PLANETA CANARIO
El obispo de Tenerife se ha visto obligado a pedir perdón «de manera especial a las personas LGTBI» porque reconoce que se equivocó en sus declaraciones en la Televisión Canaria en las que comparaba la homosexualidad con el que bebe alcohol y comete disparates, o la del hijo que mata a una madre de manera consciente, y afirmó que cuando se practica de manera libre sabiendo que está mal es «pecado mortal».
«Pido perdón a cuantos haya podido ofender con mis palabras, de manera especial a las personas LGTBI, a quienes expreso mi respeto y consideración; he de reconocer que no estuve acertado al responder a algunas cuestiones que requieren una más detenida reflexión y explicación», manifiesta Bernardo Álvarez en un comunicado este viernes 21 de enero.
Añade el obispo que no quiso «fomentar la discriminación ni comparar la homosexualidad con el alcoholismo ni con cualquier otra realidad», y dice lamentar «haber inducido a confusión y causado dolor».
El acto de contrición del prelado se produce después de la polémica que le granjearon sus declaraciones a la TVC, y hasta el presidente del Gobierno canario le pidió que rectificara esas palabras por «inaceptables».
Más de 7.300 firmas en Change.org piden el cese inmediato del obispo
Las mayores críticas llegaron de colectivos LGTBI, que además exigieron o la dimisión o la destitución de Álvarez al frente de la Diócesis de Tenerife, por sus «mezquinas, casposas y homófobas» afirmaciones, como las ha tachado el colectivo Diversas, que además ha recordado que con estas opciones sexuales hay muchas personas cristianas que se han sentido doblemente ofendidas.
Esta asociación ha abierto una recogida de firmas en Change.org, dirigida al papa Francisco, que este viernes por la noche ya llevaba unos 7.800 apoyos, para exigir el «cese inmediato» del obispo por su «reincidencia homófoba», «después de haber justificado, en 2007 los abusos sexuales a menores y calificar la homosexualidad como un perjuicio para la sociedad, y ahora como «pecado mortal» y comparándola con la delincuencia y el alcoholismo, en lo que constituye, para los firmantes, «una muestra de odio lamentable que vulnera los Derechos Humanos».
Precisamente con el papa se ha reunido este 21 de enero Bernardo Álvarez en el Vaticano, en una audiencia junto a otros obispos que nada tenía que ver con este asunto. Pero lo cierto es que en su nota de prensa, el máximo responsable de la Iglesia en la provincia occidental subraya su «adhesión a las enseñanzas de la Iglesia» su «comunión con el Papa Francisco y su magisterio».
