Nuevo enjambre sísmico en Las Cañadas del Teide, y ya van 14 en una década

Tanto el IGN como INVOLCAN detectan entre el viernes 3 y el sábado 4 una sucesión de pequeños sismos (en torno a 500) de carácter híbrido, es decir, causados tanto por agrietamiento de rocas como por el paso de gas y vapor de agua.

El estratovolcán Teide-Pico Viejo, visto desde el lado oeste, donde se produjo la última erupción. / GOOGLE MAPS

VICENTE PÉREZ

La actividad volcánica anómala continúa en Tenerife. Los vulcanólogos de instituciones públicas no paran de repetirlo: no hay señales que impliquen un aumento de las probabilidades de erupción a corto o medio plazo en Tenerife.

Pero es necesario aclarar que con ese diagnóstico se refieren, en cuanto a horizonte temporal, a semanas o varios meses, y en cuanto a probabilidades no quieren decir que un proceso eruptivo no sea posible en ese plazo, sino que es muy poco probable.

No obstante, la realidad es que desde 2016, bajo la cumbre insular se están produciendo «enjambres de eventos híbridos» , es decir, una sucesión de numerosos terremotos de pequeña magnitud (no los perciben las personas, sino los sismógrafos) que parecen estar causados a la vez por el agrietamiento de las rocas y por el paso de fluidos (vapor de agua y gases) a través del subsuelo.

Desde 2016 el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) ha detectado nada menos que 14 enjambres de este tipo con epicentros al oeste de Las Cañadas, el último desde comenzó este viernes 3, documentado también por el Instituto Geográfico Nacional (IGN)

Sismograma del enjambre híbrido del 3-4 de julio. / INVOLCAN

En total en 10 horas, desde las 18 h del viernes hasta las 4 h de este sábado,  el IGN ha registrado alrededor de 500 eventos, con solo 3 localizados hasta el momento en que publicó esta información, en torno a las 11 h de este 4 de julio.

De acuerdo con esta misma fuente oficial, «la especificidad»  de este enjambre sísmico-volcánico es que «vuelve a tener un patrón claramente repetitivo, como los » ocurridos en febrero y que no había vuelto a suceder».

El INVOLCAN expone que «sus características son muy similares a las observadas en los enjambres registrados durante los últimos años».

Sismos localizados por el IGN en los últimos 90 días.

¿Cuál es su origen? El INVOLCAN asegura que «como en episodios anteriores, la hipótesis más probable es que estos enjambres estén asociados a la inyección de volátiles hidrotermales [es decir,relacionados agua caliente, en estado de vapor] de origen magmático en el sistema hidrotermal de la isla».

Este tipo de actividad, señala el IGN, «es similar a la registrada en los enjambres repetitivos de febrero, aunque con menor amplitud y energía que en aquellos enjambres» y apunta que «la ocurrencia de estos eventos sísmicos es coherente con la existencia de fluidos magmáticos circulando o interactuando con el medio rocoso en profundidad» bajo la isla.

Este instituto, de la Administración estatal, observa que durante esta intensificación de la actividad en Las Cañadas desde este viernes tiene «eventos muy similares los unos a los otros», repetitivos como los ocurridos varias veces desde 2016 en la isla de Tenerife, los últimos en febrero de 2026, «aunque en esta ocasión, tienen menor energía, lo cual les hace más difíciles de observar a primera vista, detectar automáticamente y localizar».

Gráfico del enjambre híbrido detectado por el IGN.

Lo cierto es que estos enjambres  se vienen detectando desde hace una década. En palabras de INVOLCAN, «este proceso se observa de forma recurrente desde 2016 y está respaldado por distintas evidencias geoquímicas y geofísicas independientes, entre ellas el incremento de la emisión difusa de CO₂ en el cráter del Teide y una ligera deformación del terreno detectada en el sector noreste del edificio volcánico del Teide».

Sismicidad, gases y deformación es el triplete de señales precursoras de una erupción, en especial cuando se dan juntas, pero, por ahora, el origen de lo que está ocurriendo se halla  a una profundidad y con un nivel de energía que no deben causar alarma social, sino que requieren vigilancia científica y la siempre necesaria prevención a los efectos de protección civil: planes de emergencia actualizados, equipos humanos y una población que sepa qué hacer ante los diferentes efectos de una posible erupción volcánica. Prevenir no es alarmar, sino todo lo contrario.

A escala humana, por suerte las erupciones no son frecuentes  (en Tenerife, la última fue en 1909), pero nadie debe llevarse a engaño: es una isla volcánicamente activa que se ha formado con la lava de miles y miles de erupciones desde el fondo del mar hasta los 3.718 metros sobre el nivel del mar que alcanzar el pico Teide.

Sismógrafo del INVOLCAN en la cumbre de Tenerife.

En cualquier caso, INVOLCAN transmite «un mensaje de tranquilidad: este nuevo enjambre de eventos sísmicos híbridos no implica cambios en la probabilidad de que se produzca una erupción volcánica en Tenerife a corto o medio plazo»-

Eso sí, este centro científico deja patente que «este episodio constituye un nuevo recordatorio de que el proceso responsable del incremento del mayor nivel de ruido volcánico registrado en Tenerife desde finales de 2016 continúa activo y, hasta la fecha, no muestra evidencias de remisión».

En igual sentido, el IGN aclara que «este tipo de sismicidad, de forma aislada, no implica necesariamente una evolución hacia otros escenarios de actividad volcánica», es decir, de los que puede acabar en erupción. Y concluye: «la persistencia de la actividad en una misma región es compatible con la permanencia de un proceso activo localizado».

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