PLANETA CANARIO
La hacienda Quinta Verde de Santa Cruz de La Palma, que inspiró una conocida y emotiva canción de Taburiente interpretada por el artista Luis Morera, ha cumplido su décimo quinto aniversario como Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento, una declaración que ha permitido salvaguardar la casona que preside la finca y su majestuoso entorno natural ubicado en la parte alta de la avenida de El Puente.
La Quinta Verde, uno de los inmuebles más genuinos de la la capital palmera, fue construida entre los años 1672 y 1690 y es uno de los ejemplos más representativos del tipo arquitectónico de hacienda de campo próxima al núcleo urbano, a lo que suma sus propias singularidades que la han rodeado con el paso del tiempo de una aureola de misterio, encanto y leyendas, según destaca el Ayuntamiento en un comunicado.
La casona está conformada por dos núcleos bien diferenciados, separados por un patio intermedio: en el primer núcleo están las casas y en el segundo se encuentran la bodega, el lagar y el palomar. La vivienda de los señores, la parte noble de esta edificación, se distingue por la presencia de elementos cultos y por su riqueza decorativa.
En ella se forjó la leyenda de la Dama Blanca, entre sus paredes vivió un ramillete de poetas y escritores desde el siglo XVIII hasta el XX, como Nicolás Massieu Salgado o Leocricia Pestana Fierro, y cobijó la memoria oral de las familias que sirvieron como medianeros de la finca, como los Plata, los Matos o los Martín Francisco.
En la declaración de la Quinta Verde como BIC se hace especial hincapié no sólo en los bienes arquitectónicos o etnográficos de la hacienda, sino que también se reconoce el valor notable de su área natural, antiguamente de uso agrario y adaptado a la orografía del entorno escalonado, y en especial a su palmeral como reducto del bosque termófilo en Santa Cruz de La Palma.
Ideada como si de una atalaya defensiva se tratara, edificada sobre la roca, escalonada sobre la vertiente sur del barranco de Los Dolores y elevada considerablemente sobre el nivel de la avenida de El Puente, se trata de una hacienda de recreo adquirida y reconstruida en el siglo XVII por la familia Massieu, que la dedicó al cultivo de viñedos malvasía, cuyos caldos fueron tan apreciados por la comunidad europea desde el siglo XVI.
La finca consta de portada almenada, signo de distinción, por la que se accede a la casa principal a través de una escalinata; la casona aparece, asimismo, cercada a ambos lados por sendas portadas. La vivienda, que sigue los modelos de la arquitectura doméstica rural, se articula a partir de un patio central, con fuente de cantería y jardín. Hacia el poniente se hallan, en los niveles del sótano, la bodega y el lagar, y, en el nivel superior, la cocina.
A la vertiente este se accede a través de un alpendre o techo volado sostenido por pilares, de influencia portuguesa, que da paso a la capilla, que cuenta, a su vez, con puerta de entrada por el sur, y a la zona de las alcobas y sala principal. La techumbre de esta última conserva aún su original diseño policromado de estilo mudéjar.
Celebración suspendida y promesa de divulgarla más
La concejala de Patrimonio Histórico, Melissa Hernández, explica que antes del inicio de la pandemia se preparaba un acto entrañable para este aniversario y que se tendrá que celebrar en otra ocasión en cumplimiento del decreto nacional para evitar la expansión del coronavirus,
La edil considera que “el aprovechamiento de la hacienda sigue siendo insuficiente» y anuncia su intención de incrementar las acciones «para lograr que sea de verdad una referencia para nuestros vecinos y visitantes”.
A propósito, hace mención al apoyo expresado por el Cabildo palmero en el proyecto para mejorar el acceso a la finca urbana y a la necesidad de su desarrollo como espacio turístico. Todo ello, claro está, cuando se pueda recuperar la normalidad tras la pandemia.
