PLANETA CANARIO
Tenerife y La Palma denuncian el bloqueo del Centro Nacional de Vulcanología y exigen al Estado que cumpla sus compromisos con Canarias
Los cabildos de Tenerife y La Palma han elevado este jueves el tono contra el Gobierno de España por el retraso en la puesta en marcha del futuro Centro Nacional de Vulcanología (CNV), una infraestructura científica que ambas instituciones consideran estratégica para Canarias tras la erupción del volcán Tajogaite.
Los presidentes insulares, Rosa Dávila y Sergio Rodríguez, reclaman al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades que desbloquee de forma inmediata el proyecto y respete los compromisos adquiridos con el archipiélago.
Las críticas se producen después de que el Cabildo de La Palma denunciara que el convenio de colaboración necesario para constituir el consorcio que gestionará el centro continúa sin firmarse, pese a que Canarias fue designada para albergar esta infraestructura. Según la institución palmera, los sucesivos borradores remitidos por el Ministerio incorporan modificaciones respecto a lo acordado previamente en las mesas técnicas, lo que está retrasando el inicio del proyecto.
El presidente del Cabildo de La Palma, Sergio Rodríguez, sostiene que el Ejecutivo central «sigue demorando de forma sistemática el visto bueno administrativo y jurídico necesario para la firma del convenio, un paso indispensable para que el Consorcio empiece a operar de manera efectiva y se puedan iniciar las obras».
Asimismo, califica la actuación del Ministerio de «bloqueo deliberado», al considerar que cada nuevo borrador introduce cambios que «se apartan por completo de lo ya acordado» y prolongan el proceso.
Rodríguez también afirma que el Ministerio ha modificado sustancialmente el convenio para mantener la dirección científica de la actividad vulcanológica centralizada en Madrid, una decisión que, según el Cabildo palmero, dejaría al futuro centro en Canarias «prácticamente sin contenido técnico» y reduciría la sede compartida entre La Palma y Tenerife a una función meramente académica, sin capacidad de decisión ni competencias reales en la gestión integral del riesgo volcánico.
Otra de las principales críticas se dirige a la financiación del proyecto. El Cabildo de La Palma asegura que la aportación estatal prevista para la construcción del centro ha pasado de cinco millones de euros a 2,9 millones, lo que supone un recorte del 42 %.
Para Sergio Rodríguez, esta reducción «compromete gravemente la envergadura del proyecto, elimina el equipamiento científico de vanguardia previsto para los laboratorios y debilita drásticamente las capacidades de un centro nacional que nacía con la vocación de convertirse en un referente mundial de investigación y prevención en zonas volcánicas activas».
El presidente insular considera además que el Centro Nacional de Vulcanología constituye una infraestructura esencial tanto para mejorar la vigilancia y la respuesta frente a futuras crisis volcánicas como para impulsar la diversificación económica y la retención de talento científico en La Palma tras la erupción del Tajogaite.
«Con este nuevo bloqueo, el recorte de más del 40 % del presupuesto de construcción y el intento de dirigir la ciencia canaria desde los despachos de Madrid, el Gobierno de España vuelve a dar la espalda a las necesidades urgentes y al futuro de nuestra isla», afirma.
En igual sentido, el Cabildo de Tenerife reclamó también al Estado que desbloquee el proyecto. La presidenta insular, Rosa Dávila, manifestó su preocupación por que, «después de los compromisos adquiridos tras la erupción volcánica y del consenso institucional alcanzado en torno a este proyecto, el Gobierno de España continúe demorando la firma del convenio definitivo y reduzca de manera sustancial la financiación inicialmente prevista».
Dávila defendió que «el Centro Nacional de Vulcanología no es un proyecto más. Es una infraestructura esencial para reforzar la seguridad, la investigación, la prevención y la capacidad de respuesta ante riesgos volcánicos en Canarias. No podemos permitir retrasos injustificados ni decisiones unilaterales que vacíen de contenido un proyecto que nació con vocación de excelencia y liderazgo científico desde las islas».
La presidenta del Cabildo tinerfeño recordó que el modelo acordado inicialmente contemplaba una estructura compartida entre La Palma y Tenerife, diseñada sobre criterios científicos y estratégicos para consolidar en Canarias un polo internacional de investigación vulcanológica. En este sentido, advirtió de que «cualquier intento de recentralizar la dirección científica o de reducir el alcance del proyecto supone un retroceso inaceptable», al entender que la realidad volcánica del archipiélago exige una estructura con capacidad operativa y de decisión instalada en las islas.
Asimismo, mostró su preocupación por el recorte presupuestario denunciado por La Palma, al considerar que pone en riesgo la dimensión de una infraestructura llamada a convertirse en un referente internacional en investigación, monitorización y gestión del riesgo volcánico.
«Canarias ha demostrado sobradamente su capacidad científica, técnica y de gestión. Lo que corresponde ahora es que el Estado cumpla con su palabra y con los compromisos adquiridos con La Palma y con toda Canarias», afirmó Dávila, quien concluyó defendiendo una posición común del archipiélago: «En asuntos estratégicos para Canarias debemos actuar con una sola voz. La defensa del Centro Nacional de Vulcanología trasciende a una isla; hablamos de seguridad, conocimiento y futuro para todo el Archipiélago».
El Centro Nacional de Vulcanología fue impulsado tras la erupción del Tajogaite de 2021. En septiembre de 2025 el Consejo de Ministros inició el procedimiento para determinar la sede del consorcio, y en diciembre el Gobierno designó La Palma como sede física del futuro centro.
En octubre de 2025, el Gobierno de Canarias presentó oficialmente la candidatura para albergar esta infraestructura con un modelo de sede compartida entre La Palma y Tenerife, respaldado por ambos cabildos y concebido para aprovechar la experiencia adquirida en La Palma y las capacidades científicas existentes en Tenerife, donde se concentran organismos como el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) y la Universidad de La Laguna.
