La carta al papa de una víctima tinerfeña de un cura pederasta

Ciro Molina, presidente de la Asociación Infancia Robada, logró hacer llegar a León XIV una conmovedora y a la vez desgarradora misiva en la que le cuenta su caso, cómo sus denuncias no tuvieron efecto y se queja de que el papa no se reuniera con las víctimas canarias de abusos sexuales en el seno de la Iglesia

CIro Molina ha escrito una carta que le ha llegado al papa.

VICENTE PÉREZ

Ciro Molina, un tinerfeño víctima de abusos sexuales cometidos por un sacerdote católico durante su infancia, logró hacerle llegar al papa León XIV una carta manuscrita en la que le cuenta su caso y cómo desde la época de anterior pontífice ha intentado sin éxito mantener una reunión con el jefe del estado del Vaticano.

El intento más reciente fue durante el viaje de León XIV a España en junio, que culminó con su histórica visita a Gran Canaria y a Tenerife.

Molina es portavoz de la Asociación Infancia Robada (ANIR), una de las que fueron excluidas de la reunión que el pontífice mantuvo en Madrid, durante su viaje a España, con seis víctimas de la pederastia en el seno de la Iglesia Católica

En su carta al papa, escrita con ocasión de su visita al Archipiélago, narra que en 1997, desde los 9 años sufrió abusos sexuales por parte del  entonces párroco de su pueblo, Tejina.  Asegura que lo denunció con 15 años,  en 2004, y que «nadie hizo absolutamente nada para impedir que siguiera abusando de niños», a pesar de que ese sacerdote ya cometía hechos así en La Gomera 20 años desde hacía 20 años.

Expone Medina en su misiva al pontífice que escribió una carta al papa Francisco: «Él me respondió a través del Dicasterio de la Doctrina para la Fe. Sin embargo, la Diócesis tinerfeña no me entrega esa documentación o comunicación».

«No somos una prioridad para la Iglesia»

Ciro Molina, entrevistado en Mírame TV.

Y se queja de que en la reciente visita a España no fue posible reunirse con León XIV «porque quienes organizaban su tiempo lo han desechado; y porque realmente las víctimas de abusos en la Iglesia no somos una prioridad. Ni tampoco una cuestión moral o política con la que alumbrar al mundo y señalarle por dónde hay que caminar».

«Sé que no soy importante, pero me habría gustado un encuentro sincero entre un fraile agustino y un servidor, que no solo fue abusado injustamente, sino que también fue aspirante a dominico. En esa reunión también me hubiera gustado que hubieran estado presentes el resto de iniciativas eclesiásticas. Hasta hoy, se han puesto en contacto conmigo 5 víctimas más», prosigue la carta.

«Ojalá hubiera podido mirarle a los ojos y decirle cuánto hemos sufrido»

En un tono cargado de emoción, sin resentimiento pero con la decepción de que ese encuentro no fuera posible, Molina escribe así al papa: «Santidad, ojalá pudiera mirar a sus ojos y decirle cuánto hemos sufrido. Contarle lo que cuesta mantenerse erguido y volver a amar la vida. Ojalá pudiera sostener sus manos sobre las mías para, por un momento, narrarle las vivencias traumáticas y comentarlas con los nombres y apellidos de sus desalmados protagonistas. Ojalá pudiera, aunque fuera por un momento, expresarle que lo que más me duele es que, cuanto más fiel he sido a la Iglesia, más palos y maltratos he recibido. Ojalá pudiera hablarle de mi madre y hacerle saber cómo lucha por su hijo desde que presentó la primera denuncia por abusos, y que terminó falleciendo 4 años más tarde».

La carta alcanza reflexiones de una gran hondura humana: «Me iré de este mundo de manera agradecida. Habiendo puesto todo mi empeño en ayudar y acompañar a menores abusados. Y sintiendo la satisfacción de haber trabajado por una sociedad mejor».

«Quizá, cuando llegue a mi plenitud, cuando toque despedirme de este mundo para encontrarme con la mujer que me dio la vida y poder abrazarme a ella, contaré a quien quiera escuchar mis batallas que varias fueron las veces que quise hablar con el Papa de Roma, pero que no fue posible».

En la misiva, Molina termina pidiéndole al papa que lo tenga en cuenta en sus oraciones, y con el deseo de que disfrutara «del amor de los isleños, de su nobleza y acogida.

La reunión del pape en Madrid con víctimas de pederastia

Reunión del papa con víctimas de curas pederastas el pasado 8 de junio en Madrid. / VATICAN NEWS

Fue el 8 de junio cuando el papa se reunió en Madrid con víctimas de sacerdotes pederastas, una cita en la que no estuvieron las asociaciones más críticas con la actitud de la Iglesia hacia los culpables de estos delitos.

Según la versión dada entonces por el Vaticano, durante la conversación, que duró casi una hora, «cada uno de los presentes, partiendo de sus dolorosas experiencias personales, presentó al papa algunas propuestas para hacer más eficaz la respuesta de la Iglesia ante casos tan dramáticos»

León XIV, según esta fuente oficial, «escuchó con afecto y atención, aseguró su cercanía -y la de toda la comunidad eclesial-, y reafirmó su compromiso para que las propuestas recibidas sirvan de base para nuevos esfuerzos, de modo que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente saludable, donde las heridas encuentren consuelo y sanación».

 

 

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