El TS impone un total de 5 años y medio de prisión por quedarse con el dinero de una gala benéfica

Los dos condenados organizaron una cena en El Rosario con el fin de recaudar fondos para ayudar a cuatro niños con enfermedades raras

NOÉ RAMÓN

El Tribunal Supremo (TS) ha ratificado la pena de un total cinco años y medio a los dos condenados por la Audiencia Provincial de quedarse con los 6.500 euros recaudados en una cena benéfica que se iban a destinar al tratamiento de niños con enfermedades raras.

En concreto, el presidente del grupo musical Skándalo, organizador del acto, Marcos Antonio R. A. deberá cumplir tres años y ocho meses de prisión y el tesorero, Kevin B. H., un año y ocho meses. Por su parte, otro de los procesados, el vicepresidente Juan Javier A. A., ha quedado absuelto. La sala consideró probado en primera instancia que los dos acusados urdieron un plan con el fin de obtener un beneficio económico ilícito que consistía en hacer creer que organizaban una gala benéfica cuyos fondos se iban a repartir entre los padres de cuatro niños con enfermedades raras.

Los argumentos que plantearon los condenados ante el TS y que han sido descartados en su totalidad es que tanto la donación de dinero como la cesión de la sala fue voluntaria y que por lo tanto no puede hablarse de estafa. Sin embargo, el Supremo considera que se ha demostrado plenamente que los dos condenados idearon una supuesta gala benéfica con el fin de quedarse con el dinero recaudado y que para ello recurrieron al engaño.

Y ello fue así hasta el punto de que utilizaron la imagen de los menores enfermos “a sabiendas de que de esta manera facilitaban que la generalidad de las personas, por sentimientos de solidaridad con las familias, accedieran a pagar el sobrecoste de la cena, rifas y demás. Tanto los clientes como el dueño del restaurante o el técnico de sonido e iluminación creyeron que estaban colaborando en un acto loable y encomiable, que de otro modo no hubieran efectuado, y una vez obtenido el dinero, cuyos beneficiarios eran los cuatro niños con enfermedades raras, se lo apropiaron. Es por ello, por lo que en este escenario probatorio la conclusión del Tribunal acerca de la existencia de estafa es evidente”.

En concreto, varios padres autorizaron el uso de los nombres y hasta fotografías de sus hijos como reclamo, a lo que se unió que convencieron a diversos artistas conocidos para que colaboraran y actuaran de forma altruista. También hicieron creer al dueño del local y al técnico de sonido que los beneficios íntegros se repartirían entre las familias de los niños, por lo que el primero cedió gratuitamente el local y ofreció una cena a precio de coste, que sólo pagó la mitad de los 300 comensales.

Los asistentes abonaron el precio de entrada que ascendía a 20 euros, 18 si era anticipada y 12 para los niños. Por su parte, el técnico montó y dirigió los equipos donando 300 euros de su sueldo habitual que es de 600 euros. Los procesados pidieron a empresarios, familiares y amigos que vendieran el mayor número de entradas posibles para aumentar las ganancias, “sin voluntad de distribuir los beneficios para las finalidades altruistas”.

Acabada la cena que tuvo lugar a finales de 2012 en el municipio de El Rosario, se logró recaudar 5.000 euros por la venta de entradas y 1.000 por rifas que hicieron suyas en su totalidad. Al día siguiente los hoy condenados se dirigieron al sur a gastarse parte de lo recaudado en la compra de un equipo de música, dejando de pagar al propietario del restaurante 1.243 euros, y los 300 acordados al técnico de sonido, pese a haberles hecho entrega de cheques que nunca pudieron cobrar porque la cuenta carecía de fondos.

La Sala considera que el resto de los miembros del grupo desconocía estas intenciones y de hecho cuando lo supieron presentaron la correspondiente denuncia. Los padres de los niños reclamaron el pago, tras lo cual se les ingresó apenas 60 euros en un caso y 62 en otro. “Toda la prueba testifical coincide en residenciar en Marcos y Kevin el dominio del hecho, ser los que idearon la supuesta gala benéfica para así hacerse con el dinero, engañando a unos para realizar actos de disposición, inversiones o prestación de servicios gratuitos, con la finalidad de hacer suyos los beneficios íntegros y ser finalmente quienes disponen de lo recaudado”.

Marcos Antonio R. A. ha sido condenado en siete ocasiones, dos de ellas por estafa y durante su declaración trató de achacar a todo el grupo la idea de la gala y dijo que el fin no era totalmente benéfico sino también obtener beneficios para ellos. En cuanto a Kevin se considera que faltó a la verdad en su totalidad. Para ambos se fija la obligación de devolver los 6.500 euros que se lograron recaudar.

Salir de la versión móvil