PLANETA CANARIO
La Federación Gallística Canaria ha ofrecido este jueves 13 de febrero su versión sobre la noticia publicada por este diario con relación a una denuncia de vecinos de Güímar y colectivos animalistas sobre la celebración de peleas de gallos clandestinas, a raíz de la cual, según los denunciantes, la Guardia Civil se personó en el local y no tuvo lugar la riña de aves prevista.
Pues bien, dicha federación, en una nota remitida a PLANETA CANARIO, y en línea con lo que varios aficionados a estos espectáculos habían también expuesto a este periódico por email, manifiesta que si bien le consta que la Guardia Civil acudió a una gallera el pasado sábado y «solicitó la documentación pertinente, se le aportó, y el evento continuó con total normalidad hasta el final».
«Por lo tanto», afirma la federación regional de galleras, » es totalmente inexacto que las pruebas fueran clandestinas, o que se impidiera su celebración, así como totalmente inadecuada la foto de portada, que muestra una pelea que sí puede ser callejera, entre gallos que no son combatiente canarios, ni muestran los cuidados obligatorios a los animales que esta federación exige y nuestros aficionados cumplen en defensa de nuestra larga
tradición gallística».
Añade esta entidad en su comunicado -fimado por su presidente, y que tiene su sede en el municipio grancanario de Valsequillo- que «tiene autorizadas pruebas de gallos en Güímar cada fin de semana entre diversas galleras, que se celebran según un calendario aprobado» por la federación, «y en recinto que cumple con la legalidad vigente». En la noticia aludida, este diario no indicó el barrio, ni la calle ni otros datos identificativos del local denunciado, por expreso deseo de los denunciantes.
Un aficionado a estas peleas de animales se ha dirigido a PLANETA CANARIO para reivindicar que «las riñas de gallos forman parte de nuestra tradición y acervo cultural, una actividad, heredada de padres a hijos que data de los días de la conquista de las islas, tan digna como cualquier otra con la que se conserva y fomenta la raza de gallo combatiente canario, en vías de reconocimiento por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias; un animal cuyo instinto natural es pelear, y no obligado a hacerlo, como alegan los abolicionistas».
Los animalistas piden la abolición de una tradición «cruenta e inmoral»
Pero lo cierto es que los colectivos animalistas reclaman que esta tradición sea abolida por «cruenta e inmoral» y sostienen que no puede considerarse cultura una práctica con la que se inflige un maltrato a los animales, induciéndoles a pelearse por mera diversión humana.
Ya en el pasado mandato, la entonces alcaldesa de Güímar, Carmen Luisa Castro (PP) se alineó con los defensores de los derechos de los animales y apeló a ley canaria en esta materia en la que se afirma que las instalaciones donde se celebren las peleas de gallos deben tener al menos un año de antigüedad, en el momento de entrada en vigor de Ley de Protección de los Animales de 1991, precepto que por entonces la regidora afirmaba que no se cumplía en su municipio.
En 2017 el Gobierno canario, entonces en manos de CC-PNC, anunció que promovería una nueva ley de protección de los animales, en la que se incluiría la prohibición de las peleas de gallos. Pero esta iniciativa legislativa no llegó a completar su trámite en la legislatura pasada, lo que se atribuyó a evitar una polémica en año electoral, pues hay unas 1.300 licencias y más de 50 galleras integradas en la Federación Gallística Canaria.
