VICENTE PÉREZ
Sin turistas por la pandemia del coronavirus, Canarias afronta un reto sin precedentes en la vida de la inmensa mayoría de sus habitantes. La prioridad ahora es luchar contra el coronavirus Covid-19 y proteger la salud, pero otro peligro se cierne sobre la sociedad: la de la parálisis económica. Todas las miradas están puestas en el retorno del turismo de masas, porque de ese sector, a pesar de la desde hace muchos años tan cacareada necesidad de desarrollar más la industria y la agricultura, depende el 40% del empleo en Canarias y el 35% del Producto Interior Bruto (PIB).
Pero ni los hoteleros son capaces de dar una fecha para que eso pase, más allá del deseo de que ocurra y de estar preparados para una reapertura con garantías. Sintomático es que la patronal turística y los principales sindicatos (UGT y CC.OO.) piden que los expedientes de regulación de empleo se prolonguen al menos seis meses, hasta el verano, porque fueron pensados para el estado de alarma.
De todos estos asuntos hablamos con Juan Pablo González, gerente de Ashotel (Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro). Es licenciado en Económica y Máster en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de La Laguna y cursa Derecho.
Asegura que no hay «bolita mágica» para saber cuándo reabrirán los establecimientos alojativos y volverán los clientes, pues no depende solo de lo que hagamos aquí sino de la evolución de la pandemia en los países emisores de turistas hacia Canarias. Pero sí apela a que se haga «con sentido común» y «garantías» de que no entran personas con coronavirus en Canarias.
Durante la entrevista, realizada por vía telemática, no se anda con rodeos: si no se prolongan los ERTEs y no hay turismo este año, habrá establecimientos alojativos que no resistan los gastos y se vean abocados a despidos e incluso cierres definitivos.
¿A cuántos trabajadores y establecimientos hoteleros han afectado los ERTES por el estado de alarma sanitaria en Canarias?
«A prácticamente la totalidad del empleo hotelero. Hay 70.000 personas que trabajan directamente en hoteles y apartamentos de Canarias, y el parón ha sido generalizado por el decreto del Gobierno estatal, salvo para algunas personas que se han quedado como retenes para labores de mantenimiento y actividades de apoyo administrativas. Podemos hablar del 95% de los trabajadores del sector en ERTEs»
El presidente del Gobierno canario, al igual que su homóloga de Baleares, ha pedido al Gobierno estatal que los ERTEs se prolonguen más allá del estado de alarma, porque el turismo no va a retornar de manera inmediata. ¿Qué le parece esta propuesta?
«Es necesario, y así se ha plasmado en el acuerdo firmado por la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) con los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO., para elevar esa propuesta al Ministerio de Turismo y de Trabajo, con el fin de que, una vez superada la crisis sanitaria y derogado el estado de alarma, nos tenga que abrir al día siguiente los hoteles».
¿Cuándo cree entonces que tendría que ser la reapertura?
«Abrirán cuando se den las condiciones de seguridad sanitaria para ello y sobre todo teniendo en cuenta que dependemos de elementos externos a nuestra actividad, como son los países emisores, que están en una fase anterior a la nuestra en cuanto a la gestión de la epidemia. Dependemos también de los turoperadores y de las compañías aéreas. Sabemos que hay restricciones a la movilidad en la Unión Europea, tanto para salir de Canarias como de los países emisores de turistas. Así que prolongar los ERTEs es necesario porque de lo contrario nos encontraríamos con los hoteles pagando un 30% de la masa salarial a la Seguridad Social ingresando cero euros, lo que llevaría a la quiebra a muchas empresas hoteleras, y al final no hablaríamos de ERTES sino de EREs y no habría empresas a las que volver a trabajar»
Otra medida que han propuesto los gobiernos balear y canario es que puertos y aeropuertos sean lo último que se vuelva a poner en marcha, para garantizar el aislamiento de Canarias, puesto que consideran que ha dado resultado. ¿Le parece una idea acertada?
«Al final no se trata de estar tentando a la suerte sino de abrir estas infraestructuras, que es por donde nos entra el 99% de los turistas, para que lleguen en las mejores condiciones sanitarias. Eso significará, por un lado, el control en origen para que salgan y se monten en un avión y barco aquellos que sanitariamente puedan hacerlo; y, por otro, hacer controles a la llegada a Canarias. Por tanto, tiene que haber un doble filtro, y por supuesto luego garantizando las medidas en los diferentes establecimientos turísticos aquí».
«No hay una bolita mágica, la reapertura será gradual y con turismo interior»
Existe una lógica preocupación social sobre el tiempo en que dure este parón turístico, ya que, como usted ha dicho antes, no solo depende de nosotros sino también de la evolución de la pandemia en los países emisores. ¿Cuáles son los distintos escenarios que maneja Ashotel?
«Hay una especie de guerra mediática por saber cuál es el día de la apertura, pero no tenemos esa bolita mágica. La reapertura será seguramente gradual, empezaremos por aquellas islas donde la planta hotelera es de reducido tamaño y puede atender las demandas de la población local, el turismo interior, y una vez que las autoridades sanitarias permitan la apertura gradual. Y los grandes hoteles tendrán que ir preparándose para la recepción de nuevo de turistas, cuando las autoridades sanitarias de sus países y de España lo permitan, adaptándose a las diferentes medidas de protección que habrá que implementar».
¿Ese turismo interior, el de los pocos canarios, en qué medida puede ayudar al sector hotelero?
«Creemos que al menos con turismo interior, una parte pequeña de la temporada de verano se podría recuperar, aunque en cifras absolutas sería insignificante para lo que mueve Canarias de turismo. Siempre con la perspectiva de estar preparados para que a finales de verano o principios de otoño podamos aprovechar la temporada de invierno. Eso sería lo ideal, que no sabemos si se irá cumpliendo, pero desde luego no podemos aguantar hasta enero del año que viene, como algunos opinan».
En ese sentido, la patronal CEHAT ya ha mostrado su decepción con el plan de desconfinamiento aprobado por el Gobierno estatal y su presidente Jorge Marichal, también presidente de Ashotel, ha llegado a afirmar que así será imposible reabrir con garantías y que «de los ERTEs se pasará a EREs o concursos de acreedores».
«Sí, como ha expresado Jorge Marichal, el plan lo hemos recibido con decepción porque no resuelve en absoluto cómo proceder a la reapertura, al no haber aún un protocolo único nacional, validado por Europa; no se ha ampliado aún a seis meses el periodo de vigencia de los ERTE por fuerza mayor tras la derogación del estado de alarma; ha que garantizar test masivos a plantillas, clientes y proveedores; o necesitamos apoyo de la Administración Pública al sector con una nueva legislación financiera que contribuya a la continuidad de las empresas y del empleo»
¿Entonces el sector hotelero no tiene músculo financiero para aguantar unos meses sin turistas tras la buena marcha del turismo en años anteriores?
«Una empresa hotelera, si tiene que enfrentarse a un horizonte de cero ingresos en seis meses y tiene que estar pagando impuestos, gastos fijos, etc… llegará un momento en que no podrá aguantar y deberá cerrar. Aplaudimos la medida de que ahora es el momento de proteger al trabajador, pero también hay que proteger a las empresas».
Para la gestión de este enorme volumen de ERTEs y otros trámites administrativos, ¿las administraciones públicas están respondiendo con diligencia o se ha producido bloqueos burocráticos?»
«Esta situación nadie puede preverla. Nos habían dicho que si en un mes normal se tramitan 50 a 200 ERTEs, en el mes siguiente esa cifra se multiplicó por 10.000 y evidentemente no se pueden tener funcionarios en la reserva, sino con la plantilla que hay resolverlo; aunque ha habido reajustes, derivando funcionarios al SEPE y al Servicio Canario de Empleo. Entiendo que han hecho todo lo que está en sus manos, lo mejor que pueden con los recursos disponibles; en la provincia de Santa Cruz de Tenerife incluso con mayor capacidad de gestión que otras regiones como Madrid».
Partamos siempre de una hipótesis menos pesimista, la de que esta crisis, en su etapa más dura, tiene los meses contados, aunque sus efectos puedan durar más tiempo, pero que finalmente el turismo retorne a las islas. ¿Qué debemos mejorar para entonces en nuestro sector turístico?
«Aquí no se ha tratado de una crisis de demanda ni de oferta. La demanda estaba viniendo, de echo pilló a muchos turistas en Canarias y los hoteles venían funcionando perfectamente la mayoría de ellos sin mayores problemas, incluso algunos con previsiones de renovarse para mejorar. Así que, como vengo insistiendo, cuando podamos reabrir tenemos que tomar las mayores garantías en origen, con test rápidos en aeropuertos para saber quién puede embarcar o no rumbo a Canarias; y tomar medidas también en la llegada y en los hoteles medidas de aislamiento social y desinfección mediante protocolos. Pero sobre todo pasa por tener la mayor certeza posible de que las personas que venga a Canarias llegan en condiciones sanitarias óptimas. Eso implica pasaporte sanitario y disponer de tests rápidos para su control».
Para cuando puedan abrirse los hoteles, ¿qué reivindicaciones plantean ustedes en lo que respecta a las medidas de prevención sanitaria?
«Se trata de adoptar las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias y que sean útiles.Estamos viendo últimamente un aluvión de propuestas de medios de desinfección, mamparas para las playas…. algo que obedece al interés de muchos en colocar sus productos; pero tiene que imperar el sentido común y hacer caso a las autoridades sanitarias en sus recomendaciones para el proceso de desconfinamiento y la reapertura de los hoteles».
«Nadie tenía un manual para esto y hablar de lo que se pudo haber hecho y no se hizo es fácil ahora»
Con carácter general, ¿cree el sector hotelero que se pudo actuar antes o mejor frente al coronavirus? Y una vez decretada la alarma sanitaria, ¿considera acertadas las medidas adoptadas por los políticos?
«Desde luego es fácil opinar; y en este país donde todos somos epidemiólogos y expertos en pandemias seguramente todos lo hubiéramos hecho diferente o mejor. Pero, ironías aparte, ahora vemos que la medida de asilar el hotel de Adeje en su momento fue acertada, a pesar de que fue duramente criticada incluso por parte de nuestro sector, no solo en Canarias sino a nivel nacional. Sin embargo, si se hubiera producido un contagio masivo, a lo mejor ahora estaríamos hablando de otras cuestiones. Hemos visto al final que aquello que parecía un disparate para algunos, al final derivó en que hoy todos estamos aislados en casa desde hace más de mes y medio y nos parece asumible. Por tanto, creo que nadie tiene un manual sobre cómo gestionar esta pandemia, pero desde luego tenemos que estar preparados en el futuro y hacer caso a la autoridad sanitaria desde el minuto uno».
¿Qué medidas que aún no hayan adoptado el Gobierno estatal y el canario creen ustedes necesarias para afrontar los meses que vienen?
«Aparte de las comentadas, se trata de ir aplicando sentido común, medidas de control sanitario de la población que venga a Canarias y de residente, porque dentro de lo bueno que tenemos está que el Covid-19 ha tenido un impacto bajo en Canarias, lo que también repercute en que la población está con nivel de inmunización muy bajo, y eso significa que si senos cuela gente con el coronavirus podemos tener un rebrote de contagios, cosa que a todas luces hay que evitar.»
¿En qué media influirá esta crisis en los salarios a corto y medio plazo?
«Mientras el Estado pueda aguantar este volumen de pago , de facturas en forma de salarios a los trabajadores y trabajadoras que están en ERTEs, podremos ir saliendo a adelante. Es importante poner en marcha aquellas actividades que se pueda, con las mayores garantías sanitarias posibles, porque, como ha dicho el presidente del Gobierno canario, de lo contrario si no nos mata el Covid, nos matará el hambre, aunque es muy duro decirlo así, pero es cierto. Si esta situación se lleva hasta un extremo tal que la economía no aguante, al final da´ra igual lo que hagamos porque moriremos de hambre».
¿Les preocupa la situación de las aerolíneas y que el sector aéreo se resienta de modo que no tengamos suficientes vuelos hacia Canarias?
«Ese es otro de los problemas a los que nos vamos a enfrentar. Nosotros no tenemos control sobre el sector aéreo, es una de las grandes debilidades de Canarias como destino turístico, y deberíamos haberlo resuelto hace años. Porque nuestro negocio está en manos de terceros, con lo cual si hay compañías aéreas y turoperadores que caen, al final podemos encontrarnos con una situación, que espero no ocurra, de hoteles abiertos y con gente que quiere venir a Canarias pero no tiene aviones que la traigan».
¿Qué le piden los hoteleros a ayuntamientos y cabildos?
«Que cumplan el papel que les corresponde. En el caso de los ayuntamientos, hacer frente a todo tipo de medidas de exoneración de impuestos, porque mientras no se ingrese dinero, no se puede exigir el pago de tributos. Y los cabildos, como grandes administraciones insulares, también están tomando diferentes medidas en materia de empleo y cobertura social. Lo que sí demandamos es que a todas las administraciones públicas que en la pasada crisis consiguieron, con el esfuerzo de todos los canarios y canarias, generar superávit con nota, ahora, en situación tan dramática se les permita usarlo. Y se debe emplear en los territorios que hicieron ese esfuerzo, no en las comunidades que dilapidaron recursos. En el caso de Canarias, hablamos de 4.300 millones de euros que deben ponerse al servicio de la población canaria en estos momentos tan acuciantes»
