Medusas en Anaga: qué hacer para evitarlas y en caso de picadura

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha colocado la bandera amarilla en la playa de Almáciga por la presencia de aguavivas y ha pedido precaución a los bañistas. La Dirección General de Salud Pública tiene publicados para estos casos una serie de consejos ante la presencia de estos animales cuya picadura no suele ser grave aunque mejor prevenir porque hay casos en que sí lo puede ser

Medusas aparecidas en la playa de Almáciga.

PLANETA CANARIO

La presencia de medusas ha obligado a poner la bandera amarilla en una playa de Santa Cruz de Tenerife, la de Almáciga, situada en el parque rural de Anaga. Así lo informó este sábado, 3 de abril, en Twitter el  entro de Coordinación Operativa Municipal del Ayuntamiento chicharrero (CECOPAL), que ha pedido precaución a los bañistas.

A juzgar por las imágenes divulgadas por el CECOPAL, se trata de la conocida como carabela portuguesa  o aguaviva. Es un hidrozoo, formado por una colonia de pólipos de distinta especialización: la parte flotante está constituida por un flotador relleno de gas de hasta 30 centímetros de largo, violáceo y transparente, con una cresta o vela en su parte superior y una parte suspendida formada por finos y largos tentáculos que cuelgan contráctiles por debajo del agua y pueden alcanzar, extendidos, hasta 20 metros.

El contacto con sus tentáculos puede tener consecuencias muy graves por la aparición de síntomas sistémicos: gastrointestinales, neurológicos, musculares y cardiorespiratorios, con el consiguiente peligro de ahogamiento. En cualquier caso, pueden producir quemazón, dolor intenso y laceraciones en la piel, siendo habitual que los tentáculos queden adheridos a la misma, según la información que sobre esta especie ofrece la Consejería de Sanidad del Gobierno canario en su web.

Los efectos de las picaduras de cnidarios en humanos son muy variados, pudiendo ir desde un leve enrojecimiento cutáneo hasta la muerte.

Playa de Almáciga, en Anaga, con la bandera de advertencia de medusas.

Las manifestaciones más comunes no suelen ser graves, son reacciones locales, entre ellas, la aparición en la zona de contacto con la medusa, de lesiones eritematosas, edemas, petequias, reacciones urticariformes, vesículas, con posible pustulación, que pueden evolucionar hacia la necrosis, acompañadas de prurito local o ardor, con dolor intenso. En ocasiones pueden dejar heridas abiertas susceptibles de infección, detalla el Servicio de Sanidad Ambiental de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno canario en un documento de recomendaciones sanitarias ante la arribada de medusas a las playas.

Excepcionalmente, puede presentarse una sintomatología sistémica con náuseas, vómitos, hipotensión, calambres musculares y dificultad respiratoria. En los casos más graves se puede llegar incluso al síncope, con el consiguiente riesgo de ahogamiento si la sintomatología se presenta durante el baño, o a reacciones anafilácticas en sujetos sensibilizados.

Por lo general, la evolución espontánea tiende hacia la remisión de los síntomas en pocos días, aunque algunos pacientes pueden sentir molestias durante semanas. Pueden quedar cicatrices en la zona afectada.

En el referido documento de Salud Pública se enfatiza que mención especial merece la sintomatología provocada por el hidrozoo Physalia physalis
(Carabela portuguesa), la especie más peligrosa de los cnidarios que frecuentan nuestras costas, describiéndose los siguientes síntomas sistémicos: gastrointestinales (dolor abdominal, náuseas, vómitos); musculares (espasmos, dolor); neurológicos (cefalea, somnolencia, desvanecimiento, confusión) y cardiorrespiratorios (disnea, síndrome precordial). La picadura siempre causa síntomas locales con aparición instantánea de dolor intenso y edema en la zona de contacto. Las heridas pueden evolucionar hacia la necrosis y producir cicatrices duraderas, incluso permanentes. Existen casos de muerte por envenenamiento tras picaduras por Physalia physalis.

Cómo evitar las picaduras

. No subestimar la situación. La única manera de evitar las picaduras es no bañarse, ni siquiera en la orilla, ni mojarse con agua recogida en cubos, que puede contener fragmentos.
• No tocar nunca las medusas, ni siquiera las que quedan varadas en la arena o los fragmentos de ellas, pues el poder urticante persiste aunque estén muertas.
• Si se ha tocado alguna, aunque no se haya tenido ningún tipo de reacción, no llevar las manos a los ojos o boca, ya que son zonas mucho más sensibles.
• Atender y seguir las indicaciones y advertencias que existan en la playa (megafonía, carteles, señales, banderas…) o difundidas a través de los medios de comunicación.
• Si se ven medusas y no existe ningún aviso, informar al puesto de vigilancia más cercano o a las autoridades locales.
• El uso de cremas de protección solar, puede disminuir el riesgo de picaduras, pero no las evita totalmente.
• Utilizar prendas protectoras que cubran la totalidad de la superficie corporal (gafas, trajes de neopreno, guantes, escarpines…).
• Los niños son especialmente sensibles: vigilarlos e instruirlos y no bañarlos, en ningún caso.
• Grupos de riesgo: ancianos, personas con antecedentes alérgicos, cardiovasculares o asmáticos, o que hayan sido picados previamente por medusas, deben evitar el contacto con medusas.

Qué hacer en caso de picaduras

• NO rascar o frotar la zona afectada, ni siquiera con una toalla o con arena, esto no hará más que activar los cnidocitos restantes, por efecto de la presión.
• Lavar la zona con suero fisiológico, en su defecto agua de mar asegurándose de que no contenga fragmentos de tentáculos, pero nunca con agua dulce.
• NO aplicar amoniaco, orina o vinagre.
• En caso de no poder acudir a un puesto de salvamento y socorrismo, quitar los restos de tentáculos adheridos a la piel con pinzas; en su defecto puede usarse algún objeto de borde fino.
• Para aliviar el dolor aplicar frío, hielo, de forma intermitente, durante unos 5-15 minutos, sin frotar y evitando el contacto directo del hielo con la piel. Nunca aplicar calor, ni exponer la zona afectada al sol.
• Sintomáticamente, pueden utilizarse geles o pomadas específicas, antihistamínicos y analgésicos.
• En caso de herida, se aconseja la aplicación de un antiséptico, tres veces al día, hasta que cicatrice la herida.
• Acudir al puesto de socorro de la playa o al centro de salud más cercano.
• Si la persona afectada tiene antecedentes de picaduras, vigilar la posible aparición de
reacciones alérgicas inmediatas o tardías

Uno de los grupos de seres vivos más primitivos del planeta, con 4.000 especies

Los cnidarios, de los que se conocen actualmente más de 4.000 especies, constituyen uno de los grupos de seres vivos más primitivos que habita los océanos de nuestro planeta.

Su llegada a las costas debe considerarse como un fenómeno natural, si bien, la arribada en grandes masas a las zonas de baño puede tener repercusiones perjudiciales de distinto tipo: ecológico, pesquero y también sanitario, social y económico, con efectos para la salud de la población expuesta.

Distintos estudios apuntan causas naturales y antropogénicas, como factores más probables de la mayor presencia de poblaciones de medusas en zonas costeras. Entre las primeras se encuentran: el propio ciclo biológico de cada especie, las corrientes marinas, la intensidad y dirección de los vientos, las lluvias, la radiación, la salinidad del mar y la topografía del medio, apunta la Dirección General de Salud Pública del Gobierno canario.

Entre los factores ligados a la actividad humana que pueden incidir en el aumento en el número de medusas se señalan: la contaminación por hidrocarburos, la sobreexplotación pesquera, la disminución de los predadores naturales, especialmente de las tortugas marinas, la eutrofización de zonas marítimas costeras, ligada a zonas con importante presión urbanística y la creación de sustratos artificiales (espigones, diques hundidos…) que facilita una mayor superficie de asentamiento larvario.

Muchas de las playas de nuestra Comunidad Autónoma cuentan con servicio de salvamento y socorrismo y con personal cualificado para dar una respuesta adecuada ante estas situaciones y para ofrecer información a los usuarios, pero también son numerosas las zonas de baño que carecen de este servicio.

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