‘EL SISTEMA DE DEPENDENCIA EN CANARIAS: UN AVANCE QUE NO SE DETIENE’, por Cristina Valido

Financiación, personal y visión estratégica. La receta para seguir mejorando el sistema de la dependencia en Canarias pasa por combinar esos tres ingredientes. No sirve incrementar el presupuesto si no tenemos más personal, pero tampoco si en un territorio fragmentado como nuestras islas no agilizamos y acercamos todos los procedimientos asociados al reconocimiento de la dependencia a través de la descentralización. Ese ha sido nuestro objetivo estos últimos años: apuntalar un modelo eficaz combinando todos estos factores. Hoy estamos más cerca de ese modelo al que aspiramos.

Así lo certifican los datos del Imserso: en 2016 había 16.852 personas beneficiarias y ahora hay más de 22.270, el segundo plan de infraestructuras sociosanitarias está en marcha y no hemos dejado de incrementar los servicios disponibles. Hemos iniciado el camino, pero hay que continuar. Sabemos que la longevidad es, probablemente, el mayor reto al que nos enfrentamos las sociedades modernas, y eso implica redefinir el concepto de envejecimiento – porque la vejez no la marca la edad, sino la pérdida de autonomía- y garantizar, al mismo tiempo, un estado del bienestar adaptado a nuestros dependientes, que mañana seremos nosotros.

Esta semana hemos dado un paso más en este viaje: el Gobierno de Canarias ha aprobado una serie de adendas que permitirán aumentar en 80 millones los fondos que aportará en los próximos tres años a los cabildos para atender a personas dependientes o con discapacidad. Esta partida se distribuirá entre las tres anualidades de forma proporcional, de manera que los avances se consoliden año a año. Esto significa que los cabildos tendrán más presupuesto y podrán financiar mejor, a su vez, a todas las asociaciones a través de las que se vertebra nuestro sistema de dependencia.

Además, así damos cumplimiento a un acuerdo rubricado en febrero de este año con la Federación Canaria de Islas (Fecai) que recoge muchas de las demandas de las corporaciones pero, también, de las entidades del sector, que llevaban años reclamando actualizar los precios de las plazas que gestionan o aumentar los servicios.
Entre los avances que contempla el acuerdo figura incrementar desde este año, y con 11 millones de euros, el precio plaza (el dinero que pone el Gobierno para financiar las plazas que gestionan las entidades), que crece hasta un 24,5% en función del tipo de plaza -residencial o centro de día-.

También a partir de este año, y por primera vez, el Gobierno destina 9 millones de euros a sufragar parte del transporte a los centros que soportan cabildos y entidades.

Esta apuesta por mejorar la financiación también posibilita que desde este ejercicio se incorporen nuevas plazas y servicios. En concreto, en el sector de mayores se suman 234 plazas residenciales y 204 plazas diurnas y en el de la discapacidad 123 plazas residenciales y 268 plazas diurnas.

A ello hay que añadir la incorporación de 856 nuevas plazas de Teleasistencia, el aumento del número de horas de Promoción de la Autonomía en 21.580 horas más y la incorporación del servicio público de Ayuda a Domicilio, que estará dotado con 93.230 horas este año.

Todas estas decisiones dan respuesta a demandas históricas de los colectivos y van en sintonía con la nueva Ley de Servicios Sociales aprobada por unanimidad en el último pleno del Parlamento de Canarias de la pasada legislatura y que entró en vigor el 17 de mayo, tras publicarse en el Boletín Oficial de Canarias. Antes de que sus artículos nos indicaran el camino, nosotros quisimos adelantarnos y avanzar ya en las justas demandas que planteaban los colectivos que atienden a nuestros dependientes.

Por supuesto, tenemos que seguir trabajando para que nuestro sistema de dependencia continúe edificándose sobre pilares férreos, capaces de soportar cambios de gobiernos y crisis económicas. Solo así, con un modelo centrado en las personas, ajeno a todo aquello que no sea el interés de los usuarios, avanzaremos en algo tan relevante como la atención a las personas dependientes.

La investigadora británica Sarah Harper, que estudia la longevidad como desafío global y fundó hace 21 años el Instituto de Envejecimiento de la Población de la Universidad de Oxford, ha visitado España estos días y ha advertido de una realidad que nos negamos a ver: “Los hombres y las mujeres de 70 años pueden seguir trabajando, cuidar de otros o ser voluntarios; constituyen recursos fantásticos para nuestra sociedad. Una cosa que estamos haciendo en el Reino Unido es redefinir la vejez. No llega en un momento marcado por los años, a los 60 o 70. Todos somos personas activas hasta que nos convertimos en frágiles y dependientes. Incluso hombres y mujeres a los 90 años pueden vivir independientes y contribuir a la sociedad. Hay que olvidarse de la edad. Habrá personas dependientes a los 60 o a los 70 pero otros no lo serán hasta los 90 o hasta los 100. Ya no les van a decir cómo comportarse a una determinada edad”.

Repensemos la vejez al mismo tiempo que garantizamos recursos para ese futuro al que todos vamos a llegar.

CRISTINA VALIDO,
consejera de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno de Canarias en funciones

 

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