Enjambre sísmico entre Tenerife y Gran Canaria, cuyo origen más probable es una falla tectónica

El INVOLCAN ha localizado 38 terremotos de pequeña magnitud entre ambas islas y recuerda que en esa zona existe una de las fallas más activas de Canarias, que en 1989 ya produjo un movimiento superior 5 ampliamente sentido. El IGN también apunta como más probable el origen tectónico, sin que pueda descartarse una intrusión magmática

Enjambre sísmico de este 27 de enero. / IGN

PLANETA CANARIO
Un enjambre sísmico enjambre sísmico  se ha registrado entre las islas de Tenerife y Gran Canaria  este viernes 27 de enero.

Entre las 12:33 y las 16:04 horas la Red Sísmica Canaria, gestionada por el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), ha detectado decenas de terremotos de pequeña magnitud (la máxima ha sido de 2,5), de los cuales se han podido localizar 38.

Registro del enjambre sísmico en un sismógrafo de INVOLCAN ubicado en Gran Canaria.

Los hipocentros (puntos del interior de la Tierra donde se originan estos movimientos) se sitúan entre los 8 y 14 kilómetros de profundidad. Ninguno ha sido sentido por la población.

El INVOLCAN recuerda en un comunicado de Facebook que en Canarias, además de la actividad volcánica, se registra también una moderada actividad sísmica de origen tectónico. Y unas de las fallas sísmicas más activasse encuentra entre  Tenerife y Gran Canaria.

A lo largo de esta falla, ocasionalmente, pueden ocurrir terremotos de magnitud igual o superior a 5, como el acecido el 9 de mayo del 1989, que fue ampliamente sentido en ambas islas.

Epicentros del enjambre sísmico, en un gráfico de INVOLCAN.

Por su parte, el científico del Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha indicado que este fenómeno de este viernes es «peculiar porque en esa zona no suele haber enjambres sino una sismicidad continua». En cualquier caso, señala que en 2018 ya se produjeron dos enjambres entre Tenerife y Gran Canaria.

Sobre el origen de este enjambre, afirma que lo más probable es que sea tectónico, relacionado con la estructura de la corteza y el manto superior, aunque tampoco se puede descartar una intrusión magmática.  Y destaca que si se produjera una erupción a esa profundidad, no se notaría en superficie.

 

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