PLANETA CANARIO
Como cada año por estas fechas, la Tierra atraviesa la nube de polvo y rocas que el cometa Swift-Tuttle ha dejado en cada una de sus órbitas alrededor del Sol. Como consecuencia, las noches desde mediados de julio hasta finales de agosto, vemos la actividad de las Perseidas, conocidas como “Lágrimas de San Lorenzo”.
Este año, su máximo se espera a la 1:00 de la madrugada del 13 de agosto. En Europa, por tanto, la noche del 12 al 13 de agosto se producirá la máxima actividad de esta lluvia de estrellas. Sabemos -según los cálculos de los modelos estándares- que la actividad de las Perseidas se sitúa alrededor de los 100 meteoros/hora (ZHR o tasas horarias cenitales) aunque, este año, la Luna llena dificultará la observación a lo largo de toda la noche, según informa el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).
El Cabildo de Tenerife ha puesto en marcha un operativo especial estas dos noches en el Parque Nacional del Teide (PNT), para garantizar la seguridad de las personas que se desplacen hasta el parque nacional además de la preservación del espacio natural protegido.
“La afluencia excesiva de vehículos en el PNT durante el avistamiento de la lluvia de estrellas, como cada año, puede generar una situación de descontrol, como ya ha sucedido en otras ocasiones, por lo que hemos establecido determinado refuerzos en los retenes tanto de contraincendios como en el servicio de información”, indicó en un comunicado la consejera del área medioambiental, Isabel García.
Este refuerzo contempla la ampliación de horarios de los retenes contra incendios y vehículos pickup con depósitos de 400 litros de agua, dos camiones Unimog y dos vehículos del servicio de información que harán rondas en distintos puntos del parque y controlarán la capacidad de los aparcamientos, pudiendo limitar el acceso cuando se encuentren colmatados.
Retransmión del IAC
A través de la colaboración del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) con la Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves (SPEA), en el marco de los proyectos Interreg EELabs y LIFE Natura@night, la noche del 12 al 13 de agosto, el canal sky-live.tv retransmitirá la máxima actividad de la lluvia de las Perseidas desde Madeira y desde el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma).
“Este año, la luna llena dificultará la visión de los meteoros más débiles. Por ese motivo la frecuencia de Perseidas será más baja -alrededor de una cada 15 minutos- y solo observaremos las más brillantes que seguirán siendo impresionantes. Como en años anteriores es necesario encontrar un lugar alejado de los núcleos urbanos, fijar la vista en un punto del cielo y esperar pacientemente para conseguir ver alguno de los trazos luminosos de las Perseidas”, comenta Serra-Ricart, astrónomo del IAC y coordinador del proyecto EELabs.
Un 10% de la superficie continental del planeta se ve afectada por la contaminación lumínica, pero si tenemos en cuenta el SkyGlow (brillo del cielo), producido por la emisión de luz artificial a la atmósfera, este porcentaje se amplía hasta el 23%. Las consecuencias de la emisión de luz artificial hacia el cielo afectan a la biodiversidad, a nuestra salud y, por supuesto, a la Astronomía; y las perspectivas de futuro no son nada optimistas. Sin embargo, hay regiones que luchan para revertir esa tendencia, como es el caso de la Macaronesia, en la que instituciones de diferentes ámbitos se han unido en diversos proyectos para luchar contra este tipo de contaminación atmosférica, cuantificando los niveles de contaminación lumínica en aquellas áreas donde no debería haber llegado y tomando medidas para frenar su avance.
¿A qué llamamos “estrellas fugaces”?
Conocemos como estrellas fugaces a las pequeñas partículas de polvo, algunas menores que granos de arena, que se desprenden de los cometas -o asteroides- a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol. La nube de partículas (meteoroides) resultante, debido al deshielo producido por el calor solar, se dispersa por la órbita del cometa y es atravesada por la Tierra en su recorrido anual alrededor del Sol. Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, creando los conocidos trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.
Las Perseidas reciben su nombre por la constelación de Perseo, donde se encuentra su radiante (el punto en el cielo del que parecen nacer), pero tienen su origen en el cometa Swift-Tuttle, que fue descubierto en 1862, y que, con un tamaño aproximado de 26 km de diámetro, es el mayor objeto que se acerca de forma periódica a la Tierra.
