PLANETA CANARIO
«No sabemos lo que puede pasar; las condiciones actuales de la erupción no son suficientes para hablar de un fin próximo; yo no lo veo». Así de claro se ha mostrado este miércoles, 8 de diciembre, Miguel Ángel Morcuende, director técnico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (PEVOLCA), preguntado sobre cuándo terminará este fenómenos geológico en la rueda de prensa diaria.
En todo caso, Morcuende sí destacó que «hay condiciones que han variado notablemente» con respecto a las primeras semanas de la erupción. A saber: «La sismicidad está siendo baja y a veces muy baja; el tremor es cada vez menor; el dióxido de azufre sigue una tendencia descendente; la deformación está estable».
Pero a renglón seguido advirtió de que «estos datos no son suficientes para hablar de un fin próximo de la erupción».
«Entendemos que tiene menos potencia y energía que hace dos meses, eso es evidente, pero nada más», remachó el director técnico del PEVOLCA.
Como en anteriores ocasiones en que se le ha formulado este cuestión, la portavoz del Comité Científico, Carmen López – responsable del Observatorio Sísmico Nacional del Instituto Geológico Nacional (IGN)- n la rueda de prensa reafirmó lo dicho por Morcuende: » Los parámetros tienen que seguir bajando, estamos en valores altos de dióxido de azufre, y hace no mucho tuvimos una intensificación de la sismicidad de las mayores de la serie; así que aún tenemos que esperar».
La pregunta sobre cuándo se va apagar el volcán es recurrente prácticamente desde el principio mismo de la erupción en Cumbre Vieja. Y en realidad nunca ha tenido una respuesta en términos de plazos por parte del Comité Científico del PEVOLCA, más allá de afirmar que en las erupciones históricas la duración ha oscilado entre los 24 días del Teneguía (en 1971) y los 84 del Tehuya (1585).
Si tomamos el ámbito regional, en el siglo XVIII la erupción en Timanfaya (Lanzarote) duró seis años, aunque fue una excepción en la veintena de erupción habidas en el Archipiélago en los últimos seis siglos.
Lo cierto es que la erupción de Cumbre Vieja comenzó a finales del verano, el 19 de septiembre, y ya se encuentra a la puertas del invierno, tras cumplir 80 días este 8 de diciembre. Dentro de unos días, en el 85, será la mayor erupción ocurrida en tiempo histórico en La Palma.
La superficie afectada por la lava se calcula en 1.184 hectáreas, dos más que en la última estimación, mientras que los deltas lávicos se mantienen en unas 48 hectáreas al igual que la distancia máxima entre coladas exteriores, que sigue siendo de unos 3.350 metros.
En este día se ha actualizado la espeluznante cifra de edificaciones destruidas por la lava, según datos contrastados con el Catastro: 1.628, lo que supone 66 más que el dato anterior, y que se ha empeorado básicamente por las viviendas destrozadas por la colada que surgió el sábado Las Manchas a partir de una fisura. Además, ha arrasado 359,82 hectáreas agrarias en producción, sector económico clave en La Palma.
