Oposición ecologista al ‘camping’ privado que explotará el turismo ornitológico en Fuerteventura

La Plataforma Salvar El Cotillo advierte de que el campamento, ubicado dentro de un espacio protegido por la UE por ser hábitat de aves ocupará 13.000 m2 y supone una presión añadida para especies en peligro de extinción como la avutarda hubara canaria, por lo que proponen reubicarlo a terrenos más próximos al núcleo urbano de El Cotillo. El promotor asegura que este tipo de turismo de naturaleza requiere que esta instalación se localice en suelo rústico

PLANETA CANARIO

La Plataforma Ciudadana Salvar El Cotillo ha mostrado su rechazo al eco-camping de 13.000 metros cuadrados para turismo ornitológico que se instalará en la Punta de Los Mallorquines (municipio de La Oliva) y que ha sido declarado de interés público y social por el Cabildo de Fuerteventura.

Los dos grandes motivos de esta oposición ecologista son sus efectos negativos sobre la aves protegidas, la existencia de yacimientos arqueológicos y los altos valores naturales y paisajísticos del entorno, por lo que proponen que esta iniciativa se autorice en terrenos colindantes con el núcleo urbano de El Cotillo, donde el impacto ambienal sería menor.

Este colectivo ciudadano considera que la aprobación de este proyecto es contraria a la normativa europea respecto a la conservación de la Red Natura 2000 y el cumplimiento de la Directiva Aves, así como a la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad en España.

Especiales perjuicios auguran  los ecologistas para las aves protegidas, pues advierten de que  las parcelas donde se pretende ubicar el proyecto se encuentran en una ZEPA, Zona de Especial Protección para las Aves ( Lajares, Esquinzo y costa de Jarubio) con  avifauna esteparia de poblaciones frágiles y reducidas, todas ellas con protección especial.

Especifican que  este proyecto supone un agravante significativo para los objetivos de conservación de la avutarda hubara canaria, especie de ave esteparia de la que apenas quedan 200 en la isla, y que tiene en esta zona uno de los estratos ambientales con mayor abundancia.

Avutarda Hubara Canaria. / SEO/BIRDLIFE

Al respecto de lo anterior, juzgan de «atípico y de dudosa legalidad» la ausencia del correspondiente Plan de Gestión de la ZEPA en cuestión, la falta de un Plan de Conservación y Recuperación de la avutarda hubara canaria y la ausencia de evaluación de impacto ambiental para el proyecto de eco-camping.

Asimismo, sostienen que esta actividad dentro de la Red Natura 2000 no es compatible con la reciente ratificación del Tribunal Constitucional, que obliga al Ayuntamiento de La Oliva y al Cabildo de Fuerteventura a tipificarlo como “suelo no urbanizable de especial protección” en todos los planes urbanísticos.

Comoquiera que el proyecto se ha vinculado con actividades sostenibles “eco” o de “turismo ornitológico”, los ecologistas tachan de  «engañosa e incompatible» con este fin la localización escogida, la superficie que se pretende abarcar (13.323,4 m2) y las medidas necesarias que reclaman los expertos en conservación de avifauna.

La plataforma señala que «la zona acumula demasiados factores de presión y amenazas para las aves esteparias, como la fragmentación o destrucción del hábitat (urbanización dispersa, proliferación de pistas, modificación del paisaje, etc.),las molestias humanas (trasiego de vehículos, deportes al aire libre, mascotismo incontrolado, etc.) y la presencia de depredadores introducidos (gatos escapistas o asilvestrados y perros sueltos), así como aquellos factores derivados del cambio climático (desertificación, pérdida de biodiversidad, )

En 2014 el Tribunal Supremo sentenció que toda la Red Natura 2000 debe ser declarada “suelo no urbanizable de especial protección”. Una decisión ratificada en noviembre de 2019 por el Tribunal Constitucional, por lo que sienta jurisprudencia y no puede ser contradecida por los planes de gestion urbanística a nivel local, regional o estatal, subrayan los ecologistas.

Ademas, las parcelas ocupadas por las instalaciones del eco-camping presentan yacimientos arqueológicos «de alto valor científico, etnográfico e histórico», uno de los más importantes del norte de Fuerteventura porque   e han encontrado concheros, cerámicas e industria lítica. Sin embargo, el proyecto eco-camping contempla el vallado de una tan solo una parte del yacimiento y plantea la instalación de una depuradora de aguas grises y negras en sus inmediaciones, según observan los ecologistas.

Además, las asociaciones de campistas existentes en Fuerteventura consideran que el lugar no cumple algunos de los requisitos indispensables en cuanto al turismo de camping de uso familiar, por la lejanía a servicios básicos y la peligrosidad del oleaje y corrientes marinas en la playa más próxima a la futura instalación.

La plataforma aclara que «no está en contra del desarrollo de actividades comerciales y de ocio relacionadas con la acampada, siempre que se realicen de manera sostenible y de acuerdo a la legislación vigente en materia de conservación y planeamiento territorial».

Además, comprende que» existe una demanda social al alza de este tipo de instalaciones y compartimos la necesidad de regular la actividad para evitar la dispersión, así como de acotar los espacios adecuados para ello».

«No compartimos la declaración del proyecto como de interés público osocial ya que se trata de una iniciativa de ocio exclusivamente privada y dedicada a una reducida parte de la sociedad local. Además, una figura de este tipo solo puede justificarse cuando la actuación no sea posible llevarla a cabo en otra zona, condicionante que se cumple en muchos lugares inmediatamente colindantes al núcleo urbano del Cotillo», subraya la asociación ecologista en un comunicado.

 

El proyecto está promovido por Juan Carlos Umpiérrez Díaz y pretende dar satisfacción a «la creciente demanda de actividades de tiempo libre en la naturaleza», en este caso el avistamiento de aves o turismo ornitológico, lo que «representa una fuente de rentas alternativa».

Según destaca el proyecto, «lo que se pretende es que el turista o visitante en esta ZEPA se informe sobre cómo es y qué pueden hacer durante su visita, disponer de zona de esparcimiento y acogida, desplazarse con seguridad por su interior, conocer sus valores naturales y qué beneficios proporcionan».

Para ello, en la parcela de marras se habilitará un campamento y otras partes de uso público, ·para acercar a los visitantes a sus valores naturales y rurales, de una forma ordenada y segura, que garantice la conservación y difusión de estos valores mediante un proyecto en el medio rural de Fuerteventura, orientado hacia un tipo de turismo alternativo, turismo ornitológico «.

A pesar que este tipo de equipamiento está permitido y por tanto, tiene cobertura en el planeamiento en vigor, tanto en el planeamiento municipal, como en el insular, lo cierto es que la actividad supone actos y usos no ordinarios en suelo rústico.

El promotor de la iniciatica alega que para los servicios mínimos necesarios,  esta actividad «no es viable en suelo urbano, ni en urbanizable, además de que se perdería el sentido del Ecocamping al no haber contacto con la naturaleza» fuera de suelo rústico.

En este caso además la superficie del terreno es prácticamente plana, y las instalaciones son «modulares y prefabricadas, lo que les da el carácter de fácilmente desmontables.»

Por otro lado, el promotor expone que la parcela cuenta con enganche de agua potable y para el resto de los servicios emplea energías limpias (renovables), lo que evita la afección al suelo que acarrearían las conexiones a las redes.

 

 

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