Los dueños de las casas en las faldas del volcán de La Palma ofrecen a las administraciones públicas negociar un acuerdo

Vicente Leal, propietario de la vivienda que más cerca está del cráter y portavoz de otras tres familias, expone su predisposición a favorecer el uso público del lugar en una futura ruta turística o en la prestación de servicios a los visitantes, pero piden iniciar ya los contactos con responsables públicos en este sentido, ya que aún nadie se ha dirigido a ellos y se encuentran en la incertidumbre sobre sus propiedades. Su objetivo es negociar una contraprestación justa que satisfaga su interés como actuales propietarios del lugar y al mismo tiempo beneficie al interés general de la Isla. Este vecino admite que la retirada de la ceniza de su vivienda ha ocasionado una acumulación de material que impacta en el nuevo paisaje, pero asegura que su intención es, salvo la parte de la construcción, dejarlo tal cual estaba si dispone de la ayuda mecánica necesaria

Vicente Leal, junto a la casa que ha desenterrado de la ceniza.

PLANETA CANARIO

Las familias propietarias de las cuatro viviendas más próximas al nuevo volcán de Cumbre Vieja, varias de las cuales se encuentran aún total o parcialmente sepultadas por la ceniza volcánica y una ya en gran parte desenterrada, han hecho un llamamiento a las administraciones públicas a sentarse a negociar un acuerdo que permita congeniar sus «derechos legítimos» con el futuro uso público de sus terrenos, que suman más de 10.000 metros cuadrados en las mismas faldas del cráter.

«Llevamos meses esperando que se pongan en contacto con nosotros, que tenemos una total predisposición a sentarnos a hablar», afirma Vicente Leal, quien ya ha logrado retirar gran parte de la arena volcánica de la casa que posee a menos de 100 metros de la última colada y de la ladera del volcán.

Este vecino reconoce que el movimiento de ceniza que ha sido necesario para dejar al descubierto su vivienda ha ocasionado temporalmente un impacto en ese nuevo paraje, porque ha tenido que acumularla frente a la vivienda,  pero quiere dejar claro que su intención desde el primer momento ha sido restablecer la superficie que rodea la casa en el estado más próximo en que la dejó el volcán.

«Es una herida momentánea que a quien primero le duele es a mi, pero me estoy viendo desbordado por la dificultad de acceso a este lugar y la necesidad de contar con medios mayores», asevera. Para ello, afirma, necesita que le siga ayudando la maquinaria (palas y excavadoras) que ya le ayudó en las últimas semanas, procedente de la que ha estado retirando ceniza en las vías públicas y otras viviendas del lugar.

Entre las casas a cuyos dueños representa este vecino se encuentra la famosa casa bajo la cual se abrió una fisura por donde salió la lava, en una de las últimas coladas de esta erupción volcánica.

«Todas estas familias sabemos que nuestras propiedades se encuentran ahora en un paisaje de excepcional valor natural, que va a ser visitado por muchas personas, y que nuestros terrenos y casas están ahora en una ubicación de alta sensibilidad ambiental, pero por eso mismo queremos sentarnos a negociar con los organismos públicos competentes en esta materia», insiste Leal.

El propietario de la casa más cercana al nuevo volcán reitera que las cuatro familias no quieren ser un obstáculo para que, por ejemplo, en este lugar se ofrezca algún tipo de servicio a los visitantes o las viviendas sean incluidas en una posible ruta turística, «pero solo pedimos obtener la contraprestación económica que en justicia nos corresponde» con la fórmula  y las cantidades que finalmente resulten de esa negociación.

Leal considera que es posible un acuerdo que satisfaga a todas las partes, al interés particular y al interés público de la Isla, «sin necesidad de ningún tipo de enfrentamiento o litigio», pero, eso sí, «no podemos continuar con esta incertidumbre sobre lo que son nuestras propiedades».

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