Vuelve Amenábar: un genio tan español como la picaresca

Las dos Españas, desde esa lucha entre dos bandos, en medio de una enorme contradicción, Unamuno supone el punto intermediario y el alma que da vida a esta historia

RUBÉN EXPÓSITO

Vuelve Amenábar. Sólo este titular ya es noticia, uno de los directores más emblemáticos y de más talento de la historia de nuestro cine regresa con una historia de esas que a priori, se suponen que no está permitido su rodaje; todas las películas de la Guerra Civil española están vetadas por los inversores españoles, es un agujero negro ibérico donde perder el dinero. Lo que ocurre es que a Amenábar se le permite casi todo porque es capaz de reinventar casi todo: aunque esta apuesta es de alto nivel.

Nadie está seguro del hecho que hace que estas historias se vayan quedando con una etiqueta que, desde antes de su estreno, ya avisan al inconcienste colectivo patrio que nos adentramos en una época de nuestra historia que nos aburrirá antes de que lleguemos a tan siquiera su planteamiento en modo ficción, tal vez los espectadores hayan pasado página de manera más efectiva que la clase política que nos gobierna. Lo que ocurre es que con Alejandro todo es posible, tal vez sea por su manera única y especial de tratar las historias, el talento puede solucionar de una vez por todas nuestro complejo con la historia reciente de nuestro país.

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