PLANETA CANARIO
Las lluvias de las últimas semanas han formado charcos o pozas en los barrancos de Tenerfe. Algunos de metros de profundidad y decenas de perímetro, como este en el barranco de El Muerto, junto a la urbanización de Añaza, en el distrito suroeste de Santa.
El tabaibal, que permanecía expectante y desapercibido en el paisaje, ha revivido con el agua del cielo y enverdece este tramo de costa desconocido de la capital tinerfeña. Algunos jóvenes de la zona se han llegado a bañar en esta piscina natural todos los inviernos.
Se trata de uno de los pocos tramos de costa aún sin urbanizar en el flanco sur del área metropolitana, aunque existen planes parciales para urbanizar la zona, donde los guanches dejaron su huella y queda restos de antiguas fincas agrícolas, entre los cauces de varios barrancos.
