Esperemos que la segunda sea mejor que la primera

RUBÉN EXPOSITO

Ya en el trailer de la primera entrega se notaba que algo no terminaba de encajar. Ese algo era Freddie Mercury. Casi nada. Antes de Rami Malek, Sacha Baron Cohen era la primera opción para encarnar al líder de una de las mejores bandas de la historia del rock, tal vez la mejor. Baron Cohen abandonó el proyecto porque a su entender la imagen de Mercury en la cinta era tan light respecto a su verdadera personalidad que desdibujaba al verdadero Freddie para mostrar a una persona completamente desconocida. Los excesos de Mercury están documentados hasta la saciedad, sus bacanales interminables o esa fiesta de cumpleaños en la que ató bandejas con cocaína a la cabeza de camareros enanos que se paseaban entre los invitados para que se fueran sirviendo pertenecen como grandes anécdotas de la extravagante vida de este genio inglés de origen parsi. En Bohemian Raphsody no se ve nada de esto, ni por asomo. Es una versión Disney que jamás imaginé que recibiera el visto bueno del grupo.

Un taquillazo de los gordos

903 millones de dólares de recaudación. Gran negocio. Tanto, que Brian May, sin confirmación oficial todavía, al ser preguntado hace unos días por una posible segunda parte dijo «lo estamos valorando». Lo que en términos más sencillos vendría a significar «nos hemos inflado de tal manera a ganar dinero, no sólo con la película, con la última gira de Queen y el descubrimiento de las nuevas generaciones de música de verdad, no la basura que se oye ahora, que no vamos a dejar pasar la oportunidad de volver a hincharnos a ganar dinero aunque para eso volvamos a poner a un Freddie Mercury edulcorado para que puedan ir a las salas las familias al completo»

Supongo que puesto así se entiende mejor…si Freddie escuchara esto, sería la primera vez que, de tanto gritarle al grupo, llegaría a desafinar…

 

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