Estos son los consejos de oftalmólogos del SCS para ver el eclipse y evitar «daños irreversibles»

Especialistas del Hospital Nuestra Señora de Candelaria pide extremar las precauciones porque mirar al sol directamente puede lesionar la retina sin que nos demos cuenta durante el momento de la observación

PLANETA CANARIO

Especialistas del servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, recuerdan la importancia de adoptar medidas de prevención para proteger la salud ocular durante los meses de verano y advierten, además, de que la exposición directa al sol durante el eclipse del próximo día 12 de agosto puede provocar daños irreversibles.

Una de las lesiones vinculadas a la exposición solar es la queratitis actínica o fotoqueratitis.

Se trata de una quemadura de la córnea provocada por la radiación ultravioleta, que puede aparecer varias horas después de haber estado expuesto al sol y manifestarse con dolor intenso, lagrimeo, enrojecimiento, inflamación de los párpados, sensación de arena y una elevada sensibilidad a la luz.

El eclipse solar de este miércoles será visible parcialmente desde Canarias. Comenzará aproximadamente a las 18:58 horas, alcanzará su máximo a las 19:53 horas y finalizará alrededor de las 20:45 horas, coincidiendo prácticamente con la puesta de Sol

Prueba diagnóstica de oftalmología en el Hospital de la Candelaria.

Los profesionales del servicio de Oftalmología alertan de que, aunque la luminosidad ambiental disminuya durante el fenómeno, mirar directamente al sol es extremadamente peligroso, puesto que la reducción de la luz hace que la pupila se dilate, permitiendo que una mayor cantidad de radiación penetre en el ojo.

Esta exposición puede provocar una retinopatía solar, una lesión de la retina que afecta especialmente a la mácula, la zona responsable de la visión central.

El daño puede producirse sin dolor ni síntomas inmediatos, por lo que la persona puede no ser consciente de la lesión en el momento de la observación.

Los síntomas pueden aparecer horas o días después e incluyen visión borrosa, una mancha en el centro del campo visual, deformación de las imágenes, alteraciones en la percepción de los colores y disminución de la agudeza visual. En algunos casos, el daño puede ser irreversible.

La única forma segura de mirar directamente el eclipse es utilizar gafas o visores diseñados específicamente para la observación solar, que cumplan la normativa EN ISO 12312-2 y dispongan del correspondiente marcado CE.

La observación debe realizarse durante periodos breves e intermitentes. En el caso de los niños, los oftalmólogos insisten en que es necesaria la supervisión permanente de una persona adulta para garantizar que utilizan correctamente las gafas y que no miran directamente al sol sin protección.

Tampoco deben utilizarse radiografías, cristales ahumados, filtros caseros o cualquier otro tipo de dispositivo que no esté específicamente certificado para la observación solar.

Si se emplean telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas, será necesario colocar filtros solares específicos en la lente frontal del dispositivo.

Usar siempre gafas especiales homologadas

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, a través del Servicio Canario de la Salud (SCS), recuerda las principales recomendaciones para prevenir posibles riesgos para la salud que puedan producirse en un evento de observación de eclipse solar como el que tendrá lugar este 12 de agosto.

Las gafas de sol normales, aunque sean muy oscuras, no protegen lo suficiente para mirar directamente al sol. Tampoco es seguro utilizar radiografías; CDs o DVDs, cristales ahumados, filtros caseros, gafas 3D de cine ni lentes oscuras sin certificación.

Por ello, se recuerda que la seguridad no depende de que el material sea oscuro, sino de que esté certificado. Antes de comprar unas gafas para el eclipse, comprueba que incluyen:

-Marcado CE: es obligatorio para este tipo de productos e indica que el fabricante declara que cumple la normativa europea aplicable.

-Referencia a la norma EN ISO 12312 – 2:2015 (o ISO 12312 – 2:2015): es recomendable que el producto haga referencia a esta norma, que establece los requisitos aplicables a las gafas para la observación directa del sol.

-Datos del fabricante/ importador: deben estar identificados de forma clara. Instrucciones y advertencias de uso: el producto debe explicar cómo utilizarse con seguridad.

-Filtro en buen estado: no debe tener rayaduras, roturas, burbujas, zonas claras ni defectos visibles.

Y precaución también el resto del verano

Playa de Las Vistas.

Recuerdan los oftalmólogos que, aunque el cuidado de la vista debe mantenerse durante todo el año, durante la época estival los ojos permanecen más expuestos a la radiación solar, el calor, el aire acondicionado y el agua de piscinas y del mar, aumentando el riesgo de padecer sequedad ocular, irritaciones, conjuntivitis, queratitis e infecciones.

Estas patologías son especialmente frecuentes entre los niños, las personas mayores, los usuarios de lentes de contacto, las personas con ojo seco o sometidas recientemente a una intervención ocular, además de quienes pasan muchas horas expuestos a la radiación solar.

La exposición continuada a la radiación ultravioleta también se relaciona con la aparición de cataratas, pterigium, pingüéculas y otras alteraciones de la superficie ocular. Por este motivo, la protección debe mantenerse desde edades tempranas, debido a que los ojos de los niños son especialmente sensibles a la luz solar, porque sus estructuras oculares todavía no filtran la radiación de la misma manera que las de los adultos.

Entre las principales recomendaciones, los médicos aconsejan principalmente evitar la exposición durante las horas de mayor intensidad solar, además del uso de gafas de sol homologadas, con marcado CE, y un filtro grado 3 o 4 que son los más adecuados para las actividades propias del verano tales como playa o montaña.

Los facultativos del Hospital La Candelaria también aconsejan evitar que el aire acondicionado incida directamente sobre los ojos y utilizar lágrimas artificiales cuando sea necesario, especialmente en personas con sequedad ocular o que emplean lentes de contacto.

Playa Jardín.

Otra de las recomendaciones es utilizar gafas de natación o de buceo y evitar abrir los ojos bajo el agua sin protección, tanto en piscinas como en el mar, ya que el cloro, la sal y otras sustancias pueden irritar la superficie ocular y causar enrojecimiento, escozor, lagrimeo o sensación de cuerpo extraño en los ojos.

Además, es importante aclarar los ojos con agua limpia tras el contacto con el agua de la piscina o del mar y evitar prácticas como compartir toallas, tocarse los ojos con las manos sucias o utilizar pañuelos y gasas empleados por otras personas, debido al riesgo de transmisión de conjuntivitis e infecciones.

Las personas usuarias de lentes de contacto no deben bañarse con ellas puestas, puesto que los microorganismos presentes en el agua pueden adherirse a las lentillas y provocar infecciones corneales graves como la infección por acantameba, que puede resultar especialmente difícil de tratar y llegar a comprometer de manera permanente la visión.

Los especialistas explican que, en viajes largos en avión es aconsejable retirar las lentillas para evitar que se resequen. Tampoco se recomienda tomar el sol con lentes de contacto, ya que el calor, la reducción del parpadeo y la falta de hidratación pueden favorecer la aparición de úlceras corneales o hacer que la lentilla quede adherida a la córnea.

 

Salir de la versión móvil