VICENTE PÉREZ
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) estudia el origen, aún desconocido, de una señal anómala registrada por los sismógrafos en tres ocasiones -una el 21 de noviembre de 2021, otra el domingo 24 de abril pasado, y una tercera, mucho más corta, el lunes-, especialmente clara en las estaciones instaladas en El Hierro, pero también observada en La Palma y, en menor medida, en Tenerife.
«Señales como esta no las hemos encontrado en la bibliografía mundial, no hemos hallado ningún registro igual, y no conocemos su origen, que seguiremos estudiando cuál puede ser, aunque no vemos ningún indicio que pueda implicar riesgo inminente para la población», explica a PLANETA CANARIO el sismólogo del IGN Eduardo Suárez.
Por las características de estos registros, no se corresponden con terremotos, y además la propagación de la onda, lenta, hasta llegar a la islas y ser captada por los instrumentos, no es la propia de los sismos.
Por ello, el IGN presupone que se trata de una onda que se propaga por el agua, con la hipótesis de que tiene un origen submarino, y, por cómo ha sido captada en sismógrafos de tres islas, puede proceder de algún punto al sur de Canarias y, en todo caso, fuera del edificio volcánico de El Hierro y de las demás islas, aunque tampoco se sabe a qué distancia.
Si el fenómeno ocurrió en las profundidades oceánicas, con datos aún provisionales, no parece haber provocado manifestaciones en superficie, como olas, a juzgar por las mediciones de los mareógrafos que detectan variaciones del nivel mar.
Eduardo Suárez reconoce que “lo sorprendente es que esta señal dura horas y horas”: el primer registro, en los sismógrafos de El Hierro, el 25 de noviembre del pasado año, se prolongó durante 20-30 minutos el del domingo 24 de 17 a 23 horas; y el lunes 25 duró 2-3 minutos y desapareció. Desde esa fecha, a la de elaboración de esta notica, el sábado 30 de abril, no se ha vuelto a captar.
El Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) ha planteado que puede tratarse de un derrumbe submarino al sureste de El Hierro, a mucha distancia, donde hay montes bajo el mar, las llamas Abuelas de Canarias, con unos 140 millones de años y entre 300 y 4.000 metros de profundidad.
Esta anómala señal cuyo origen desconoce el IGN se capta con una banda de frecuencia por encima de 1,5-2 Herzios, y no responde a ninguna huella dactilar de las que dejan los terremotos.
“Se trata de una onda bastante lenta, por eso creemos que se propaga por el agua, viendo cuánta tarda en llegar a las otras islas donde se ha captado”, añade el sismólogo del IGN.
La realidad es que el este instituto, como comenta Eduardo Suárez, mantiene esta “incertidumbre” y sigue analizando los datos y valorando hipótesis porque, sin duda, se trata de una “curiosidad” científica y hay que determinar su origen.
En todo caso, quiere lanzar un mensaje de “tranquilidad” a la población pues, insiste, “no vemos nada que nos pueda indicar algo inminente” en cuanto riesgos desde la perspectiva de la protección civil.
