La Alianza de Vecinos insiste en el «peligro» de culpar al turismo de problemas debidos a «mala gestión política»

Este movimiento ciudadano ve mensajes "desenfocados" y "motivaciones políticas" en grupos que promueven o apoyan las movilizaciones del 18 M, y asegura que vivienda, transporte o aguas residuales tienen soluciones sin atacar al sector turístico

Playa de Las Vistas.


PLANETA CANARIO

La Alianza de Vecinos de Tenerife reitera su preocupación porque en las nuevas manifestaciones celebradas el pasado día 18 en todas las islas «se intente responsabilizar no solo al sector turístico, sino en algunos mensajes incluso al propio turista, de problemas que, en realidad, son producto de una deficiente gestión política en Canarias a lo largo de muchos años».

Este colectivo ciudadano afirma en un comunicado que en estas movilizaciones, continuación de las habidas el pasado año, «se trata de desviar hacia el turismo  la responsabilidad sobre la falta de viviendas de protección oficial, el caos de tráfico, el deficiente transporte público, la no regulación del alquiler vacacional, los vertidos de aguas residuales y la mala ordenación del territorio, cuya solución compete a quienes, de diferente signo político, han gobernado municipios, islas y la Comunidad Autónoma en las últimas décadas».

«Esos problemas son ciertos, no cabe duda, pero la responsabilidad hay que buscarla en quienes han gobernado, y ahí nadie se salva» en el espectro político, ni «extrema izquierda, ni izquierda, ni derecha, ni nacionalistas…» Es más, para la Alianza de Vecinos, «parece verosímil que a todos estos partidos les interese bajo cuerda echarle  la culpa al turismo para salir indemnes».

Cartel en la manifestación del 18M en Tenerife.

Tampoco obvia este grupo de colectivos ciudadanos el asunto de los sueldos, otra de las quejas en las reivindicaciones: «Los empresarios del sector turístico tienen la responsabilidad de remunerar razonablemente a sus trabajadores y darles unas condiciones laborables humanizadas que no los hagan sufrir innecesariamente, como a las limpiadoras de habitaciones».

A la Alianza vecinal le inquieta también «la instrumentalización política de estas movilizaciones a través de movimientos pseudoecologistas , utilizando el sufrimiento vecinal y ciudadano para intentar cuotas de poder en las instituciones, cosa que, elecciones tras elecciones, no logran». Por eso, tacha de «repugnante» que  algunos grupos traten de»destruir del turismo, provocando una crisis social sin precedentes».

Edificio de viviendas que lleva años sin terminar en Tenerife. / GOOGLE MAPS

A la hora de analizar los problemas denunciados en las manifestaciones, la Alianza afirma que, en el caso de la carestía de la vivienda, «en el año 2007 se fabricaron 1.300 casas de protección oficial, mientras que en los últimos 7 años sólo se han construido 476».

«La burocracia ha pasado de dar licencias en 3 meses a tardar 3 años o más en darlas, lo que hace inviable para el empresario construir viviendas de protección oficial, aparte de no tener el apoyo financiero de la Administración». «A lo que se une la falta de regulación del alquiler vacacional».

Colas en las TF-5 a la salida del área metropolitana.

En cuanto al transporte publico, «se ha dado un paso adelante con su gratuidad» y recuerda, antes de que esta medida la adoptara el Gobierno de Pedro Sánchez, fue solicitada en el Ayuntamiento de La Laguna en una moción promovida por  la Alianza de Vecinos y fue rechazada por el pleno municipal.




Aún así, este movimiento vecinal tacha de «insuficiente» el número actual de guaguas (270) en Tenerife, por lo que este servicio es aún «ineficaz y penoso» en muchas rutas, ya que «las Administraciones públicas no invierten lo necesario en hacer un parque móvil adecuado, cuando se podrían comprar 550 guaguas eléctricas con los 350 millones de euros públicos que va a costar pasar la Autopista TF-5 bajo Los Rodeos».

A juicio de este colectivo, «el transporte público debería dar un servicio excelente, para que se paliaran las colas en las autopistas, pero no es así, y también se niegan a mejorar la financiación del transporte escolar, lo que evitaría que 200.000 alumnos diarios tuvieran que ir a clase en coches particulares».

Vertido de aguas residuales al mar. / PLATAFORMA ISLA BAJA

Por lo que se refiere a la emergencia hídrica, la Alianza considera que es «una falsedad», y para ello se basa en los datos aportados por el ingeniero experto en hidráulica Carlos Soler: «Tenerife recoge 350 hectómetros cúbicos al año, de los cuales necesita 200 para sus necesidades; el resto se va al mar. Lo que ocurre es que las tuberías de transporte del agua están en mal estado y se pierde el 50%, y no lo quieren arreglar de forma sistemática».

«Lo mismo ocurre con el saneamiento», agrega la Alianza, «pues en Tenerife se tiran al mar 50 millones de litros diarios de agua fecales sin depurar, según el presidente de la Asociación de Consultores Medioambientales, Juan Rumeu, lo que hace que se cierren playas y nuestro mar se convierta en una cloaca» por haberse permitido urbanizar sin la dotación necesaria de estaciones depuradoras y redes de alcantarillado.




Otro tema preocupante para este grupo de vecinos son las prestaciones a las personas dependientes: «3000 isleños murieron hasta abril antes de obtener una resolución de la ayuda a la dependencia».

Cartel en la manifestación del 18M en Tenerife.

A la Alianza le resultan «peligrosos» determinados carteles que se han visto en la manifestación de Tenerife, como uno en el que, en inglés, «se manda a los turistas a su casa pero se da la bienvenida a los migrantes, lema que demuestra hasta qué punto desenfocan este asunto algunos activistas».

«El turismo nos deja 4.000 millones de euros al año y es el principal motor de la economía canaria, por lo que hay que tener mucho cuidado con lanzar estos mensajes, porque Canarias no tiene minas de oro, por ahora no hay plan B», subraya.

Por tanto, la Alianza ve «una falta de ética, de moral y de información» la postura que adoptan algunos manifestantes y organizaciones que promueven estas protestas, «que aunque se disfracen de canariedad y amor a la tierra, desde la perspectiva de sus consecuencias,  pueden ser incluso tachadas de anticanarias».

Por último, este grupo de colectivos tinerfeños sostiene que «los problemas mencionados no se resolverán si no se apunta a los verdaderos  responsables y si se utilizan espuriamente estas irresponsabilidades echándole la culpa de todo al turismo, pues a César lo que es del César…»

 

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