La peligrosa nueva colada está a 1 km de La Laguna y ya son 1.242 viviendas destruidas por el volcán

El río de lava de las nuevas bocas eruptivas desborda las primeras coladas por Tajuya y lleva dirección al barrio llanense de La Laguna, aunque avanza con lentitud y el Comité Director del PEVOLCA admite que, si recibe suficiente aporte lávico, puede alcanzar de nuevo esta población, aunque no están previstas nuevas evacuaciones

La nueva colada que lleva dirección al barrio de La Laguna, vista este martes en un vuelo de dron del IGME en colaboración con el GES.

VICENTE PÉREZ

Uno de los ríos de lava creados por las nuevas bocas eruptivas surgidas el pasado domingo en el volcán de Cumbre Vieja avanza muy lentamente en dirección al barrio de La Laguna, en Los Llanos de Aridane, tras moverse en torno a 100 metros durante la noche del lunes 29 al martes 30 de noviembre, y se encontraba este mediodía a 1 kiñómetro de esa población (evacuada), es decir, medio km menos que el día anterior.

El director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas (PEVOLCA), Miguel Ángel Morcuende, reconoció que esta colada que se mueve ahora en dirección oeste-noroeste, desbordando ligeramente la anterior por la zona de Tajuya es ahora la principal preocupación, porque es la misma dirección de la colada antigua que ya más de un mes llegó a La Laguna destrozando parte de ese barrio, sin cruzar la carretera principal que baja desde la LP2.

«Ahora mismo no estamos pensando en que llegue a La Laguna, porque se ha vuelto viscosa por todo el material que ha arrastrado, pero si sigue habiendo empuje suficiente, llegará», admitió Morcuende, quien preció que no hay previsión de nuevas evacuaciones.

El otro río de lava alimenta las coladas 4, 5 y 7, que discurren por el sur de la montaña de La Laguna y por el norte de la de Todoque.


El cómputo de daños es cada día mayor. Según las últimas cifras con datos del Catastro, la lava ha destruido 1.548 edificaciones, de las que 1.242 son viviendas, 169 instalaciones agrícolas, 69 industrias, 37 de ocio y hostelería, 15 de uso público y 15 de otros usos.

La cifra de edificaciones y construcciones destruidas es mayor según las fotografías de satélite del programa de observación europeo Copernicus, que la eleva a 2.748, que, sumadas a las que están parcialmente dañadas o en riesgo, son 2.860.

En cuanto a la agricultura, los destrozos son enormes para una isla en la que este sector es vital. Las coladas lávicas han arrasado 358 hectáreas de cultivos, de las que 217 eran plataneras, 61,2 viñedos y 26,5 fincas de aguacateros.

La superficie cubierta de lava aumenta hasta 1.134 hectáreas. Las fajanas, deltas lávicos o islas bajas miden unas 49 hectáreas entre ambas. La anchura máxima entre coladas, por la costa, es de 3,3 kilómetros.

 

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