Rosa: «Estoy enferma, perdí mi casa por el volcán y llevo 5 mudanzas; necesito un hogar definitivo»

A sus 74 años, esta vecina de El Paso, con alto grado de discapacidad, vio cómo Cumbre Vieja volvió a arrojar lava, a solo 800 metros de su vivienda, que fue arrasada por las coladas. Las de sus hijos corrieron la misma suerte. Ahora suspira por empezar de nuevo y pide una vivienda definitiva. Su sueño: seguir residiendo en su municipio. Ha vivido tres erupciones volcánicas y sabe que el mayor tesoro que tiene es el cariño de su familia y el estar viva

Rosa Miladi, durante la entrevista con PLANETA CANARIO.

VICENTE PÉREZ

A sus 74 años y con diversas enfermedades por las que necesita los cuidados constantes de otra persona, Rosa Miladi Leal Pérez nunca imaginó que un volcán iba a explotar tan cerca de su casa, a solo 800 metros. El 19 de septiembre del pasado año, la zona de Alcalá, El Paraíso, donde residía, se convirtió en un infierno.

La lava se llevó su única vivienda por delante, y las de prácticamente toda su amplia familia. Desde entonces ha tenido que pasar por cinco casas de alquiler diferentes, pues no encuentran una donde poder estabilizarse.

«Quisiera seguir viviendo en El Paso»

Su deseo, que pronto las Administraciones públicas le busquen un hogar definitivo, para acabar con este calvario, ya que tiene un alto grado de discapacidad. Ella confía en el alcalde de El Paso, Sergio Rodríguez, que le dijo que para personas como ella haría todo lo posible por buscar una solución.

Rosa quisiera seguir viviendo en este municipio, porque es donde tiene su arraigo, aunque si no fuera posible, no le desagradaría residir en Los Llanos de Aridane.

“Lo que sí pido es que no sea una casa de madera y que sea ya mi residencia definitiva, porque estoy cansada de andar de un lado para otro desde que me evacuaron”, afirma esta mujer mostrando su simpatía a pesar de lo mal que lo ha pasado estos meses. Amablemente ha abierto a PLANETA CANARIO las puertas de su hogar provisional en Santa Cruz de La Palma, un piso en segunda planta sin ascensor en la zona de San Telmo donde solo podrá permanecer hasta los inicios del verano, cuando acabará el contrato de alquiler. No sabe qué pasará después, pero, con su delicado estado de salud, ya está cansada de ir de un lado para otro, y no quiere ni pensar en otra mudanza provisional, que sería la sexta desde el comienzo de la erupción.

«Han sido meses difíciles para toda mi familia»

Rosa Miladi, durante la entrevista con PLANETA CANARIO.

Rosa habla regalando una sonrisa, porque sabe que a mal tiempo buena cara. Pero padece del riñón, del pulmón, de azúcar, de la tensión, de asma… y sufrió un ictus. Incluso superó la covid-19 en estos meses convulsos para La Palma. Por eso tiene una cuidadora en todo momento, que vivió, con ella, el inicio de la erupción. “Están siendo unos meses difíciles”, confiesa esta vecina de El Paso, sin perder la compostura.

Está acostumbrada a luchar, como toda la gente de su generación a la que nadie le regaló nada. “Crié nueve hijos y tres que se murieron; mi marido trabajaba todo el día y no pasaron hambre ni les faltó ropa que ponerse”, comenta, con orgullo, aunque emocionada cuando le viene a la mente su esposo, ya fallecido.

A estas alturas ha empezado a asimilar que el lugar donde había pasado tantos años ya no existe. Bajo gruesas capas de lava y con un enorme volcán, El Paraíso ya solo puede revivirse en el recuerdo de quienes lo habitaron. “Por la tele he visto lo que allí ha pasado y cuando me llevaban para Los Llanos, al pasar por la carretera, a la altura de Tajuya, miraba hacia allí”, explica.

El volcán desde Tajuya, en El Paso, este mes de marzo. /PC

Pero en su mente queda el desagradable, dramático momento de la evacuación. No pudo salvar nada; “solo el cargador del móvil”, se lamenta. No tenía asegurada su casa y los primeros evacuados no disponían de suficiente información sobre este trámite.

La mañana del día en que iba a explotar el volcán la tierra se movía tanto que ella no hacía sino llorar. “Toda la casa temblaba, las sillas y todo”, evoca. Eran las sacudidas del magma en su último empuje hacia la superficie. Se había comentado que la erupción saldría por Jedey, pero finalmente fue en otro lugar.

La tercera erupción volcánica de la que es testigo

Para ella es ya el tercer volcán que ve entrar en erupción. El primero, el San Juan, cuando era una niña, en 1949, y tiene apenas recuerdos de ese acontecimiento. El segundo, el Teneguía, en 1971, recuerda que fue a verlo con un tío suyo. Y este, un 13 de septiembre de 2022 que se quedará grabado como una de esas fechas fundamentales de una vida que las personas nunca olvidan.

Rosa ha recibido en estos meses la ayuda económica procedente de donaciones de particulares y empresas que han distribuido las administraciones públicas, así como alimentos de Cruz Roja y del Ayuntamiento de El Paso.

En la agradable, aunque por momentos emotiva, conversación con PLANETA CANARIO, quedó una conclusión: “El mayor tesoro es estar viva, esa es la realidad”, reconoce, mientras mira al futuro con preocupación porque toda su familia también resultó damnificada por el volcán; pero con la esperanza de que en los próximos meses pueda, al fin, tener un nuevo hogar definitivo.

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