VICENTE PÉREZ
Famara es llanura y es montaña. Por su gigantesca playa, empujada por el viento alisio constante, entra una marejada de arena que ha formado El Jable, la mayor planicie de Lanzarote, donde los agricultores siembran las batatas conejeras. Y sus acantilados son las máximas alturas de la isla, con cima en las Peñas del Chache, a 671 metros de altitud.
Es un lugar donde perderse para encontrarse, con La Graciosa y el resto del Archipiélago Chinijo en el horizonte. En su rumorosa maresía aún parecen imborrables los pasos de César Manrique sobre la siempre peregrina arena.