«El problema de los incendios no es por falta de hidroaviones o más helicópteros, sino por dejar la agricultura de lado»

Federico Grillo, ingeniero forestal y director de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, advierte de que hay que mejorar la gestión de la masa forestal en todas las islas, porque el abandono del campo ha aumentado el peligro del fuego, que hoy en día puede avanzar desde la cumbre hasta el mar, poniendo en riesgo la vida de la población. De ahí que abogue por fomentar los cultivos y la ganadería, y limpiar bancales y alrededores de las viviendas. Esa sería, a su juicio, ir a la raíz del problema, ya que solo con más medios humanos y materiales no bastará para evitar grandes incendios

Federico Grillo, en un pinar afectado por un incendio en Gran Canaria. / FOTO: CABILDO

VICENTE PÉREZ

Federico Grillo ha consagrado su formación y su profesión a conocer el fuego y cómo combatirlo. Ingeniero forestal, está al frente de la dirección técnica de Emergencias en el Cabildo de Gran Canaria, institución que le concedió el título de Hijo Adoptivo de esta isla por su labor en los graves incendios de 2019. Cursó un máster en gestión de fuegos forestales en la Universidad de Lleida y otro en Protección Civil en la Universidad de Valencia.

Ha podido poner en práctica sus conocimientos con el fuego en innumerables conatos, pocos de los cuales evolucionan a incendios importantes gracias a la pericia del personal contraincendios. El último en el que estuvo presente fue el que calcinó, en julio pasado,  2.700 hectáreas en el noroeste de Tenerife, y que el Cabildo tinerfeño ha dado por extinguido este sábado 10 de septiembre. Esa emergencia afectó a un pinar que conoce muy bien, el de su pueblo natal, La Guancha, donde nació en 1973.

En esta entrevista abordamos con Grillo algunas cuestiones siempre de actualidad como la recurrente pregunta de si son mejores los hidroaviones o los helicópteros y el problema de los campos de cultivos abandonados, que ha disparado el riesgo de incendios en Canarias y su peligrosidad porque se pueden extender fácilmente hasta zonas habitadas, desde la cumbre hasta el mar.

-¿Hidroaviones o helicópteros, más medios para combatir los incendios?
«Bueno, se puede contestar a esas cosas que están de moda. Pero creo que el rumbo que llevamos no es el bueno. Porque cada gran incendio ha implicado más medios. Y así han subido el numero de helicópteros, se han creado la UME, las BRIF, las ERIF, y ahora se plantea meter una en Gran Canaria y Tenerife. Todo eso está bien porque apagamos todos los fuegos. Desde 2000 a 2022 Gran Canaria ha tenido 1.230 conatos, de los que 5 han quemado todo. Es decir, apagamos todos, pero un porcentaje muy chiquitito queman el 99%. No es de eficiencia el problema. De muchas igniciones nadie se entera.»

-La clave entonces es gestionar la masa forestal de otra manera… ¿qué habría que hacer en Tenerife y que ya hace Gran canaria?

«No quiero decir lo que debe hacer Tenerife, que debe tener su propio debate. Lo que sí digo es lo que se está aplicando hoy en día, como línea más moderna. Se tiene que hablar de gestión del territorio. El problema de los incendios es un problema de la sociedad, pues ya no son solo en el pinar sino que llegan a los pueblos y hasta la playa. Recordemos 2020 los incendios en la parte baja de San Juan de la Rambla, al lado de la costa, en Rambla de Castro; en Santa Úrsula llegando a los acantilados. Hoy un incendio se mueve en cualquier zona de costas, medianías o cumbres, que van a arder porque hemos cambiado el uso del territorio, hemos dejado la agricultura de lado, se ha abandonado el ganado, y no hay una cultura de prevención de incendios. Por tanto, hay que gestionar mejor el territorio. Hay zonas que no pueden arder, que tienen que descargarse de vegetación, como son las que están al lado de los pueblos y en su interior. Porque un solar abandonado puede prender por cenizas voladoras, pavesas, que pueden llegar a grandes distancias. El origen de esas pavesas es la gran carga que tenemos en algunos de los montes. No se trata de limpiar todo el monte, sino ciertas zonas. Hay zonas que hay que descarar de vegetación».

-¿Y se debe prohibir el aprovechamiento de la pinocha? Es una de las quejas constantes de agricultores…

«La pinocha que la gente la coja. No hay tanto consumo de pinocha hoy en día como para limpiar todo el monte como en los tiempos de antes, cuando estaban los montes tan limpios porque vivíamos de la agricultura y la ganadería, no había butano, ni vitrocerámica; y eso ha sido un cambio brutal en la sociedad. Nadie cocina ya con leña todos los días».

Federico Grillo, en un pinar afectado por un incendio en Gran Canaria. / FOTO: CABILDO

-Pero si le preguntan por hidroaviones o helicópteros, usted se ha decantado por los primeros…

“Yo a eso lo llamo un debate trampa, porque es como cíclico. Ese debate surge porque los hidroaviones siempre vienen, son muy espectaculares tirando agua, y mucha, y parece que son los que han apagado el incendio. Y realmente el incendio lo apagan muchos medios, mucha gente; ellos también. No quiero dejar margen de duda de que son grandes profesionales, hacen su trabajo, pero igual que tienen la ventaja de tirar mucha agua, tienen la desventaja de que no pueden trabajar en todas las zonas, sino en zonas altas, las cresterías, con un riesgo que tienen a la hora de meterse en ciertos sitio. No vamos a poder comparar nunca la penetración que tiene un helicóptero pequeño con un avión anfibio de estos. Si yo le pido a un hidroavión que se meta en un barranco, el piloto lo va a intentar como gran profesional incluso jugándose la vida, para intentar descargar el agua; mientras que el helicóptero penetra muchísimo en los barrancos. Nosotros tenemos una orografía con muchísimos barrancos. También debemos entender que en esas descargas de agua en muchas ocasiones tenemos personal debajo y necesitamos que el agua se quede bien colocada. Los hidroaviones vienen porque son rápidos en llegar desde la Península; los helicópteros no vienen  porque tendrían que hacer escala en Marruecos, y es más complicado. El debate no es si los aviones anfibios sirven o no, porque sí sirven, y los utilizamos donde es más útil. Pero en un barranco no entrarán. Para mi si se va a invertir dinero en aeronaves, desde el punto de vista técnico yo preferiría helicópteros. Y en realidad se han puesto más helicópteros».

– En el último incendio en Tenerife ha colaborado en la lucha contra el fuego en La Guancha, que es su municipal natal, donde se crio usted. ¿no le afecta emocionalmente?

“Nosotros tenemos una especie de norma no escrita: cuando a un bombero se le quema su casa no lo envías a apagar ese fuego. Procuro ser en ese sentido muy frío, es decir, voy a apagar un incendio en mi pueblo como iría a apagarlo en La Palma o en cualquier otro sitio; y en todos los casos le pondría la misma profesionalidad. Sí que es cierto que cuando trabajamos cerca de viviendas, nos toca un poco emocionalmente. En este incendio la misión que teníamos era en la zona alta, en Pico de las Cabras, sitio que yo visitaba a menudo, pero procuro no implicarme emocionalmente, porque es un error y se pueden tomar decisiones equivocadas”.

Federico Grillo, con un mapa de la zona afectada por los grandes incendios de 2019 en Gran Canaria. / FOTO: CABILDO

– Un incendio forestal en el pinar deja una imagen catastrófica. Pero la naturaleza se acaba recuperando, y la nuestra más.

“Nos cuesta muchísimo entender que las islas tienen muchos millones de años. El ser humano lleva en Canarias unos 2.000 años y en la fase histórica poco más de 5 siglos. En esta última fase hemos cambiado todo, y hemos considerado que es malo que los montes ardan. Pero antes de estar nosotros, los montes se quemaban completamente, nadie los apagaba, los servicios de bomberos forestales no existían hace 50 o 60 años. El pino canario está muy adaptado al fuego. La realidad es que hay fuegos menos intensos que incluso son beneficiosos para el bosque. Nosotros hacemos quemas controladas para gestionar el monte, para descargarlas de pinocha. A mi no me gusta cuando la prensa dice que un territorio ha quedado arrasado por un incendio, porque no es cierto. Si miramos las imágenes de este incendio ocurrido en julio en Tenerife, las copas de los pinos, vemos que gran parte ha pasado por superficie y no ha sido tan dañino. Tenemos que concienciarnos de que los incendios son sobre todo un problema de seguridad ciudadana, de protección civil, porque están empezando a quemarse pueblos, y también es un problema para el ecosistema para el suelo por las lluvias. Yo recuerdo una de estas cosas paradójicas, que te dejan dudando de todo: hubo incendio en Gran Canaria, en Artenara, tuvimos un fallo, porque se reinició, se fue hacia Tamadaba, rodeando ese pueblo, y lo cogimos justo llegando a ese pinar; y pasó de 200 hectáreas a 1.300. Fue un desastre. A la semana siguiente tuvimos el incendio de Valleseco, que fue directo para Artenara, con una intensidad imparable, horrible, y cuando iba a llegar a Artenara se encontró con la zona del incendio anterior y se paró; y no afectó al pueblo de Artenara, aunque luego entró en Tamadaba. Y te quedas con la duda de que sin el primer incendio podíamos haber tenido un montón de muertes. Así que todo tiene sus pros y sus contras; lo que es bueno y malo es una componente humana. Así que no podemos evitar todos los incendios y a veces es peor si los evitamos todos. Los megaincendios se están produciendo por la acumulación de combustible, por tener muchísimos años protegido el bosque, lo que llamamos la paradoja de la extinción: cuando más bueno eres, peores incendios tienes. 35.000 hectáreas se han quemado en 5 incendios, de 1.300. El 99% del territorio quemado lo ha sido en solo 5 incendios».

-Por tanto, o recuperamos la limpieza de bancales agrícolas y la maleza en el entorno de las zonas habitadas, o cualquier día podría suceder una tragedia humana…

“Es lo que nos puede venir. Hemos visto en Portugal cómo ha habido más de 80 muertos por incendios forestales y 102 muertos en Grecia”.

-Pero en esto no podemos culpar solo al Cabildo climático…

“Es una mezcla del cambio climático, porque tenemos días con mucha sequedad, menos lluvias en invierno; con una masas forestales muy estresadas por la falta de lluvias; y tenemos una carga producto de que apagamos la gran mayoría de los incendios y producto de la no gestión del monte, de pensar que a la naturaleza le ponemos una especie de cúpula, protegida…. Y la realidad es que la ignición se produce por un cable de la luz, un tubo de escape, una colilla o gente malvada. Así que siempre vamos a tener incendios, y si lo tenemos todo convertido en un polvorín, al final todo revienta”.

Federico Grillo. / FOTO: CABILDO DE G.C.

– También hay quien ve positivo que la vegetación natural reconquiste espacios…
“Rozan la temeridad pensar que todas medianías, con cultivos abandonados, las vamos a recuperar como laurisilva para el futuro. Son terrenos agrícolas y debemos respetarlos, y mantenerlos para que los podamos cultivar, porque aparte de dar economía y buenos productos, protegen a los pueblos de los incendios”.

-Los medios antiincedios pueden crecer hasta el infinito, pero no van a ser nunca suficientes…

“Hemos incrementado el capítulo de extinción muchísimo, y lo podemos seguir haciendo, pero vale más la pena ir a la solución de raíz, que es la gestión del territorio, y podemos fomentar cultivos y productos lácteos. La parte medioambiental debemos entender que tenemos que convivir con el sector primario y que nos pueden ofrecer una ventaja. Aunque no se cultiven yo fomentaría que al menos las huertas se araran. Podemos coger una zona de monteverde y limpiarlo, podarlo, bonito y podemos tener laurisilva. Una laurisilva con mucha carga de zarcas va a arder, pero bien saneada no, pues puede ser estructuras cortafuegos. No habría dinero público para poder abarcara todo el territorio haciendo eso. Es inviable limpiar todos los montes un Cabildo”.

-Se podrán limpiar, al menos, los márgenes de las carreteras…

“Bueno, en ciertas carreteras sí, pero en otras el incendio va a pasar esa carretera, porque lo que tenemos ahora mismo no son incendios que propagan de árbol a árbol, tenemos muchos que se propagan por las cenizas, debido a los grandes pirocúmulos que se forman”.

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