Con más o menos prioridad, segregados o no, más o menos compartidos con bicicletas, taxis o tranvías… da igual, pero hace mucho es muy complicado encontrar cualquier ciudad media europea donde no existan carriles para guaguas o donde se deje a las guaguas alejadas de los centros urbanos y en guerra abierta con el vehículo particular. En ningún sitio, dese luego que ya ni en Las Palmas donde la apuesta es precisamente esa. ¿Pero qué nos pasa en Tenerife que vemos a la guagua como un estorbo y no queda zancadilla que no le pongamos?
Y no es que estos personajes que nos gobiernan ¡y los que vienen que van por el mismo camino! no lo sepan. De hecho lo saben hasta el punto que cuando llega la Noche en Blanco lagunera, como es una movida en la que quieren quedar bien políticamente y que nada les falle, habilitan por medio de conos accesos para las guaguas y taxis al intercambiador de Padre Anchieta.
Entonces, la pregunta tonta que haría cualquiera: ¿por qué las horas punta donde la gente va a los colegios, a la universidad o al trabajo no les importa que eso sea inaccesible para las guaguas? ¿Alguien, en su sano juicio, entiende eso? En fin, ya les digo yo que los enamorados del coche para uno solo, de los rugidos, de los circuitos y demás que están desapareciendo en un mundo donde se avecina un cambio radical en materia de motores de combustión. ¡por supuesto que los vendedores también! defenderán su derecho a llegar con el coche privado a dónde les dé la gana -y si pudiera ser con prioridad sobre el transporte público- pero lo que ocurre es que eso ya no es una opción. No es un derecho consuetudinario (no cumple ningún requisito) por encima del derecho a poder movernos con rapidez y seguridad y sin afectar a la calidad de vida de los entornos urbanos. Y eso, si todo el mundo tira en coche para el centro (al menos en las ciudades que conocemos) no es viable y, por tanto, descartado completamente.
La política del Cabildo de Tenerife, desde hace tres lustros aproximadamente y coincidiendo con la toma de responsabilidades de Carlos Alonso en materia de movilidad, ha ido enfocada en favor de la catenaria, del transporte guiado pero en tren o tranvía y para de contar.
De los trenes se sabe que se han invertido una porrada de millones, sólo en propaganda una pasta (para las elecciones de 2011 fue una pasada con dinero de todos) pero nadie quiere eso que costaría lo que no está en los escritos, casi sin paradas en los pueblos y con un impacto en el territorio de muy padre y señor mío. El Alonso lo grita, o lo gritaba, de vez en cuando pero después se pasó al cuento, desde luego ya olvidado también, de un Bus-VAO nada menos que de Santa Cruz a Los Realejos.
Una cosa así como si jugáramos a ver quién la tiene más grande porque los que son incapaces de poner un carril de este tipo entre el centro de La Laguna y el centro de Santa Cruz (con unos cacharros de pintura se hace), que ayudaría a desatascar la autopista incluso para los que vienen del norte, lo que hablan es de proyectos megalómanos que en realidad ni harían falta dado que con actuaciones más puntuales e incluso aprovechando las infraestructuras existentes. ¿Pero a qué constructor, de los que financian las campañas, interesa eso?
Pero ya les digo que, esperanzado en que el cambio en el Cabildo nos podría acercar al camino de la sensatez (que no es otro que el de ir por donde han avanzado en el 90% de las ciudades medias europeas), he estado indagando en las promesas electorales del que asumirá, seguramente, la responsabilidad en movilidad en ese Cabildo, el consejero de Ciudadanos (funcionario de la institución insular) que le ha dado la estocada a Carlos Alonso lo que probablemente le envíe de vuelta a Bruselas más pronto que tarde; y lo que nos viene a prometer son más carreteras (más coches por tanto como pasó en el sur que al abrir los nuevos tramos del anillo insular la autopista se bloqueó a la altura de Adeje sin remedio) y un tranvía al estilo del de el área metropolitana para el sur turístico. Vamos, más de lo mismo o a peor la mejoría. Los carriles de guagua y taxi, y si se quiere VAO, ni mentarlos. Como si los hubieran vacunado a todos y todas contra eso.
Uno, sin embargo y aunque las más de las veces nos movamos en coche privado porque las alternativas que nos ofrecen son pésimas o nulas, sigue recomendando ceder el paso a la guagua ya que no les dan preferencia jamás. No son las enemigas de los conductores, al contrario, cuanto más les facilitemos las cosas más gente optará por la guagua y menos coches habrá en las carreteras. Por ejemplo, cuando salgo de la conexión TF-2 por el túnel rumbo a La Laguna por la TF-5, que lo normal es encontrar a una guagua verde cediendo el paso a todo el que sale por ahí ¡hasta tres minutos esperando estuve una vez en la 015 que siempre tiene que dar la preferencia a los coches!, yo lo que hago es aflojar y picarle las luces al conductor de Titsa (supongo que el día que me tranque la Guardia Civil me multará por eso) que nunca se lo cree y va hasta la siguiente parada dándome las gracias con la mano.
Si no lo hacemos los ciudadanos ya les digo yo que los personajes que nos gobiernan, y lo que nos gobernarán por lo que se ve, no lo tienen en sus planes ni a corto ni medio plazo vaya usted a saber por qué. En lo atascos metidos es lo que nos espera hasta que se acabe o no podamos pagar la gasolina, supongo.
