PLANETA CANARIO
FOTOS Y VÍDEO: AGENCIA NOTICIA
La población de la zona en que se encuentra el edificio Iders, un inmueble de 9 plantas en Puerto de la Cruz desalojado hace más de 30 años aluminosis, está ya harta de esperar por una solución definitiva.
Residentes, comerciantes y hoteleros ya tienen colmada la paciencia, porque se ha convertido en un basurero, un foco de insalubridad a los ojos de todo el mundo, turistas incluidos.
El Ayuntamiento está dando pasos para que los últimos okupas que lo habitan (llegó a haber unos 70), abandonen el edificio y así plantearse su demolición, después de que recientemente haya sido declarado en estado de ruina inminente, lo cual será notificado a los propietarios.
Para estos desalojos necesita orden judicial, la cual ya está lista, pues la pasada semana lo intentó de forma amistosa pero no todos los okupas aceptaron marcharse.
Así las cosas, en torno a dos centenares de personas se manifestaron ante el inmueble para exigir una solución definitiva. Ya no son capaces de esperar más, pues no solo el inmueble da señales de riesgo de caída de cascotes, por su avanzado deterioro, sino que en su interior y en la parcela que lo abarca los residuos de algunas personas que han okupado la construcción lo han convertido en un basurero inmundo en pleno centro de la ciudad turística, junto a hoteles y comercios por donde transitan los turistas.
Esto ha provocado la aparición de focos de ratas y plagas de cucarachas, que afectan a edificios colindantes.
Así lo dejaron claro los manifestantes, que además tuvieron la ocasión de decírselo en la cara al alcalde de Puerto de la Cruz, el socialista Marco González, quien se personó en la manifestación.
Los vecinos le reprocharon la dilación de la Administración pública en resolver este problema y que no tome cartas en el asunto para limpiar la basura que impera en la planta baja y en algunas plantas superiores. No faltó quien elevó el tono en sus quejas ante el regidor municipal, que, si bien se ha encontrado con este problema heredado, es el responsable de buscar una salida a esta cada vez más insostenible situación.
El alcalde les explicó los trámites que está siguiendo el Ayuntamiento, desde la declaración de ruina inminente, al desalojo de los okupas, ofreciéndoles alternativa habitacional a quienes la necesitan y la necesidad de orden judicial para el desalojo forzoso a quienes no quieren abandonarlo voluntariamente.
La demolición del edificio costará 800.000 euros, lo que generará unas 9.800 toneladas de escombros.
En cuanto a la basura, el alcalde les explicó que el pasado técnicos de Salud Pública certificaron la insalubridad del inmueble y que con esta declaración el Ayuntamiento contactó con empresas para desinfectarlo, pero exigían garantías de seguridad para acceder al edificio.
Algunos propietarios de las viviendas que fueron desalojadas en 1991 reclamaron que se les devuelvan sus hogares porque cuando tuvieron que irse se les dijo que había riesgo de colapso de la edificación, pero luego se comprobó que no es así.
La protesta ciudadana tiene incluso una canción de rap, que dice: “Ante el silencio, la música paliando este desacierto, porque el edificio Iders es la vergüenza del Puerto“.
