Los trabajos arqueológicos desarrollados desde el pasado año en la histórica batería militar de San Francisco, en Santa Cruz de Tenerife, han puesto al descubierto las plataformas de piezas de artillería, en un estado de preservación adecuado; cámaras subterráneas como depósitos de munición, bien conservadas; y las estancias y del hormigón de los cuartos de guardia. Además, se han hallado indicios de la existencia de otras cámaras asociadas a un pasillo de servicio.
El sondeo lo lleva a cabo la empresa Patrimonia Arqueológica, por encargo de la Concejalía de Patrimonio Histórico de Santa Cruz de Tenerife. Esta empresa califica de “muy positivos” los trabajos en esta fortificación histórica fruta de sucesivas obras entre el siglo XVII y XIX, «dada la magnitud de los hallazgos, el grado de preservación, el valor histórico y las posibilidades futuras».
Los resultados de esta prospección arqueológica (paso previo a la rehabilitación de la batería) fueron dados a conocer este jueves al recién constituido Consejo Municipal de Patrimonio Histórico -órgano consultivo que preside el propio alcalde, José Manuel Bermúdez- y sus miembros coinciden en la conveniencia de realizar un proyecto más ambicioso, dado su singular valor patrimonial y el hecho de que se encuentre en mejores condiciones de lo que se presuponía, de modo que se pueda acondicionar y exponer al público, según informa el Ayuntamiento santacrucero en un comunicado.
Bermúdez demanda también la colaboración de otras administraciones para recuperar y revalorizar el patrimonio defensivo, como la Autoridad Portuaria o el Gobierno de Canarias.
Como recuerda la concejal de Patrimonio Histórico, Yolanda Moliné, estos sondeos arqueológicos se encargaron a raíz de las conclusiones de las jornadas organizadas por el Ayuntamiento sobre Patrimonio Militar y subrayó que Santa Cruz cuenta con importantes y singulares elementos de carácter defensivo, “que debemos poner en valor entre la ciudadanía y permitir luego su disfrute”.
Precisamente en esas jornadas, el director general de Patrimonio Histórico del Gobierno canario, Miguel Ángel Clavijo, expresó su apoyo a restaurar las fortificaciones más importantes que jalonan el litoral, entre ellas la del Bufadero, y esta de San Francisco, que se se encuentra en un enclave de importancia histórica estratégica en la capital, cerca del Castillo Negro y de la Casa de la Pólvora, y en la actualidad junto al Auditorio de Tenerife.
Una historia que arranca a mediados del siglo XVII
La batería de San Francisco tiene sus inicios en una pequeña edificación construida a finales del siglo XVII en 1655, en las cercanías de la Ermita de Nuestra Señora de Regla, por lo que originariamente tomaría el mismo nombre.
En 1742, bajo los planos del ingeniero militar Manuel Hernández, se sustituiría esta construcción inicial. La nueva batería, nombrada como de San Francisco, se situaba exactamente entre la ermita de San Telmo y el castillo de San Juan Bautista, defendiendo la playa de los Negros, en su flanco derecho y a las afueras de la ciudad por el sur, en la entrada de lo que por aquel entonces se denominaba campo de Las Cruces. Llegó a estar artillada con cuatro piezas, ordenadas por 16 artilleros.
Con motivo de la guerra entre España y Alemania, entre 1886 y 1893 es reconstruida, según los planos del ingeniero militar José Lezcano Múgica, que fue el encargado de realizar dichas reformas que consistieron en la ampliación de su superficie y acondicionamiento para albergar nueva artillería.
Unas décadas más tarde, en 1920 es desartillada y cuatro años más tarde declarada inadecuada para la defensa, por lo que pasó a ser un almacén del Parque de Artillería hasta 1965 momento en el cual sería abandonada.
Con las obras de la gran Avenida Marítima de Santa Cruz, la Batería de San Francisco quedaría sumergida con el alzamiento de la calzada del nuevo viario, por lo que la fachada noroeste desaparecería totalmente bajo el asfalto.
A su vez, con la construcción de la vía de servicio que da acceso a los muelles de carga y muelle de Rivera, su fachada costera quedaría también inutilizada siendo rellenada con piedras y tierra para evitar su posible derrumbe.
