Continúa el encierro estudiantil en la ULL, cuyo equipo de gobierno deja claro que la rectora no dimitirá

Un grupo de estudiantes continúa acampado en el Rectorado de la Universidad para exigir la dimisión de Rosa Aguilar. El gerente del centro académico, José Manuel Plasencia, afirma que hay reivindicaciones que no depende del equipo rector, sino del Gobierno canario, como la rebaja de tasas a partir de la segunda matrícula, y niega que el simulacro en Bellas Artes se autorizara para un acto militarista. "Respetamos que se proteste, pero no son las formas, y la rectora no renunciará al cargo por mucho que ellos quieran", afirma

Asamblea de los estudiantes encerrados en el Rectorado. / PLATAFORMA DE ESTUDIANTES DE TENERIFE

VICENTE PÉREZ

El gerente de la Universidad de La Laguna (ULL), José Manuel Plasencia, ha dejado claro que la rectora, Rosa Aguilar, no va a presentar su dimisión, como reclaman los estudiantes que desde el pasado lunes se hallan encerrados en el edificio del Rectorado de este centro académico.

«Respetamos que los alumnos, y también no alumnos de la ULL, se manifiesten, aunque entendemos que esta no es la forma más adecuada de llevar a cabo una protesta, que al ser dentro del Rectorado nos crea problemas organizativos para la administración, pues no podemos trabajar de manera presencia; pero si su reivindicación es que dimita la rectora, eso no va a ocurrir por mucho que quieran», ha manifestado a PLANETA CANARIO el gerente de la institución académica.

En la noche de este miércoles, 11 de noviembre,  un grupo de unos 15 estudiantes continúa en el interior del Rectorado y por la tarde decenas de jóvenes también acudieron a mostrarles su apoyo e incluso firmar en un gran cartel situado en el muro del edificio que da a la calle para respaldar la petición de dimisión a la máxima responsable de la ULL. En Twitter la Plataforma de Estudiantes de Tenerife ha divulgado imágenes de una asamblea de los acampados en la tercera noche que pasan en este edificio

La rectora de la ULL, Rosa Aguilar, y el gerente y portavoz, Juan Manuel Plasencia.

La entrada al Rectorado está llena de carteles alusivos a los motivos de la protesta, que, además de la renuncia de Aguilar, son, entre otras,  la reclamación de que se cumpla el acuerdo de eximir el recargo de segundas y terceras matrículas  por los perjuicios al estudiantado del primer estado de alarma durante el confinamiento; la asistencia jurídica -para que puedan ser absueltos- a los dos jóvenes detenidos el 3 de noviembre en enfrentamientos con la Policía Nacional durante una protesta por un simulacro militar y policial en la Facultad de Bellas Artes.

Al respeto, el gerente de la ULL insiste en que ya la rectora criticó por desmedida la carga policial a los manifestantes, y reitera que fue el Ayuntamiento de La Laguna el que pidió la cesión del aparcamientos de esa facultad para el simulacro, en el marco de un congreso sobre seguridad y turismo, y que el equipo rector desconocía el contenido de la actividad, pues lo previsto era un ejercicio de rescate de personas en el simulado derrumbe de un edificio en una zona turística, sin que estuvieran previstos disparos ni exaltación de militarismo alguno.

Lo que hará ahora la ULL es modificar el procedimiento para la cesión de sus espacios, de modo que se pida más información a los solicitantes, con el fin de evitar que estas situaciones vuelvan a ocurrir.

En cuanto al pago de segundas y terceras matrículas, Plasencia deriva la responsabilidad al Gobierno de Canarias, que fue el que adquirió el compromiso de no repercutir ese coste en este curso en el estudiantado, y lo ha incumplido. La ULL, afirma, tiene que aplicar el decreto de precios para este curso fijado por el Ejecutivo regional, pero «ha tomado cartas en el asunto»  y ha incluido en el presupuesto de 2021 una convocatoria de ayudas para reducir el pago que deben hacer quienes se matriculan de nuevo en un asignatura.

Otra queja de los estudiantes es que la ULL ha invertido en videocámaras más de 3 millones de euros que estaban destinados inicialmente a contratar profesorado. Sobre este particular, el portavoz del gobierno universitario, economista, aclaró que «no es verdad que hayamos sustituido personal por cámaras, sino que había una partida de personal sobrante y que no se podía destinar a otra cosa, por lo que se hubiera ido a remanente si no se invierte, y se han adquirido cámaras para instalar en las aulas y poder realizar la enseñanza telemática, necesaria por las restricciones de aforo debido a la pandemia, de modo que hemos impulsado la docencia con presencialidad adaptada».

El motivo de este dinero sobrante es que este año la Covid-19 se interrumpieron los plazos administrativos desde marzo hasta junio por el confinamiento, y no se pudo resolver ninguna convocatoria para contratar profesorado.

En lo que respecta a las críticas de estos estudiantes sobre la baja representación del alumnado en el Consejo Social de la ULL, Plasencia subrayó que se trata de un órgano de representación de la sociedad y que su composición la establece una ley aprobado por 2013 en el Parlamento de Canarias.

El grupo de estudiantes encerrado en el Rectorado desde el lunes asegura que solo se representan a sí mismos y no quieren vinculación alguna con otras organizaciones del Claustro de la ULL o partidos.

«No tenemos nadie detrás ni intereses políticos y exigimos la dimisión de la rectora», afirmó uno de los jóvenes acampados duranta la lectura de un manifiesto, con el que dejaron claro que no van a deponer su protesta.

Responsabilizan al equipo rector de que la ratio de abandono en la ULL alcance el 45% de alumnado, «lo que ilustra un lamentable funcionamiento estructural». Y no le perdonan a la rectora el que permitiera la entrada del Ejército y la Guardia Civil en Bellas Artes, para lo que ellos consideran un acto militarista: «Es una falta de respeto total  a la memoria histórica y a la tradición antimilitarista de nuestra Universidad», un hecho ante el cual, y a raíz de las dos detenciones, «la ULL y su rectora solo han trabajado para lavar su imagen y tirar balones fuera, en lugar de hacerlo para lograr la absolución de los detenidos»

.»Demasiadas polémicas, estaos en una situación límite y en la ULL urge un cambio de rumbo, así que aguantaremos hasta que se cumpla lo exigido», proclaman los encerrados en el Rectorado.

 

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