PLANETA CANARIO
“Cuando me separé no queríamos salir a la calle, teníamos miedo. Pero tener a mi perro de protección ha significado todo para mi y mis hijos. Es un antes y un después. Llegó para devolvernos la libertad de vivir y disfrutar de la vida. Sin embargo, no dejar entrar a nuestro perro en todos los lugares públicos es como si sin saber nadar nos tiraran al mar sin flotador. De corazón, necesitamos que pueda acceder a todos sitios a nuestro lado, para que por fin poner el ansiado punto y final a esta historia de terror”.
Este es parte del desgarrador y emotivo testimonio de Eva (nombre ficticio, por su seguridad), una chicharrera víctima de violencia machista, cuya carta se leyó este viernes en el pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en apoyo de una moción, que resultó aprobada, para estudiar la creación de un servicio de perros de acompañamiento adiestrados para proteger a mujeres maltratadas, así como la modificación de ordenanzas municipales para que estos canes puedan entrar en espacios públicos donde ahora están vetados.
Además, el Pleno santacrucero solicita que esta última medida se extienda a toda Canarias y, que, por tanto, se inste al Parlamento autonómico a realizar los cambios legislativos que sean necesarios para ello.
La propuesta aprobada partió de Dolores Espinosa, concejala de Unidas Podemos (Izquierda Unida-Podemos-Equo), quien leyó el escrito de Eva dirigido a la Corporación municipal. En este escrito, Eva destaca que “el mismo día que tuvimos al perro por primera vez, mis hijos sonrieron a carcajadas, lo cual no hacían desde hacía mucho tiempo, y fueron capaces de dormir en su habitación. Ya salimos a la calle cada vez con menos miedos y con más ganas”.
«Pero cuando tenemos que ir a un sitio sin él», cuenta esta mujer maltratada, «es como dejar una parte de nuestra en casa; mis hijos vuelven los miedos, el calambre que te paraliza el cuerpo; vas como desnuda e indefensa por la calle; vuelves a mirar hacia detrás a cada paso. En esos momentos te sientes triste y frustrada porque, mientras te sientes orgullosa de todo lo que hemos avanzado, ahí retrocedes y mucho».
«Llevo separada más de 8 años y he tenido una infinidad de procedimientos y sigo teniéndolos, porque [mi expareja] está obsesionado conmigo y no parará. Cada vez que voy a juicio me tiembla hasta el alma… En esos momentos volvemos a ser diferentes al resto, volvernos a sufrir al salir de casa», se sincera Eva.
Cuando el perro no puede ir con ella, asegura que se viene abajo emocionalmente, «pensando que esta historia te perseguirá de por vida, que no terminará nunca».» En cambio cuando vas con este perro compañero, te sientes fuerte, capaz y sabes que con él todo es avanzar, no estás sola. Él daría la vida por ti si hace falta. Incluso ya la idea de encontrarte con tu agresor no te da tanto miedo si vas con tu perro, te sientes fuerte», relata en su carta dirigida a la Corporación municipal.
En la exposición de motivos del acuerdo aprobado por el Ayuntamiento se explica que los perros de protección «no son animales entrenados para agredir y causar daño, sino que su función primaria es la disuasoria y que, de ser necesario, puedan bloquear al agresor y servir de alerta a otras personas». «Se trata de una medida complementaria a las que ya adoptan los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, como herramienta de apoyo para que las víctimas de violencia de género se sientan protegidas», argumenta la concejala.
En la moción aprobada se apunta también que «los perros tienen un instinto de protección muy desarrollado, son seres sociales y emocionales, sienten una empatía muy grande, lo que los hace cuidadores y protectores innatos».
Son muchos los beneficios que reporta estos animales a estas mujeres, según se argumenta en la iniciativa tomada por el Ayuntamiento: aumentan la sensación de seguridad y la protección frente al agresor, colaboran en la llamada de socorro ante una situación de amenaza o de peligro, acortan el tiempo de respuesta en estos casos, ofrecen apoyo psicológico, da compañía, obligan a salir a la calle a la persona y a socializar y relacionarse de manera natural con el entorno, ayudan a los niños y niñas, reducen los niveles de estrés e incrementan la autoestima.
En la moción se recuerda que Canarias es la cuarta comunidad autónoma española con la tasa más alta de víctimas de violencia de género, con 86,6 por cada 10.000 mujeres en 2021, notoriamente superior a la media nacional, que fue de 66. Sólo en Tenerife, el año pasado se registraron 3.732 denuncias en los juzgados por violencia machista.
