Matar lagartos es ilegal: el Seprona ha denunciado a un tinerfeño por acabar con 5

Los agentes sorprendieron al ahora acusado en Tejina (La Laguna) arrojando a un estanque vacío una trampa que contenía cinco ejemplares de lagarto tizón (Gallotia Galloti). El caso lo instruirá el Juzgado 3 de La Laguna

Un guardia civil recoge los lagartos cazados por el acusado.

PLANETA CANARIO

Matar lagartos ha sido un macabro y, probablemente, sigue siendo, un divertimento para niños y grandes en Canarias. En algunas zonas de cultivo incluso se les intenta ahuyentar con diversos métodos, algunos cruentos. Pero lo cierto es que está prohibido y castigado.

Y si no, basta comprobar lo que han perseguido unos Agentes de la Guardia Civil pertenecientes al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) del Puerto de la Cruz. En este municipio  han investigado a un varón de 60 años de edad, vecino de La Laguna, como presunto autor de un delito contra la protección de la flora y la fauna.

Esta investigación se inició cuando el ahora  acusado fue sorprendido en una finca de la localidad de Tejina, arrojando a un estanque vacío de agua una trampa que contenía cinco ejemplares de lagartos sin vida.

Tras la denuncia recibida, los agentes del Seprona lograron determinar que se trataba de ejemplares de Lagarto Tizón (Gallotia Galloti), especie endémica de la isla de Tenerife, que figura en la lista roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), catalogada como especie protegida de protección menor.

Se instruyeron diligencias que fueron remitidas al Juzgado de instrucción número 3 de San Cristóbal de La Laguna, según informa la Guardia Civil en un comunicado.

El lagarto común canario no está catalogado en peligro de extinción pero sí amparado por el régimen general de protección de la Ley de Patrimonio Natural. En concreto, el artículo 55.4 dice: «Queda prohibido dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, sea cual fuere el método empleado o la fase de su ciclo biológico».

«Esta prohibición incluye su retención y captura en vivo, la destrucción, daño, recolección y retención de sus nidos, de sus crías o de sus huevos, estos últimos aun estando vacíos, así como la posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos o muertos o de sus restos, incluyendo el comercio exterior», prosigue el artículo legal.

Para tal fin, esta Ley crea un Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, que incluye especies, subespecies y poblaciones merecedoras de una atención y protección particular en función de su valor científico, ecológico, cultural, por su singularidad, rareza, o grado de amenaza, así como aquellas que figuren como protegidas en los anexos de las Directivas y los convenios internacionales ratificados por España.

El Galottia Galotti figura, dentro de esa normativa, en el  anexo V,  con otras especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren una protección estricta.

Salvo en especies protegidas, estas prohibiciones no se aplican en los supuestos con regulación específica, en especial en la legislación de montes, caza, agricultura, sanidad y salud públicas, pesca continental y pesca marítima, o en los supuestos regulados por la Administración General del Estado o las comunidades autónomas, en el ámbito de sus competencias, para su explotación, de manera compatible con la conservación de esos animales.

La misión del Seprona de la Guardia Civil es la de velar por el cumplimiento de las disposiciones relacionadas con la conservación de la naturaleza y el medio ambiente, de este modo, se encargan de la protección de suelo, agua y atmósfera, de la sanidad animal y de la conservación de especies de flora y fauna.

 

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