PLANETA CANARIO
La Alianza de Vecinos de Tenerife se queja de lo que denomina «la deshumanización» del cuidado de los montes y pide, una vez extinguido el grave incendio que afecta a la isla, se investigue si se habían tomado todas las medidas preventivas con la masa forestal de la isla, en tratamientos e infraestructuras antiincendios, y cuál fue la gestión durante las primeras horas del fuego, que acabó expandiéndose y afectando a 14.700 hectáreas en 12 municipios.
Para este colectivo vecinal, las dimensiones de lo ocurrido hacen necesario que la opinión pública tenga claras las respuestas a una serie de cuestiones, que enumera en un comunicado: » ¿Cuál era el estado de conservación y prevención de los montes de cara a minimizar la tragedia de un incendio? ¿Estaban las pistas forestales y cortafuegos limpios y despejadas? ¿El exceso de pinocha se había recogido, o había en algunos sitios hasta un metro de altura de este combustible que favorece los incendios? ¿Había un número de balsas públicas suficientes para el uso de los helicópteros? ¿Había personal contratado todo el año ,que posibilitara un conocimiento del terreno y un cuidado constante del monte? ¿Se permite a los agricultores hacer acopio de la pinocha sin restricciones y sin cortapisas burocráticas? ¿Se permiten a los pastores que su ganado limpie el monte, en zonas organizadas para ello, como ocurre en nuestra vecina isla de Gran Canaria, o se les prohíbe totalmente?
Desde su punto de vista, «cuando se pierde la relación humana con nuestro entorno, no se aprovechan de manera razonable y solidaria los recursos naturales, no están integrados con la sociedad civil, agrícola y ganadera, esa separación impuesta por una burocracia deshumanizada, irresponsable y prepotente, la naturaleza nos abandona y arde, en este caso por el fuego. Y los políticos actuales, nuestros representantes, tienen que poner orden en este desaguisado».
«Los vecinos de Tenerife», añade la nota de prensa, «vemos impotentes cómo se queman nuestros montes una y otra vez, por lo que demandamos de los políticos evaluar, con una actitud constructiva y ánimo de rectificar lo que no se ha hecho bien y no ha dado resultado a la vista de la catástrofe forestal actual».
«¿Por qué al final de todo el resultado es desolación, catástrofe y ruina forestal, a pesar de los esfuerzos ímprobos y loables de las cuadrillas aéreas y terrestres? Si algo es ineficaz y no tiene éxito, hay que reconsiderar la estrategia hecha hasta ahora», señala la Alianz de Vecinos.
Las medidas preventivas para minimizar los incendios son fundamentales, pero, a juicio de esta plataforma vecinal, «las que se han hecho hasta ahora no sirven», por lo que muestra su disconformidad con que no se permita recoger pinocha y no se mantengan los montes limpios y despejados, entre otras medidas.
Cuestiona este colectivo el que por un lado «se declara zona protegida a los montes, prohibiendo el uso y disfrute de la sociedad civil, agrícola y ganadera, pero luego la Administración pública lo abandona y descuida su cuidado».
Además, critica que los planes de evacuación para personas y animales «no están planificados y los polideportivos sirven para unas horas, no para días; hay que utilizar los hoteles, tal y como se hace con los inmigrantes». Y defiende además que las necesidades de los animales deben ser cubiertas por las autoridades, veterinarios, alimentos, mantas, etc., etc.
Por otra parte, la Alianza de Vecinos cree que en este tipo de emergencias «los ciudadanos deben ser tratados con consideración y mano izquierda cuando cometen errores debidos a la ansiedad y nerviosismo y no tratados como delincuentes en televisión».
Y concluye esta plataforma cívica con una reflexión de orden ético: «En definitiva cuando se trata a nuestros montes de forma deshumanizada, se hace sufrir al entorno, bosques, personas, animales, no integrando su uso y disfrute a la población en general. Se rompe el equilibrio natural y humano, derivando en catástrofes naturales. La humanización del cuidado de nuestros montes, tiene que volver, integrando a la población y riqueza forestal en una unión inteligente, responsable y satisfactoria para todos los elementos de la naturaleza incluida la humana y animal».
