La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha dado por «imposible» restaurar el paisaje destrozado por las extracciones ilegales de áridos en los barrancos de Güímar, por lo que los empresarios (entre ellos Antonio Plasencia) condenados en 2016 a restablecer el equilibrio ecológico perturbado deberán cumplir esa sentencia mediante el pago de una indemnización  por daños y perjuicios al Gobierno de Canarias y al Consejo Insular de Aguas de Tenerife, pero sin tener que rellenar los inmensos hoyos.