‘A mi manera’, como diría Frank Sinatra

RUBÉN EXPÓSITO

Tenemos la fea costumbre de pensar que la generación más joven que convive con nosotros es más débil, mimada o extraña de lo que fuimos nosotros en nuestro momento. Todos los que nos asentamos en la mediana edad (que por cierto, no sé qué leches es eso, pero yo la formulo como la población que se encuentra entre 18 y 100 años, no veo otra ecuación matemática) nos arrancamos con un potencial discurso que grita a los los cuatro puntos cardinales “en mi época no se hacía así” a modo de rezo engañoso, que además suma el dichode que “a toro pasado, todos somos Manolete”;  porque eso es exactamente lo que cuentas, lo listo que eres después de los hechos y la visión clara que tienes ahora del mundo pasado unos años, y que, con algo de experiencia, te provoca olvidar drásticamente lo idiota que fuiste mientras crecías para ahora encaramarte a la parra como Mesías tipo Paulo Coelho y compañía. La molienda, como el trigo para hacer gofio, parte de nuestra incapacidad para adaptarnos a los cambios. Es una constante el hecho de criticar al más joven porque simplemente ha nacido en una determinada época, simplemente posterior a la tuya, no hay otro delito del que acusarle. La estupidez que pretendes perpetuar es hacer lo que te hicieron, te gustó tanto como una colonoscopia en seco, pero no puedes evitar repetir el mismo discurso, porque la memoria se pierde al ritmo que creces, la solidaridad hay que regarla, y parar un segundo, te lleva a conectar con esa parte de la memoria que recuerda que te taladraron el cerebro en su día y que tu mente, manteniendo silencio en la edad adulta, casi consigue olvidar los rollos con los que te intentaron empapelar la cabeza. Mejor que cada uno viva la época que le tocó y que cada uno la joda a su manera. Los juicios, para los jueces. Tú, a lo tuyo, y si vas a cagarla, que te canten la de Frank Sinatra “My Way” (a mi manera) para hundirte con estilo. Verás que no será para tanto…

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