Marichal replica a Dávila: «El problema no es el turismo sino la gestión política de la vivienda, los servicios y las infraestructuras»

El presidente de la patronal hotelera y extrahotelera Ashotel acusa a la "clase política" de atacar al sector turístico que mantiene "cientos de miles de empleos" cada vez que se acercan una elecciones para tapar el "desastre" de los políticos con la vivienda vacacional (ya son 247.000) en zonas residenciales, o la falta de planificación en transporte o depuración de aguas residuales

Jorge Marichal y Rosa Dávila.

VCENTE PÉREZ

Jorge Marichal, el presidente de la patronal hotelera y extrahotelera de la provincia de Santa Cruz de Tenerife (Ashotel) ha criticado que la «clase política» Convierta nuevamente al turismo en el principal responsable de los problemas económicos, sociales y territoriales de Canarias ante la proximidad de las elecciones previstas para 2027. A su juicio, esta estrategia se repite en cada periodo preelectoral, pese a que el sector turístico, asevera, continúa sosteniendo buena parte del empleo y de los servicios públicos de las islas.

«Se acercan las elecciones generales y autonómicas y, mira tú por dónde, el turismo vuelve a convertirse en el gran villano de la función», afirma Marichal, quien sostiene que esta dinámica «no falla» y se produce con una «precisión suiza», comparable, añade con ironía, a una previsión de la Agencia Estatal de Meteorología para el Teide.

Según el presidente de Ashotel, dirigentes y formaciones que hasta hace pocas semanas destacaban «la fortaleza y resiliencia del sector turístico» y su aportación a la economía canaria han modificado ahora su discurso para situarse entre sus críticos.

La reacción de Marichal se produce unos días después de que la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila (de CC), entrevistada en Radio Nacional de España, afirmara que «no podemos seguir así: batir récord de número de turistas no siempre tiene una derivada positiva», pues la ciudadanía «no ve un beneficio real» de ese aumento de visitantes ni en su economía familiar ni en la mejora de los servicios públicos, las carreteras o el precio de la vivienda.

Dávila defendió por ello la necesidad de «repensar el modelo» turístico actual, pensando más en la calidad que en la cantidad, e ir hacia un «turismo regenerativo», que no deteriore el territorio ni presione sobre los espacios naturales protegidos. Y anunció también que el Cabildo trabaja para implantar una ecotasa y limitar las visitas al Parque Nacional del Teide.

Rosa Dávila, presidenta del Cabildo de Tenerife.

El artículo de Marichal no menciona expresamente a Rosa Dávila pero las reflexiones del dirigente de la patronal se refieren claramente a sus declaraciones. Tal es así que el representante de Ashotel mantiene que «hablar de turismo regenerativo es gratis», pero considera mucho más difícil abordar las razones por las que existen barrios de Canarias en los que los empleados del sector no pueden alquilar una vivienda cerca de los establecimientos donde trabajan. «Hablar de por qué en Canarias hay barrios enteros donde un trabajador o trabajadora del sector turístico no puede alquilar una vivienda cerca de su propio hotel ya cuesta bastante más. Ahí la épica se acaba», señala.

«Atacar al turismo en campaña, desgraciadamente, da votos», asegura Marichal, quien interpreta que las críticas al sector responden más a un cálculo electoral que a la aparición de nuevos problemas.

En este contexto, sostiene que vuelven a recuperarse del debate público las tasas, las ecotasas y la diversificación económica, «como si el turismo hubiese dejado de resultar útil para Canarias, pese a que, según recuerda, sigue financiando una parte importante de la educación y la sanidad públicas de las islas».

Jorge Marichal.

El presidente de Ashotel pone de relieve que esta organización empresarial lleva años advirtiendo de la falta de viviendas asequibles, del déficit de servicios públicos e infraestructuras como las redes de saneamiento, las carreteras y el transporte.

Marichal sostiene que «el problema de fondo no es que vengan turistas a Canarias», sino que durante décadas no se planificaron las infraestructuras, la vivienda, el transporte ni las redes de saneamiento teniendo en cuenta que la población residente crecería al mismo ritmo que los visitantes, «o más». En su opinión, se construyeron aeropuertos y autopistas pensando en «el corto plazo electoral» y no en «el largo plazo demográfico».

Colas en la TF-1.

Por eso considera injusto atribuir a los visitantes los atascos o el encarecimiento de la vivienda: «Ahora, cuando las carreteras colapsan o el precio de la vivienda se vuelve insoportable, resulta que la culpa es de la pareja que viene de Düsseldorf a tomar el sol diez días», ironiza.

El representante del sector alojativo de la provincia de Santa Cruz de Tenerife aclara que la patronal sí quiere debatir «los límites del crecimiento turístico». Afirma que lleva tiempo pidiéndolo y que ha planteado «nuestros propios frenos incluidos».

Lo que rechaza es que se utilice el turismo como «cortina de humo para tapar el verdadero desastre, que tiene nombre y apellidos: el descontrol absoluto del crecimiento de la vivienda vacacional, que en apenas una década ha pasado de ser una anécdota a superar las 247.000 plazas en Canarias, mientras se perdían más de 50.000 plazas de alojamiento reglado por el camino». A su juicio, lo permitió «la ausencia de una ordenación territorial seria» que distinguiera claramente el suelo turístico del residencial. La mezcla de ambos usos, sostiene, ha generado problemas tanto a residentes como a visitantes.

Para Marichal, «la vivienda vacacional descontrolada ha colado el turismo dentro de los propios núcleos residenciales», ha encarecido el alquiler para «el vecino de toda la vida» y ha alterado un modelo de zonificación que, según su valoración, funcionaba «razonablemente bien» desde hacía décadas.

Carteles identificativos de viviendas vacacionales.

«Eso no es exceso de turismo. Eso es dejadez urbanística con nombre propio», afirma. Responsabiliza de esa situación a quienes tenían la obligación de ordenar la actividad y, según sostiene, la aprobaron, la toleraron o miraron hacia otro lado sin actuar a tiempo. En cuanto a la Ley 6/2025 de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de las Viviendas, considera que, pese a las dificultades para aprobarla y al debate que ha suscitado, llega «con años de retraso sobre el problema que pretende resolver».

Ante la campaña electoral que se avecina ( o que, según se mire, ya ha comenzado), Marichal dirige una «sugerencia desinteresada» a la «clase política»: antes de señalar al turismo por el colapso de las infraestructuras, la falta de vivienda asequible o la presión sobre los barrios residenciales, le pide revisar «los planes generales que no se redactaron» y las inversiones en depuración y movilidad aplazadas «legislatura tras legislatura».

Marichal concluye que «el turismo seguirá aquí en 2027, gane quien gane» las elecciones, y que continuará sosteniendo el empleo de «cientos de miles de familias canarias» y financiando buena parte del estado del bienestar. Lo que considera inadmisible es mantener «la comodísima costumbre de usarlo como saco de boxeo cada vez que se acerca una cita electoral», mientras «la falta de planificación histórica» sigue «esperando su turno en la sala de espera institucional».

 

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