PLANETA CANARIO
El vulcanológo Stavros Meletlidis, del Instituto Geográfico Nacional (IGN), afirmó que a día de hoy no es posible saber cuándo se acabará la erupción en Cumbre Vieja, 48 días después de su inicio, y que «hay que se prudentes y tener cautela» en ese sentido, «porque muchas veces es peor una falsa esperanza que la realidad».
Entrevistado en La Palma TV en la noche de este sábado, 6 de noviembre, el geólogo griego del IGN afirmó que el volcán «es un proceso complejo, que tiene su tiempo, que no es a veces el humano», por lo que no basta con que uno de los indicadores que se miden -gases, sismicidad, deformación- muestren una tendencia descendente, sino que tiene que darse una combinación de todos ellos durante el tiempo suficiente para concluir que la erupción ha entrado en su fase final.
«Con un solo indicador no podemos dar esperanza, hay que seguir observando y hablar con argumentos científicos, pues para este puzle nos falta más de una pieza», enfatizó.
El científico indicó que lo que intentan hacer los científicos es «descifrar el comportamiento» del volcán, de modo que «cuando haya algo realmente positivo, se comunicará» a la sociedad.
A día de hoy, dijo, la colada sigue pasando por una zona ya afectada por anteriores coladas de esta erupción, «sin provocar más desgracias», pero reconoció que «hay que esperar y ver cómo se comporta» en próximos días.
Sobre el campo de lava que ya se ha formado, indicó que la roca fundida fluye a 900 grados y que la zona que ya parece enfriada tiene en su interior roca a entre 250 y 600 grados.
Stavros destacó que el IGN cuenta con 9 personas en La Palma y 10 en Tenerife, así como otras 23 en Madrid, para hacer un seguimiento de la evolución de esta erupción volcánica.
En declaciones esta semana a EFE, el vulcanólogo heleno pidió desterrar la idea de que las erupciones en Canarias son «tranquilas” y reclamó que no se tome como única referencia la erupción del Teneguía por ser la más próxima, ni siquiera a las de los últimos 500 años.
Explicó que el volcanismo basáltico en Canarias ha tenido ejemplos de erupciones «cortas y de poco volumen» de material expulsado, como el Teneguía (1971) o el Chinyero, en Tenerife (fue en 1909 y duró diez días), pero también otras más productivas y duraderas, también en La Palma, como las del Birigoyo o Las Deseadas. Por no citar al Timanfaya, en Lanzarote, cuya erupción duró seis años: 1730-1736.
