VICENTE PÉREZ
Encaramado al borde de un impresionante abismo de Anaga, la antigua estación de señales náuticas y estación telegráfica conocida como el Semáforo de la Atalay cumple 124 años. Un grupo de vecinos ha logrado desde hace unos años a esta parte rescatarlo del olvido y comprometer a las administraciones públicas (es propiedad del Ministerio de Fomento) para salvar su estructura y reconvertirlo para uso público.
Este sábado 14 de diciembre vecinos de Igueste, invitados y autoridades, junto con el numeroso grupo de senderistas han participado en una caminata, que se celebra por segundo año consecutivo, desde el citado barrio de Anaga hasta el Semáforo, pasto del abandono, con techos caídos y en estado que avanza hacia la ruina.
Al pie de su antena, que resiste con entereza el paso del tiempo, se realizó una ofrenda floral en recuerdo y homenaje a todos los que allí trabajaron. Para recordar las antiguas comunicaciones marítimas, se encendieron desde el Semáforo unas bengalas que fueron contestadas desde la terraza de la sede de la asociación de vecinos por los mayores del pueblo, «guardianes sin duda de la memoria viva de este patrimonio histórico», en palabras de Javier de Vega, portavoz de la comisión ciudadana que promueve la rehabilitación de este edificio.
La segunda parte de esta jornada se celebró en la sala del colectivo vecinal, donde se proyectó un documental de media hora de duración que ha sido producido por el grupo de amigos involucrados en el proyecto de SemáforoDeLaAtalaya y que lleva por título Semáforo de Anaga: historia y memoria. Un audiovisual que muestra que el patrimonio arquitectónico colectivo es una fuente de cultura y memoria.
Tras la proyección tomaron la palabra Luis García Rebollo, capitán de navío de la Armada en la reserva, antiguo comandante naval de Tenerife, historiador sobre temas marítimos; Miguel Ángel Noriega Agüero, geógrafo e historiador; Carlos Pallés Darias, arquitecto encargado del informe técnico para determinar el estado actual del Semáforo de Anaga; y Florentino Guzmán Plasencia, concejal del Distrito Anaga.
En las actividades conmemorativas de este 124 aniversario participo la directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, María Antonia Perera Betancort.
Como colofón a tan histórica como entrañable jornada, actuó el grupo folklórico Brisueño.
Como ha destacado García Rebollo en un artículo, el Semáforo fue entregado por el Ministerio de Fomento al Ministerio de Marina en 1893 y también se traspasó un pequeño embarcadero en la playa de Igueste de San Andrés y un camino carretero de 2.054 metros de longitud, que une este con aquel en la cota de 222 metros. El semáforo mantiene la imprescindible comunicación visual con la Comandancia de Marina, que se encuentra a una distancia de algo más de seis millas y tiene su correspondiente torre observatorio y palo de señales.
Con el paso de los años y los avances en las comunicaciones marítimas, cuenta el historiador militar, «el Semáforo de La Atalaya en las cumbres de Anaga se volvió innecesario», de modo que «el 2 de julio de 1970 el entonces Ministerio de Marina lo entrega al de Hacienda, pasando a formar parte del patrimonio del Estado». El Cuerpo de Vigías de Semáforos de la Armada continuaría aún más de veinte años en activo antes de su desaparición definitiva.