El paso del tiempo tiene la crueldad sanatoria del alivio a través del olvido. Suena rebuscado, y lo es. El paso del tiempo ayuda a superar situaciones que son dañinas, pero también se lleva de paso algún que otro momento bueno. Es como el precio de resetear nuestra mente, además del código dañino, el proceso se lleva poesía de nuestra cabeza. Lo cierto es que aunque podamos elegir con que quedarnos en nuestra memoria, diríamos que todo. Todo vale lo mismo que el día que lo viviste, todo vale el mismo día que lo disfrutaste. El paso del tiempo sólo es una segregación aleatoria en pequeños detalles de mil cosas que te sucedieron y tu memoria guarda y tira con una enorme facilidad. Si puedes darte cuenta de esto conscientemente, la memoria comienza a ponerse a tu favor, y deja de ser un caballo desbocado para convertirse en un dócil corcel que lleva en sus alforjas lo mejor que te ha pasado en tu vida.
