«La IA tiende a ser Dios, pretende saberlo todo, y puede crearnos un futuro completamente inventado»

La historiadora Susana Goulart, máxima representante del Estado de Portugal en Azores, pronuncia en Güímar una conferencia sobre los riesgos del mal uso de la inteligencia artificial, en el XXIV Congreso de Centros Históricos y Patrimonio de Canarias

Susana Goulart, junto al director del simposio, Francisco Cedrés.

PLANETA CANARIO

La historiadora Susana Goulart Costa, máxima representante del Estado portugués en Azores, abrió este jueves en el Parque Etnográfico Pirámides de Güímar el XXIV Simposio de Centros Históricos y Patrimonio de Canarias, con una conferencia en la que alertó de los peligros que supone para el patrimonio cultural el mal uso de la inteligencia artificial (IA).

“La IA lo pretende saber todo, su tendencia natural es ser Dios, y para ello inventa donde hay un vacío de conocimiento humano, recrea la realidad, por lo que corremos el riesgo de que nuestro futuro sea casi completamente inventado”, reflexionó Goulart.

La también doctora en Historia y profesora de la Universidad de las Azores abogó por promover “una visión crítica”  que permita “distinguir la imaginación, que es necesaria, de la evidencia” en la gestión, interpretación y difusión de los bienes patrimoniales. Sus reflexiones incentivaron un interesante debate con el público sobre los retos, con riesgos y oportunidades, que entraña la IA.

El simposio, organizado por la Fundación CICOP (Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio) y el Ayuntamiento de Güímar, reúne a expertos de varios países en el salón de actos del Parque Etnográfico y Jardín Botánico Pirámides de Güímar.

Este encuentro fue inaugurado el  24 de septiembre, por la alcaldesa güimarera, Carmen Luisa Castro, y el presidente del CICOP, Francisco Aznar Vallejo, y concluye este sábado 26 .

Carmen Luisa Castro, Susana Goulart y Francisco Aznar.

Goulart señaló que después de 1990 existe una «obsesión» por el patrimonio, hasta el punto de que «todo es patrimonio», «un frenesí que debemos afrontar».

Esto supone que el número de intermediarios entre el patrimonio y la sociedad ha aumentado, y cada vez hay más especialistas en la materia «interpretando» los bienes de interés cultural.

Es en este aspecto donde introdujo su preocupación por el mal uso de la IA, ya que se está extendiendo en todos los procesos del patrimonio: investigación, proyección, gestión, difusión… Y esto, a su juicio, entraña el riesgo de las «alucinaciones, la recreación de la realidad» que hace la inteligencia artificial.

Para la historiadora portuguesa, la manipulación de la realidad no es nada nuevo, pues en el pasado la propaganda política lo ha hecho. «Pero la diferencia es que con la IA esta invención de la realidad es mucho más veloz y en mayor cantidad», advierte.

Para evitar este riesgo, apuntó, es necesario tener un método de utilización de la IA en el que, siempre desde una perspectiva crítica,  sepamos cómo se llega a la respuesta de la inteligencia artificial sobre un aspecto que le preguntemos  y que datos y fuentes ha utilizado.

Las reflexiones de esta profesora universitaria no dejaron indiferentes al público, que entabló un interesante debate sobre las ventajas y los riesgos que entraña la IA.

 

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