VICENTE PÉREZ
Una tubería inteligente que permite detectar las fugas de agua y dónde se producen, y un sistema basado en un dron para evitar el choque de grandes embarcaciones con cetáceos en Canarias son solo algunas de las ideas que han salido de la mente de un grupo de niños y adolescentes (de entre 10 y 16 años) de San Miguel de Abona, Aldeatrón Robotix, que destacado con su ingenio científico y tecnológico en la competición First Lego League, un torneo mundial en el que han llegado a ser subcampeones de España, entre más de 2.000 equipos, y a participar en la fase internacional en Estados Unidos, donde ocuparon el puesto 31 de 104 participantes.
El alma mater del equipo es Tony Cuesta, una de esas mentes maravillosas no solo por su formación (es astrofísico y ha trabajado en mantenimiento aeronáutico y en energías renovables con el ITER) y su capacidad didáctica sobre la ciencia y la tecnología, sino por los valores humanos que trasmite a sus pupilos, y que son los que además también se tienen en cuenta en esta liga internacional.
El equipo nació hace ya ocho años en el colegio de educación infantil y primaria (CEIP) Aldea Blanca, aunque en la actualidad es una iniciativa independiente de este centro educativo, que mantiene viva Tony Cuesta con el entusiasmo de los niños y niñas a los que enseña ciencia y tecnología, y colaboraciones puntuales de instituciones públicas para afrontar los gastos de desplazamientos en las fases nacionales del torneo.
PLANETA CANARIO acudió hasta la academia de robótica educativa de Tony Cuesta, Edukatrón Robotics, donde tiene su sede el equipo Aldeatrón, y allí realizaron una exhibición de construcciones con lego, cuyos movimientos deben programar en un ordenador para que completen diversos retos sobre un tablero. Cada año la First Lego League les plantea un reto sobre problemas cotidianos de la sociedad, a las que les deben dar una solución, que plasman a través de estos mecanos que ellos mismos construyen con piezas de lego y otros artilugios digitales para moverlos desde un ordenador.
Héctor tiene 11 años y confiesa que le encanta la robótica y el diseño de robots. Jazmine lleva tres años en el equipo y afirma que le gusta porque puede aprender sobre proyectos científicos como el de este año, referido a problemas en las ciudades. Rocío lleva 4 años en el grupo y lo que más le divierte es «el trabajo en común y poder hacer proyectos con amigos, adentrándose en temas que normalmente no son posibles de otro modo». Luis tiene 16 años y este es el quinto en el equipo; y disfruta de aportar ideas y solucionar problemas, «y porque somos libres de inventar lo que queramos».
De formación astrofísico Tony Cuesta comenta que le apasiona la enseñanza, por lo que de este modo combina la ciencia y la tecnología con enseñar a niños y jóvenes.
Aclara que no se trata solo de ser un Einstein en estas materias, sino en estos proyectos» por encima de todo se fomentan los valores que compartimos, que formen una familia, una piña, pues de lo contrario sería muy difícil que este equipo saliera adelante; de ahí que uno de los pilares de la First Lego League sea compartir con otros esa creatividad».
Insiste este profesor de robótica educativa en que estos niños afrontan como reto solucionar problemas reales que tiene la sociedad, pues «a estas edades se pueden aportar ideas que a los adultos ni se les ocurren, y dar lugar a una solución a un problema importante».
Puestos a resolver retos, Tony Cuesta explica que en Tenerife el gran desafío es ahora gestionar de manera eficiente los residuos y el impacto que genera la «superpoblación» de la isla. Tal vez un día, con sus alumnos, este astrofísico e ingeniero pueda dar con una clave con la que no han dado, desde luego, los políticos gobernantes en las últimas décadas.