El Cabildo tinerfeño, sobre el riesgo volcánico: «No hay datos para alarmarse pero sí hay que estar atentos»

La corporación insular instala en 18 equipos portátiles de medición físico-química de las aguas subterráneas con el fin de reforzar las labores de vigilancia de la actividad volcánica

Imagen del complejo volcánico Teide-Pico Viejo./ WEBTENERIFE.ES

PLANETA CANARIO

El presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, ha sostenido este miércoles, 20 de julio, que, sobre la situación del riesgo volcánico en la isla, “no hay ningún dato que nos lleve a alarmarnos, pero sí que hay que estar atentos”.

El mandatario mantuvo un encuentro con 18 municipios de la isla a los que se dotará de equipos portátiles de medición físico-química de las aguas subterráneas, que aportarán nueva información para reforzar las labores de vigilancia volcánica.

Reunión del Cabildo con los ayuntamientos sobre la vigilancia volcánica.

La Corporación insular financiará la adquisición de estos equipos, que tendrán un coste aproximado de 50.000 euros y se pedirá a los ayuntamientos que, una vez suministrado el equipamiento, “se encarguen de tomar muestras semanales y hacerlas llegar para así poder tener en los próximos meses un plano más definido de cómo se va desarrollando la actividad de la isla”.

“Nos reunimos hoy con 18 municipios, que van desde Güímar hasta La Orotava, para pedirles colaboración. En el Plan insular frente al riesgo volcánico hay un elemento fundamental, que es la cooperación y la coordinación entre los ayuntamientos y el Cabildo para establecer una estrategia de planificación. El documento fue aprobado y homologado en 2020 y tenemos que continuar implementando medidas para garantizar la seguridad de la isla, dentro de las cuales es fundamental manejar información”, señala el presidente insular en un comunicado.

 Añadió que estas nuevas herramientas se suman a las ya existentes de forma permanente en la isla, como son las 19 estaciones sísmicas de banda ancha, las 8 estaciones de monitorización termométricas y las 11 estaciones de monitorización química, todas ellas instaladas hace varios años.

El Teide, desde Icod de los Vinos.

“En definitiva, se trata de seguir monitorizando distintos parámetros,  en este caso de las aguas, que nos pueden aportar un criterio más exacto de cómo es la situación”, dijo el presidente del Cabildo.

El Plan de Actuación Insular frente al Riesgo Volcánico de Tenerife (PAIV) es el plan de emergencias del que se dota el Cabildo de Tenerife para dar adecuada respuesta a las emergencias de naturaleza volcánica que se registren en la isla. Se trata de una herramienta que prepara a la isla para saber cómo actuar en caso de una emergencia volcánica, que contempla las zonas de riesgo, las áreas de albergue en caso de evacuación o las  instrucciones para la comunicación a la población, entre otras cuestiones.

“Este plan implica trabajar de forma muy estrecha con los municipios de la Isla, especialmente, los situados en su arco noroeste, por lo que esta reunión  es una muestra de esa coordinación que estamos manteniendo”, finalizó el presidente.

Unas 60.000 personas residen en Tenerife en zonas con un grado de «amenaza» «alta» o «muy alta» de sufrir los peligrosos efectos de una erupción volcánica, según la zonificación establecida en el Plan de Actuación Insular por Riesgo Volcánico, tramitado por el Cabildo de Tenerife.

El área con amenaza «muy alta» abarca los municipios de Guía de Isora, Santiago del Teide, El Tanque, Garachico y parte de Icod de los Vinos (incluyendo su casco urbano), un espacio habitado por cerca de 38.000 personas, mientras que es «alta» en el propio estratovolcán Teide-Pico Viejo, y en el resto del valle de Icod y La Guancha, franja con unos 22.272 habitantes

El plan llega a la conclusión de que «la erupción más probable tendrá como contexto geográfico el eje de la dorsal noroeste de la isla», a partir de los registros geológicos de los últimos 30.000 años y, en especial en los últimos 12.000, ya que durante este último periodo (denominado el Holoceno), las laderas de esta dorsal y del flanco norte del Teide (incluyendo el valle de Icod) han sido prácticamente cubiertas por coladas de lava.

 

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