Jesús, guagüero del volcán: «Necesitamos a los turistas; son un apoyo frente a esta catástrofe»

Conductor de Transportes Insular La Palma (TILPE), es uno de los chóferes que realizan la ruta que conecta Santa Cruz de La Palma con el valle de Aridane, a través de la LP-2, una carretera que pasa a pocos cientos de metros de las coladas de la erupción volcánica. Afirma que los turistas que ha llevado en guagua a ver el volcán "vienen con respeto, para ellos es un espectáculo que nunca han visto, pero también saben el mucho daño que nos está haciendo a los palmeros"

Jesús, chófer de las guaguas de TILP, en la parada de Tajuya, con el volcán a lo lejos.

VICENTE PÉREZ

Las guaguas de Transportes Insular La Palma (TILP) pasan junto a un volcán en erupción. La visión no deja de sorprender a los viajeros, sean residentes o visitantes.

La carretera LP-2 se acerca por la zona de Tajuya (en el municipio de El Paso) a pocos cientos de metros en línea recta al extremo norte del inmenso malpaís en que se ha convertido un área de más de 10 kilómetros cuadrados.

La línea 300 de TILP, que une Santa Cruz de La Palma y Los Llanos, a través de El PASO, no ha dejado de funcionar desde el principio de la erupción, hace dos meses, pues esta vía arterial de la isla se ha mantenido abierta.

Jesús es conductor de esta cooperativa de transportes que realiza el servicio público insular de transporte regular de viajeros. El día que habló con PLANETA CANARIO conducía una guagua lanzadera habilitada por el Gobierno canario y el Cabildo de La Palma para los turistas que solo quisieran ira a ver al volcán, a quienes recogía de forma gratuita en el antiguo aeropuerto de la Isla, en Breña Alta, y los llevaba hasta la plaza de la iglesia de Tajuya, donde hay una tan llamativa como sobrecogedora perspectiva de la erupción y de la destrucción que ha causado.

«El turismo es un punto de apoyo ahora para La Palma, con todo lo que está pasando lo necesitamos, ya que así nos ayudan a que la catástrofe no sea aún peor para la economía palmera», afirma este chófer, mientras espera a que sea la hora de partida de la guagua junto a la plaza de Tajuya, echando de vez en cuando una mirada al volcán en erupción, con sus altivo penacho de ceniza y su interminable vomitar de lava.

Jesús, conductor de las guaguas de TILP.

Para Jesús «ahora esto es una terrrible catástrofe de la naturaleza, pero a la larga será un beneficio para la isla si viene turismo a ver la zona del volcán y nos ayudará económicanete».

Este conductor de guagua sabe que para los viajeros turistas que traslada hasta Tajuya «la erupción es un espectáculo natural que la mayoría no ha visto nunca, pero también comprenden que para nosotros es un fenómeno que ha hecho mucho daño». «Por eso», da fe, «la gran mayoría viene con respeto a verlo, asombrados por lo que ven ,eso sí».

Jesús dice que el volcán está a solo unos cientos de metros de la carretera por donde pasa la guagua, y afirma que es una suerte que esta vía no se haya visto afectada por las coladas, ya que es importante para conectar las dos vertientes de la isla, y espera que todo siga así y «el volcán no nos deje incomunicados con esta ruta».

Confiesa, con pesar, que tiene familiaires y conocidos directamente afectados por la erupción, cuyos daños «tienen números ya muy grandes: ahora mismo hay muchas personas que lo han perdido todo, y en La Palma ahora esto es lo que es, una auténtica catástrofe».

Este guagüero que hace gala de su profesión se despide de PLANETA CANARIO, echando un último vistazo hacia la cumbre para mirar, absorto, el volcán de Cumbre Vieja envuelto en su nube de cenizas y gases que ya empieza a relumbrar con el relfejo del vivo rojo de la lava, y se sube a la guagua. Arranca el motor, atiende a los viajeros y emprende la ruta de regreso al otro lado de la Isla. Es su diario trabajo desde hace dos meses a los pies de una erupción volcánica.

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