Gastronomía y un libro para celebrar los 500 años de la ermita de Buen Paso

La parroquia celebra un encuentro gastronómico en la calle el 30 de marzo con restaurantes de la zona y prevé la edición de un libro sobre un templo que conserva todas las paredes originales

La parroquia celebra un encuentro gastronómico en la calle el 16 de febrero con restaurantes de la zona y prevé la edición de un libro sobre un templo que conserva todas las paredes originales

VICENTE PÉREZ

En Canarias cumplir 500 años una construcción no es algo que ocurra todos los días ni en todos los municipios. Por eso en el barrio de Buen Paso, situado en Icod de los Vinos (norte de Tenerife), sus vecinos se sienten orgullosos de que haya llegado a nuestros días sus dos más antiguos bienes de patrimonio histórico: la ermita, que cumple este año cinco siglos, y el famoso Pino, que ya se citaba en las crónicas de la conquista castellana bajo el cual hicieron un alto en el camino las tropas castellanas al mando de Alonso Fernández de Lugo, en 1946.

Los lugareños han adquirido conciencia de la importancia de esta sencilla pero valiosa obra, que está declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento desde el año 2003, pues se trata de uno de los edificios religiosos más antiguos de Tenerife.

A ello ha contribuido el párroco, José Agustín León, que ha servido de acicate para que se celebren actividades religiosas y lúdicas con conmemoración de tan singular fecha, como la que tendrá lugar el 30 de marzo de en la calle, en las inmediaciones de esta ermita: el ‘Gastro Encuentro Parroquial’, a partir de las 19 horas, en el que los asistentes podrán degustar las exquisicetes de varios restaurantes de la zona, acompañadas de buen vino de Icod de los Vinos.

Otra de las iniciativas de este cura, que se ha ganado la simpatía de creyentes y no creyentes -incluidos los más jóvenes- por su manera de transmitir el hecho religioso en un lenguaje y un estilo acordes con la sociedad actual, consiste en la edición de un libro sobre la historia del barrio.

Este proyecto de investigación y edición está elaborado por Pablo Hernández Abreu, licenciado en Historia del Arte  y máster en Arte, Museos y Gestión del Patrimonio Histórico, y contará con financiación de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, que preside Miguel Ángel Clavijo.

Aparte de las fotos, documentos y recuerdos de los propios habitantes del barrio sobre este BIC, con este trabajo se recopilará la información que obre en los archivos, fundamentalmente el de la parroquia de San Marcos de Icod, a la que pertenecía la ermita de Buen Paso hasta su declaración como parroquia, y el Archivo Diocesano de La Laguna.

Declarada monumento desde 2003

La ermita, según explica el decreto del Gobierno canario por el que en 2003 la declaró monumento, posee la típica planta rectangular con la particularidad de conservar las paredes maestras de su primera fábrica. Su fachada está precedida por un simple atrio -popularmente conocido como media naranja- que nos recuerda la más señorial ermita del Amparo, también en Icod de los Vinos, y donde los vecinos se sientan a conversar y se refugian del sol, la lluvia y la brisa.

 

Ya en el interior se puede observar que el pavimento original ha sido cambiado por uno de mármol. Presenta un arco toral que delimita claramente la zona del altar. Adosada a la ermita existe un cuarto que realiza la función de sacristía, de construcción más reciente. El templo está consagrado a la Virgen de la O, Santiago Apóstol y Santa Ana.

El monumento se encuentra en muy buen estado de conservación, pues ha sido restaurado recientemente con fondos del Cabildo de Tenerife.

El BIC contiene elementos de gran valor artístico: la talla de la Virgen -de autor anónimo y que data de 1700- la corona de esta imagen, una media luna de plata repujada sobre madera a los pies de esta talla en la hornacina central del retablo, la cruz procesional en plata tallada, el cáliz de plata repujada y la pila bautismal, de piedra basáltica.

El pino, otra reliquia viviente cargada de siglos

A unos cientos de metros de la ermita se alza un pino bajo cuya sombra,  según la tradición,  el capellán que acompañaba a las huestes de Alonso Fernández de Lugo celebró misa y con este acto se le confirió al viejo ejemplar la condición de árbol sagrado. Una placa conmemorativa y tres cruces, a modo de pequeño calvario, rememoran lo ocurrido en 1496.

Su copa, muy ramificada, se configura de manera irregular debido a la acción del viento y la edad del ejemplar, hoy aislado, pero que en su día formaba parte de un exuberante pinar canario, que en esta parte de la isla tiene lenguas prolongadas hasta cotas muy bajas de altitud.

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