llegados al punto de poblamiento de las islas en la actualidad “una posible evacuación de la población y su reubicación en albergues debe estar protocolizada, aunque por la propia naturaleza de estos acontecimientos, este protocolo debe ser flexible».

El Teide, desde Icod de los Vinos.

«En lo que a volcanes se refiere, podemos hablar de acciones en las que esté implicada la población durante mucho tiempo, hay que recordar, por ejemplo, que la última actividad volcánica en Lanzarote duró siete años”, allá por el siglo XVIII, según esta experta.

La ultima erupción volcánica ocurrió en 2011 en El Hierro, donde fue necesario evacuar a los 500 moradores del pueblo de La Restinga, en el municipio de El Pinar. Esa crisis volcánica permitió calibrar cómo afrontar una situación extrema de este tipo a pequeña escala,  y se evidenció que había aspectos que mejorar sobre cómo actuar en estos casos no solo los servicios de emergencia sino también la población afectada, así como los propios medios de comunicación en cuanto a cómo se de deben transmitir las informaciones en estas circunstancias, para no generar alarmas injustificadas o, cuanto menos, no más allá de las necesarias.

Sin señales de una erupción a corto plazo, según Involcan e IGN

Un científico del IGN, en las laderas del Teide.

Dicho todo esto, conviene recordar que los vulcanólogos no señales de una posible erupción a corto plazo. El pasado año, Itahiza Domínguez, físico del IGN, afirmó que «La situación volcánica de la isla de Tenerife es estable, pero se necesita estudiar más el Teide». Este investigador canario coordina el proyecto Multiteide, el mayor estudio realizado hasta ahora sobre el estratovolcán tinerfeño. Su diagnóstico fue  tranquilizador.

El coordinador del Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan), Nemesio Pérez, durante un curso para periodistas organizado el pasado año en colaboración con la Asociación de la Prensa de Tenerife, expuso que la probabilidad de una nueva erupción en Canarias es, en términos porcentuales, del 94,5% en un siglo, 76% en 50 años, 25% en 10 años, 13% en cinco años y 2,8% en un año. En el caso de Tenerife esa probabilidad es aún menor: poco más del 1% en un año, 5% en un lustro, 10% en una década, 42% en medio siglo y del 66% en una centuria, «porcentajes que aumentarían si hubiera un proceso de reactivación volcánica».

Pero este fenómeno geológico no es, ni de lejos, el mayor riesgo natural para la vida de sus habitantes, pues los fallecidos en inundaciones por lluvias se cuentan por centenares en los últimos cinco siglos mientras que el vulcanismo, con 16 erupciones, ha causado como mínimo 23 fallecimientos, y de ellos, 16 perdieron la vida no por piroclastos o coladas de lava sino por los terremotos relacionados con la erupción de Arafo en 1705.

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