PLANETA CANARIO
El conocido como túnel viejo de La Cumbre ha cumplido un año desde su remodelación sin accidentes de tráfico, un tramo donde se producían seis vuelcos de vehículo de medio al año, antes de la mejora de su seguridad con la reducción de dos carriles a uno y la instalación de paneles blancos y luces para mejor visibilidad.
Así lo ha explicado en una nota el consejero de Infraestructuras del Cabildo de La Palma, Borja Perdomo, quien subraya que esta obra era «una demanda histórica» que la corporación insular financió con cargo al Fondo de Desarrollo de Canarias (Fdcan).
«Ahora nos encontramos con cero accidentes en un año, un hecho que es notable y de agradecer a los responsables técnicos y políticos que adoptaron esta decisión en su momento, a pesar del ruido interesado que se generó sobre esta obra», manifiesta el consejero.
Durante este último año al Cabildo no le consta además ningún caso de retención de tráfico en el interior del túnel, al contrario, «es más fluido». Por esta paso subterráneo circulan cada día alrededor de 4.000 vehículos.
Con la remodelación se suprimió también el segundo carril a la salida del túnel hasta la entrada a la carretera que conduce al refugio de El Pilar por motivos de seguridad vial, «teniendo en cuenta que se trata del primer tramo constatado de concentración de accidentes en La Palma». Una medida que se adoptó con la perspectiva además de que se va a realizar un tercer carril, que permitirá agilizar el tráfico, hasta el Centro de Visitantes del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.
En estos momentos el Cabildo trabaja para ampliar la vía a la salida del túnel en dirección al Valle de Aridane, en la zona conocida como la curva de Los Castañeros. Se gestionan en la actualidad los trámites para la adquisición de los terrenos, a la vez que se ha iniciado el proceso de licitación de la obra, entre los puntos kilométricos 17,8 y 20,3, a la salida del túnel viejo, en el municipio de El Paso, con un presupuesto de 2.324.630 euros.
La reordenación del tráfico durante las obras, que duraron unos cuatro meses, provocó numerosas críticas políticas, sociales y empresariales, por el desvío de los vehículos entre las 22:00 y las 6:30 horas a través de rutas alternativas más lentas.
