PLANETA CANARIO
El semáforo por riesgo volcánico en La Palma vuelve a como estaba la mañana del 19 de septiembre, antes de la erupción en Cumbre Vieja, pues pasa de rojo a amarillo. Así lo establece una orden del consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias y director del plan de esta emergencia (el PEVOLCA), Julio Pérez. Esto supone que a partir de ahora se aplicará el Plan de Emergencias Insular de La Palma (PEIN) y es el Cabildo el que asume la dirección de todo el operativo.
Hay que recordar que quedan miles de personas desalojadas y que más de 3.000 construcciones, incluyendo 1.345 viviendas, quedaron destruidas por la lava en un ámbito que supera los 10 kilómetros cuadrados, en la mayor catástrofe volcánica en Europa del último siglo.
La nueva situación de alerta y de emergencia insular implica la activación inmediata de todos los órganos previstos en el PEIN de La Palma, en fase de emergencia, debiendo mantenerse aquellas prohibiciones o limitaciones que hasta la fecha han sido adoptadas por la dirección del PEVOLCA, para seguridad de las personas y bienes.
Con esta orden se atiende la propuesta del Comité Científico del PEVOLCA realizada en su último informe del pasado martes, 25 de enero, de cambiar el semáforo al amarillo, fase en que se mantiene la información a la población y las medidas de vigilancia y monitorización de la actividad volcánica y sísmica.
Según este equipo científico, en la actual fase posteruptiva persisten algunos peligros volcánicos y continúa registrándose actividad sísmica y geoquímica anómala, sin haberse alcanzado niveles de fondo en los observables. También se indica que dichos peligros están limitados y controlados con una prohibición de acceso de la población a lugares de riesgo.
Desde finales de diciembre y durante el mes de enero se ha ido produciendo el paulatino repliegue de los organismos y entidades intervinientes en emergencias que no tienen su asentamiento en la isla de La Palma a sus respectivas bases: Consorcios de emergencias, Policía Nacional, entidades colaboradoras de Protección Civil y voluntariado, así como la Unión Militar de Emergencias (UME), que culminó su labor el 18 de enero pasado.
Algunos afectados por la erupción han criticado que el Ejército se haya retirado pese a la ingente labor que aún queda por hacer en cuanto a la retirada de ceniza de zonas públicas y de domicilios.
El PEVOLCA, en el apartado 3.3, previene un sistema creciente de información a la población basado en la selección de cuatro colores -el denominado semáforo volcánico-, vinculado a diferentes situaciones que van desde la prealerta a la emergencia. Lo procedente es que el proceso de desactivación siga el camino inverso, en tanto aún sin existir fase eruptiva, se mantenga el riesgo de alguna reactivación, como resalta el informe del Comité Científico.
